jueves, 29 de septiembre de 2016
FILOSOFIA 2
En el presente fascículo estudiaras el pensamiento filosófico que se desarrolla en Europa y en América Latina durante los siglos XVIII y XIX, siglos que marcan la madurez y ocaso de la culminación del proceso de modernidad, ya que algunos filósofos del siglo XX e inicios del XXI vislumbran una nueva época que dominan “posmodernidad ”, cuyas exposiciones nos llevarían a abordar otro tema que no nos compete ahora.
Para comprender cómo se manifiesta la modernidad, desde el punto de vista de la filosofía, en los aludidos períodos de la historia, hemos dividido nuestro fascículo en dos partes.
La primera está dedicada a exponerte las principales corrientes filosóficas que surgieron en Europa tanto en el Siglo XVIII como en el XIX. En lo que respecta al siglo XVIII éste es conocido en la historia con los nombres de: la ilustración, el siglo de las luces y el Iluminismo; se trata de una época particularmente importante en la cual los filósofos cobraron conciencia del decisivo papel que la filosofía tenía como instrumento de transformación social.
Los “Ilustrados” o filósofos de esta época consideraban que todo debería ser iluminado, “aclarado” con las luces del entendimiento o de la razón. Como podrás darte cuenta se trata de una etapa optimista de la historia que manifiesta plena confianza en los poderes de la razón para tratar de cambiar la sociedad y acceder a una era de progresos ilimitados que se van manifestando gradualmente en la medida en que se abandonan las sombras de la ignorancia, de la intolerancia y de fanatismo.
Es preciso advertirte que el movimiento ilustrado tuvo significativas repercusiones en Francia con los llamados enciclopedistas , tales como: Diderot. D´alambert, Voltaire, Mostesquieu, y Rousseau. De manera resumida te presentamos las principales ideas de algunos connotados filósofos de esta época para detenernos en el análisis del criticismo, importante corriente filosófica sustentada por Emmanuel Kant , lúcido y penetrante filósofo de la Ilustración que incluso llegó a reflexionar sobre el significado histórico de su propio siglo el cual englobó en su famosa frase “atrévete a pensar por ti mismo: He aquí el lema de la Ilustración.
Entrando ya al siglo XIX, en este primer capítulo, se analizarán algunas corrientes representativas de está época, y muchas de ellas advertirás, en mayor o menor medida, la influencia de la Ilustración a través de un empirismo o racionalismo. Así, el Racionalismo se hace patente en el idealismo de Guillermo Federico Hegel, prototipo de pensador sistemático para el cual la razón permea toda la realidad, siendo la filosofía, para este pensador, la ciencia de todas las cosas ya sean naturales o sobrenaturales, bajo todos sus aspectos, mientras que una suerte de empirismo, de cientificismo, y de idea progresiva de la historia, se manifiesta en el Positivismo, - otra de las filosofías que aquí estudiarás y para la cual la sociedad muestra un movimiento evolutivo que va del estudio Teológico, pasando por el metafísico hasta culminar con el “positivo” donde impera la razón, la experimentación científica y donde, por fin, es desterrado todo lastre metafísico.
Para continuar con la filosofía del siglo XIX te proponemos estudiar el Materialismo Dialéctico de Marx y Engels que en cierta forma seguirá apegado a los ideales de la ilustración y la modernidad, pero proponiéndonos una visión dialéctica de la historia encaminada a transformar la realidad de manera radical y revolucionaria.
Además, como corolario de este mismo siglo, verás filosofías en las que ya se vislumbran los ecos de la posmodernidad, el desencanto de la razón, filosofías que de múltiples maneras anuncian la muerte de Dios y la transmutación de todos los valores como es el caso del pensamiento de Federico Nietzsche que en el primer capítulo de este fascículo estudiarás como una manifestación típica de las llamadasFilosofías de la Vida o Vitalistas.
En el segundo cap í tulo del fasc í culo te introducimos al los problemas filosófícos que se desarrollaron en el siglos siglos XVIII y XIX en America Latina, a la luz de la filosofia que se gest ó en Europa en los mismos siglos.
Advertirás que la filosofía Latinoamericana no es un mero reflejo o imitación de la filosofía Europea, ya que los problemas que surgieron en la propia Latinoamérica son específicos de este continente por lo cual requieren de un tratamiento y de unas soluciones acordes con su momento histórico y circunstancias particulares.
Con el estudio de este segundo capítulo podrás adquirir una comprensión global de los principales problemas planteados por los filósofos escolásticos, así como de las manifestaciones de su decadencia para posteriormente centrarte en la Filosofía Moderna que en México comienza con Sor Juana Inés de la Cruz y Carlos de Sigüenza y Góngora.
Así mismo conocerás la época que se identifica como la Ilustración o el siglo de Oro de la Cultura mexicana con sus problemáticas y filósofos más representativos, como los jesuitas innovadores y otros pensadores modernos como Gamarra, Álzate y Bartolache. Posteriormente se caracterizará el período independentista para que examines aquellas ideas modernas que los criollos y caudillos de la independencia y de otros países latinoamericanos retomaron para defender sus ideales. Como ejemplos notables de pensadores y hombres de acción que pugnaron sobre la independencia y soberanía de nuestros pueblos figuran Simón Bolívar y José Martí.
Finalmente estudiarás dos filosofías que en el siglo XIX una vez logradas la independencia contribuyeron a conformar las nuevas sociedades hispanoamericanas: liberalismo y el positivismo ejemplificados, fundamentalmente, en el caso de México con sus principales exponentes y doctrinas.
Esperamos que con el estudio de los temas referidos y reflexiones sobre la importancia que tiene la filosofía en México y en América Latina puedas valorar este pensamiento para proyectarlo al momento en que vives.
EL CONTEXTO HISTÓRICO - SOCIO - CULTURAL
PRINCIPALES PROBLEMAS FILOSÓFICOS DE LA MODERNIDAD EN EUROPA EN LOS SIGLOS XVIII Y XIX.
EL CONTEXTO HISTÓRICO - SOCIO - CULTURAL
LA ILUSTRACIÓN
La Ilustración es una de las distintas corrientes que se dieron en la época moderna, esta corriente llena todo el siglo XVIII y también se le conoce como Iluminismo o época de luces porque en efecto, intentó iluminar, aclarar o ilustrar todo por la vía de la razón , superando el dogmatismo y aquellas ideas que no sean compatibles con la ciencia y con la racionalidad. En este período surge una filosofía optimista que tiene gran confianza en la razón para organizar la vida y la sociedad en beneficio de la humanidad.
Se origina en Inglaterra dentro del ambiente de tranquilidad que surge después de un período revolucionario, de Inglaterra pasa a Francia donde se radicalizó más, repercutiendo en las principales ideas que asumirá la revolución francesa.
La Ilustración en Francia es concebida por muchos como una crítica al cristianismo o mezcla de hostilidad que toma a la Iglesia como enemiga de la razón propugnadora de la intolerancia. La Ilustración francesa presenta diferentes facetas, desde el deísmo de Voltaire y Diderot, al ateísmo de Holbach y el materialismo de Cabanis.
Los filósofos franceses del siglo XVIII se caracterizaron por su enemistad hacia el sistema político existente dando, como ya mencionamos, pie a la Revolución y al establecimiento de la democracia burguesa, aunque llevados por la defensa de la razón, considerada como el mejor instrumento para entender el mundo del hombre.
Oponiéndose a la Edad Media, los filósofos de la Ilustración pretendían formar una nueva cultura. Ellos creían en el progreso marcado por el desarrollo de las ciencias, influidos por el pensamiento inglés (Locke y Newton).
Los ilustrados estaban convencidos de que el mejor camino era la observación que remite a los fenómenos y nos permite acceder al conocimiento de las leyes y causas de los mismos para, después llegar a principios universales que les posibiliten examinar los hechos. O sea que aceptaban un empirismo además de un racionalismo.
Dicho empirismo derivó, en algunos casos, en un positivismo, por lo que no creían en una metafísica al estilo medieval sino en una racional que sintetizaba los resultados de las ciencias empíricas.
Algunos de estos filósofos reflexionaron acerca de lo fisiológico y lo psíquico del hombre, hasta llegar a un materialismo; intentando desarrollar una ciencia del hombre al estilo de la Física de Newton además de separar la Ética de la Metafísica y de la Teología –desde el Idealismo ético de Diderot hasta elUtilitarismo de la Mettrie –; al mismo tiempo otros pensadores sostenían un deísmo, como Voltaire cuando sostenía: “si Dios no existiera habría que inventarlo precisamente en bien de la armonía moral de la sociedad”.
Otra característica de estos pensadores es que no eran propiamente profesores de Filosofía en las universidades, sino que se dedicaban a otras tareas de carácter científico, puesto que la Filosofía no era por entonces, una profesión académica.
Citemos a continuación algunos pensadores representativos de la Ilustración:
Pierre Bayle (1647-1706) fue quien más influyó en la preparación de la Ilustración. Sostenía que el hombre era un ser racional y autónomo que no necesitaba de creencias religiosas para desarrollar una vida virtuosa.
Montesquieu (1689 – 1755) aplicó el método inductivo para entender los fenómenos sociales y encontrar los principios del desarrollo histórico. Esto se manifiesta en su obra Del espíritu de las leyes , donde sostiene que las condiciones ambientales influyen en el carácter de los pueblos; afirmó la existencia de una ley moral natural anterior a toda ley positiva y propuso que la libertad humana es limitada por las leyes; que la libertad política implicaba la separación de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial para actuar como contrapesos unos de otros con el fin de evitar el despotismo y el abuso tiránico del poder. Esta obra se inspiró en el sistema inglés y pretendía adaptarlo al sistema francés para corregirlo. Otros de sus obras fue “sobre las causa de la grandeza y decadencia de los romanos”, donde observa que el auge de las naciones se basa en la libertad política.
Este pensador influye notablemente en la preparación de la Ilustración, sostenía que el hombre es un ser racional y autónomo que no requiere de creencias religiosas para llevar una vida honesta y virtuosa, su ética, entonces, prescinde de la religión. Escribió un voluminoso diccionario histórico y crítico, donde hace una aseveración muy fuerte a la filosofía tradicional, o sea a la que se da en la edad Media. Considera que los dogmas religiosos son incompatibles con los conocimientos que brindan la razón y la ciencia. Además Bayle sustentaba ideas liberales ya que defendió la separación de la Iglesia y el Estado, abogando por la tolerancia, principio sostenido por los filósofos de la Ilustración.
Voltaire , cuyo nombre original fue Francoise Marie Arouet ( 1694-1778), sostenía la existencia de Dios puesto que al observar la naturaleza se podía inferir la existencia de un creador inteligente, aunque rechazaba la existencia del alma espiritual por considerarla una hipótesis metafísica innecesaria para cubrir nuestra ignorancia; sin embargo, sostenía la existencia de una libertad de indiferencia y una espontaneidad; siendo la primera el resultado de nuestra volición cuando no hay algún motivo que incline a la voluntad, producto de la comprensión o del instinto.
La voluntad está encausada, sin embargo los actos libres se dan cuando se tiene la oportunidad de hacerlo o no. Por lo que se es libre cuando se tiene el poder de llevar a cabo la acción que se deseaba. Pero este determinismo no descarta la existencia de una ley moral entendida como conciencia de la necesidad, pues existen leyes naturales conforme a las cuales actuamos los seres humanos en todo el mundo, ya que Dios nos ha dado ciertos sentimientos que dan origen a las leyes fundamentales de la sociedad humana.
Por otra parte, este filósofo francés, se muestra como defensor de la libertad política pues creía en la existencia de los derechos humanos , mismos que el Estado debía respetar.
Dicha libertad correspondía a la libertad del pensamiento y de expresión. Voltaire se reía de la igualdad que proponía Rousseau pues consideraba que el pueblo siempre seguiría siendo ignorante. Creía en la monarquía Ilustrada defendida por los filósofos de la época, la cual debería ser tolerante y benévola, brindar las condiciones de libertad acabando con el poder de la Iglesia y sustituir el dogma y la superstición por la Ilustración ; no propugnaba una revolución social sino una reforma del sistema de gobierno, por lo que el progreso significaba acceder al reino de la razón, al progreso intelectual, científico y económico, pero no político.
Claude Adrien Helvetius (1715-1771). Fundó una “ teoría utilitarista “ de la moralidad donde sostenía que las virtudes son las acciones útiles al público y acordes al interés general, por lo que la norma de moralidad es el interés común. El modo de implantar el interés común es la educación, pero ésta no se puede lograr por la existencia de la imposición del clero y por el hecho de que los gobiernos son imperfectos o malos, lo que conlleva a resquebrajar el poder del clero y a reformar el sistema de gobierno mediante una legislación adecuada.
Aunque se tiene la idea de que la ilustración exalta la razón; sin embargo, son las pasiones y los sentimientos controlados por la razón los que impulsan el progreso.
Recordemos que el progreso, la libertad y la confianza en la razón humana son las ideas principales que se dan en la Ilustración.
Juan Jacobo Rousseau (1712- 1778 ) , es sin duda una de las grandes figuras, más importantes de la Ilustración. Sus principales obras son: “confesiones” de carácter autobiográfico; “Discurso acerca del origen y fundamento de la desigualdad entre los hombres” “la nueva Eloisa”, “Emilio o de la Educación” y el contrato social”, obra que va a repercutir considerablemente en los teóricos del liberalismo y en los pensadores y caudillos de la Independencia en Latinoamérica.
El pensamiento de Rousseau contrasta con el de sus contemporáneos ilustrados ya que fue uno de los primeros en criticar la racionalidad inclinándose por los sentimientos, los que considera la parte más noble del ser humano.
De acuerdo con ello sostiene una concepción originaria y natural de la vida, una vuelta a la naturaleza.Para Rousseau el hombre es bueno por naturaleza y lo que llamamos “civilización” es lo que nos aleja de la propia naturaleza desvirtuándonos y pervirtiéndonos. Por naturaleza entiende el pensador Ginebrino, una vida sencilla, pura, no contaminada por los convencionalismos sociales.
Su doctrina política esta plasmada en “El Contrato Social”, su obra más conocida e importante; piensa que la sociedad es un convenio o pacto que se establece entre los hombres. La voluntad general que surge por procedimientos democráticos, es el origen de la soberanía y de las leyes; los gobernantes no deberán tener poderes absolutos como sucede en las viejas monarquías, sino que pueden ser removidos por los ciudadanos cuando éstos no cumplen con su cometido. Así, cada ciudadano no debe ser solo objeto, sino también sujeto de poder.
Por otra parte, el autor del Contrato Social considera que es preciso reformar la vida social con forme a un principio de igualdad jurídica y de libertad personal(idea esencial del liberalismo que se desarrollara en el siglo XIX). Tales reformas solo serán posibles mediante la educación .
Este tema, el de la educación, es abordado por Rousseau en otra de sus obras importantes: “El Emilio”, donde una de sus ideas es la formación del niño a partir del respeto a la naturaleza pues “todo sale perfecto de las manos del autor de la naturaleza”, sin embargo todo se degenera o deforma por la intervención del ser humano creando artificios que desvirtúan la espontaneidad y frescura que reinan en la propia naturaleza .
LA FILOSOFÍA DE KANT O CRITICISMO
LA FILOSOFÍA DE KANT O CRITICISMO
Antecedentes
La filosofía de Kant, llamada criticismo, tiene como antecedentes dos importantes corrientes filosóficas que surgen en el siglo XVII: el racionalismo y el empirismo, las cuales constituyen dos fundamentales manifestaciones de la modernidad que van a dar paso a la ilustración.
El racionalismo es una filosofía que le da preferencia a la razón sobre los sentidos. Se desarrolla principalmente en Francia, patria de René Descartes, uno de sus más destacados exponentes.
Para los racionalistas todo conocimiento tiene su fuente en la razón, pues los sentidos nos engañan. Sostienen la existencia de ideas innatas, es decir, ideas que nacen con nosotros y que son puestas por Dios en el alma.
El método de conocimiento, según el propio racionalismo, se basa en la deducción, o sea, el que parte de principios universales y evidentes (como axiomas) para llegar a conclusiones de nivel particular. Entre los filósofos racionalistas figuran, además de Descartes (1596-1650), Nicolás Malebranche (1638-1715), Baruc Spinoza (1632-1677) y Godofredo Guillermo Leibniz (1646-1716).
Por su parte, el empirismo se desarrolla, de manera predominante, en las Islas Británicas a lo largo de los siglos XVII y XVIII. A diferencia del racionalismo, esta corriente pone el acento en la experiencia sensible como punto de partida del conocimiento. Considera que la mente es como un papel en blanco que se va llenando de contenidos al contacto con la experiencia, por lo que no existen las llamadas ideas innatas.
Para el empirismo, todo conocimiento o idea debe remitirnos a las sensaciones, a la experiencia, si ello no es así, entonces se trata de conocimientos falsos. Entre los más destacados empiristas recordamos a: Francis Bacon, Thomas Hobbes (iniciadores de esta corriente) y a John Locke (1632-1704), George Berkeley (1685-1753) y David Hume (1711-1776). Como ya señalamos, el criticismo tiene sus antecedentes en estas dos corrientes filosóficas que acabamos de exponer y que se presentan como contrarias.
El racionalismo habrá de desembocar en un dogmatismo , doctrina carente de crítica que acepta como un hecho incuestionable la posibilidad del conocimiento, de manera optimista cree que el conocimiento no tiene fronteras o límites; mientras que el empirismo se resolverá en un escepticismo como al que sucumbe David Hume, para quién lo único que pretende, son impresiones, ideas y la fuerza organizadora de la imaginación.
El único fundamento de las ciencias es el hábito, la costumbre, la asociación de ideas, conceptos como la causalidad, en esencia la necesidad es explicada por estos hechos de la conciencia humana como empirista consecuente David Hume rechaza todo conocimiento innato, la fuente del conocer radica solo en la experiencia a partir de la cual las impresiones se convierten en ideas para Hume solo existen mis impresiones, ni el yo como sustancia, ni el mundo, ni Dios. De aquí se deriva un escepticismo, doctrina que en forma general duda o niega la existencia de un mundo objetivo.
Muchas veces habrás escuchado a algunas personas decir que no existen fronteras para la ciencia y que cualquier problema, por más difícil que sea, puede ser explicado científicamente; pues bien, dichas personas son las que profesan el dogmatismo.
De igual manera, otras personas suelen afirmar que el ser humano nunca podrá conocer con verdad y certeza las cosas, pues lo que para unos es verdadero para otros es falso, de acuerdo con la experiencia personal de cada uno, lo que dificulta poder comprender lo que los demás tratan de comunicar por medio del lenguaje y que no permite llegar a un acuerdo en lo que se conoce de las cosas; estas personas se encuentran dentro del Escepticismo.
El Criticismo surge como una nueva forma de tratar el problema del conocimiento aceptando el hecho de que conocemos, pero dudando del alcance del mismo. ¿Qué podemos conocer? Este cuestionamiento implica que existe algo en el objeto que puede ser conocido, pero a la vez, algo que no puede ser conocido, por lo que el problema de la posibilidad del conocimiento se transforma en el de los límites del conocimiento.
El Criticismo deja asentado que los seres humanos son capaces de conocer, pues si se adopta un escepticismo radical, la negación del hecho de conocer es contradictoria, puesto que dicha afirmación sería imposible hacerla, ya que si se niega que se conoce ¿cómo es posible conocer que no se conoce?; de igual manera, el hecho de que existe el conocimiento no asegura que todo lo que existe pueda ser conocido y, todavía más, que sea verdadero objetivamente todo conocimiento, pues la experiencia nos muestra que muchas veces los conocimientos son erróneos.
El principal representante del Criticismo fue Emmanuel Kant , filósofo alemán que nació en Könisgsberg (Prusia) en 1724 y murió en la misma ciudad en 1804. Su vida fue sencilla y metódica, consagrada a la Ciencia y la Filosofía. Las obras principales en las que expresó sus ideas filosóficas centrales fueronCrítica de la razón pura, Crítica de la razón práctica y Crítica del juicio . En ellas hace un tratamiento de los problemas del conocimiento, de la ética y de la estética.
Emmanuel Kant vivió en los momentos más álgidos de la Modernidad y fue influido por el Racionalismo, el Empirismo y por la Física de Isaac Newton, la cual tomó como modelo para toda ciencia. Igualmente la obra de Juan Jacobo Rousseau, así como la religión pietista repercutieron en su ética.
El Empirismo se derivó del área de las ciencias naturales, siendo sus principales representantes Francis Bacon (1561-1626) y David Hume (1711-1776). La polémica que se entabló entre el racionalismo empirismo no sólo se dio por la procedencia de la teoría sino, también, por la ubicación geográfica de los pensadores.
El Empirismo tuvo su mayor auge en Inglaterra (Gran Bretaña), mientras que el Racionalismo se dio en el continente, en Francia y Alemania. Ambas posturas representaban las tendencias económico-políticas de los países donde se desarrollaron. En Francia se organizaba el movimiento cultural y social inspirado en la Ilustración que culminaría en la Revolución con el triunfo de la burguesía, promotora de cambios radicales en la conformación de la República, lo cual repercutió en el desarrollo de la producción económica y su impacto en el mercado.
En Inglaterra se gestaban una serie de cambios en las fuerzas productivas gracias al recurso de la aplicación de la ciencia y técnica en la producción económica, hecho conocido como Revolución Industrial , con cambios en el sistema político. Sin embargo, ambos se encontraban arraigados en una ideología liberal impulsada por la burguesía que buscaba las condiciones óptimas para el desarrollo de una nueva forma productiva: el Capitalismo .
La burguesía continental inicia sus revoluciones con las insurrecciones alemanas ideológicamente impulsadas por el luteranismo y el calvinismo, movimientos religiosos surgidos como reformas protestantes del Cristianismo, los cuales postulaban una moral de libre examen e independiente de la normatividad de la jerarquía eclesiástica del catolicismo romano, igualmente la burguesía inglesa basó gran parte de su lucha en la ética protestante rompiendo los lazos con la católica.
Es la época de los nacionalismos y del abandono de las estructuras políticas medievales con la acumulación del capital y el mercantilismo. Estas condiciones histórico-sociales van a estar presentes en las expresiones filosóficas de los pensadores de este período y de modo particular en Emmanuel Kant (1724-1804) y Guillermo Federico Hegel (1770-1831).
La nueva ciencia abandonó los cánones y métodos de la ciencia medieval. Por ejemplo, Galileo Galilei consideró que la realidad es materializable y, por tanto, expresable en fórmulas matemáticas precisas, además de sistematizar el Método Experimental y aplicarlo en la Física. Este método se compone de un ingrediente racional y de un aspecto empírico: se observa, se postula una hipótesis, se realiza un experimento y se establece una generalización (formulación de leyes)
La forma acabada del conocimiento científico se expresa en la Física de Newton, razón por la cual Kant la consideró el modelo general de toda ciencia.
La química y la biología adoptan la experimentación como método para adquirir el rango de ciencia, abandonando las ideas del esoterismo en el que se habían refugiado para sobrevivir.
El gran adelanto alcanzado por las ciencias naturales permite la reflexión profunda sobre la posibilidad de la ciencia; Kant tuvo la agudeza e ingenio suficientes para hacerlo.
PRINCIPALES NOCIONES DE LA FILOSOFÍA CRÍTICA O KANTIANA
A continuación te exponemos los elementos teóricos fundamentales de criticismo cuyo creador como ya lo mencionamos fue el filósofo Emmanuel Kant hacía fines del Siglo XVIII.
EL MÉTODO CRÍTICO – TRASCENDENTAL
Para lograr el desarrollo de su Filosofía, Kant tuvo que crear un método que consistió en la búsqueda de las condiciones de posibilidad para conocer. Este método, le permitió establecer la crítica del conocimiento científico para distinguirlo de los demás tipos de conocimiento, hecho que culminó con la afirmación de la imposibilidad de la Metafísica como ciencia, al estilo de la Física. ¿Qué es lo que hace posible la existencia de algo? , la respuesta a este planteamiento kantiano es la misma que permite establecer los antecedentes o “causas” de una cosa determinada.
EL FENÓMENO Y EL NOÚMENO
Kant plantea una Filosofía que no solamente lleve al aprendizaje de las filosofías, sino al acto mismo del filosofar. De ahí que la raíz misma del sistema kantiano se encuentre en la Crítica de la razón pura , obra que le llevó 12 años aproximadamente en madurar y que representa su trabajo filosófico más relevante.
En éste, Kant considera que las condiciones de posibilidad de la Ciencia se fincan en las estructuras del conocimiento, teniendo como punto de partida las cosas y que define como los seres no conocidos.
Estas estructuras poseen dos aspectos importantes en relación con el sujeto cognoscente: elfenómeno y el noúmeno . El “ fenómeno ” es lo que aparece de la cosa, ser-para-mí, esto es lo único captable por el sujeto; mientras que el “ noúmeno ” es el ser-en-sí de la cosa, lo cual no puede ser conocido por medio de los sentidos sino que se infiere a través de la razón.
Cuando te enfrentas a una cosa como podría ser el bolígrafo que utilizas, lo que puedes captar de él son sus características que percibes por medio de los sentidos –color, textura, figura, etc.-, lo que correspondería a los que Kant llama el fenómeno; pero lo que es en sí el bolígrafo sólo lo deduces mediante tu razón, como sería: el que es un instrumento que se utiliza para escribir con tinta y en última instancia, en que hay algo que soporta o subyace a las características que percibes por los sentidos, un ser (ente).
Estas consideraciones sugieren la pregunta: ¿qué es lo que se puede conocer? Y lo que en cierto modo es el problema de los límites del conocimiento: ¿qué es lo que no puedo conocer? Como se mencionó anteriormente, la respuesta kantiana es que el ser humano únicamente puede conocer elfenómeno pero no el noúmeno . Kant reconoce la influencia de Hume en su pensamiento diciendo que la Filosofía de este autor lo despertó de su “ sueño dogmático ” racionalista para ubicarlo en la experiencia.
Por ello Kant sostuvo que el sujeto cognoscente es activo puesto que crea al objeto mediante sus estructuras de conocimiento, las cuales son a priori y están en el sujeto independientemente de su relación con las cosas, no son producto de conocimientos empíricos. Cuando el ser humano nace ya trae consigo una serie de estructuras que le permiten conocer las cosas, de tal manera que puede conocer cosas que los demás animales no son capaces de comprender. Estas estructuras se encuentran en el cerebro y sirven al sujeto para organizar los datos que percibe de las cosas, formando así los objetos que conoce.
LAS FORMAS A PRIORI DE LA SENSIBILIDAD
Las cosas (objetos) ofrecen una serie de datos que son captados por los sentidos y organizados por las estructuras de la sensibilidad, iniciándose la construcción del objeto de conocimiento en el interior de la persona. Dichas estructuras a priori de la sensibilidad son el espacio y el tiempo . Esta consideración revolucionó los conceptos de espacio y tiempo, que en la Filosofía tradicional se consideraban como categorías pertenecientes a los seres físicos, manera independiente a la captación del sujeto. Así, de la idea de espacio como propiedad de las cosas, se llega a la concepción del espacio como una categoríaa priori de la sensibilidad perteneciente al sujeto cognoscente.
Igualmente ocurre con la idea de tiempo que era considerada como una propiedad de los entes en cuanto duración en la existencia, para entenderse como una forma a priori de la sensibilidad por la que se organizan los datos del fenómeno para ser estructurado como objeto conocido. Cuando conoces una cosa percibes los datos a través de los sentidos, pero tú eres quien la ubica dentro de un espacio y un tiempo gracias a las formas a priori que posees, registrándola en tu memoria, de tal manera que cuando la recuerdas, tiene el mismo aspecto espacio-temporal de cuando la conociste, por ejemplo, si intentas recordar a tu maestra de historia de la secundaria, la imagen que tienes de ella correspondería a la ocasión en que la viste por última vez e inclusive recordarás el lugar y la situación de tu encuentro con ella.
Kant decía que el sujeto es quien establece el espacio y el tiempo, lo cual hace que estas categorías sean formas subjetivas de percibir el mundo. Algo diferente afirmaba Aristóteles, pues para él el espacio es algo que tiene la cosa que conoces, de tal manera que el espacio se suele aquí entender como el lugar que ocupa o la extensión que tiene.
LAS FORMAS A PRIORI DEL ENTENDIMIENTO
Al igual que las formas de la sensibilidad, existen estructuras a priori del entendimiento que permiten al sujeto enunciar juicios (u opiniones) y construir argumentos (discursos), acto judicativo y discursivo. Esto lo expresa Kant en su Analítica Trascendental , que es una de las partes de los capítulos de la razón pura considerando la existencia de 12 categorías que dan origen y fundamentan los diferentes clases de juicios que tenemos para conocer.
El entendimiento, según Kant, se puede considerar como “… una facultad no sensible de conocimiento… no es una facultad de intuición…”, y los modos de conocer sólo pueden ser, o por medio de la intuición de los sentidos, o por conceptos, de tal manera que el entendimiento conoce por conceptos, de modo discursivo; lo que el entendimiento hace es juzgar por medio de ellos (un juicio es la forma a través de la cual enunciamos si algo es verdadero o falso).
Para Kant, el juicio es “el conocimiento mediato de un objeto”. En cada juicio existe un concepto que puede aplicarse a muchos, y entre ellos se encuentra comprendida una representación dada que se refiere inmediatamente al objeto. Por ejemplo, en el enunciado “toda silla es mueble”, el concepto mueble comprende distintas clases de objetos, y silla es una de las clases comprendidas, siendo ella misma una representación inmediata de un conjunto de objetos. Así, el juicio es “función de la unidad entre nuestras representaciones”. En este sentido, el entendimiento se puede considerar como “la facultad de juzgar”.
El pensar es anterior al juzgar , pues pensar significa conocer por los conceptos. Los conceptos se refieren, como posibles predicados, a la representación de un objeto de manera indeterminada, como gas, mesa, elemento, fuerza, libro, etc. Éstos suponen diferentes grados de generalidad o particularidad.
Si hacemos abstracción de todo contenido de un juicio y nos referimos sólo a la mera estructura del entendimiento, tendremos cuatro criterios para clasificar los juicios y notaremos que en cada uno de ellos estarán comprendidas cuatro fases:
• Cantidad de los juicios: universales, particulares y singulares .
• Cualidad de los juicios: afirmativos, negativos e infinitos .
• Relación de los juicios: categóricos, hipotéticos y disyuntivos .
• Modalidad de los juicios: problemáticos, asertóricos y apodícticos .
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La cantidad se refiere a la magnitud de los juicios, tomándolos como conocimientos generales en relación únicamente con su magnitud.
La cantidad de un juicio se refiere al número de individuos o clases representados en el sujeto del mismo. En este sentido, los “ juicios universales “ son posibles en función de la categoría de la unidad, que consiste en decir que todos los S son P, por ejemplo: “Todos los mamíferos son vertebrados”, “ los juicios particulares “ se establecen en función de la categoría de Pluralidad y consiste en decir que: algún S es P, por ejemplo: “Algunos vertebrados son peces”, y los “ juicios singulares ” se formulan según la categoría de totalidad como este S es P, por ejemplo: “Este ser es animal”.
La cualidad del juicio se refiere la posibilidad de atribución u oposición entre el sujeto y el predicado, los juicios se clasifican como: juicios afirmativos si se estructuran de acuerdo con la categoría de realidad como todo “S “es “P”, por ejemplo: “Todo felino es mamífero”; juicios infinitos si se enuncian según la categoría de limitación como todo “S” es no “P”; en ellos se manifiesta la intención de limitar la “esfera infinita de todo lo posible” . Por ejemplo, si en lugar de decir: “Los batracios no son vertebrados”, se enuncia: “Los batracios son invertebrados”, en el primer caso tendríamos una negación pero en el segundo tendremos una afirmación, aunque se está afirmando un predicado negativo, situando al sujeto en la extensión restante a vertebrado, por lo que los juicios infinitos sólo son limitativos del contenido del conocimiento en general.
La relación se refiere a las formas en que se da la conexión del pensar en los juicios, que pueden ser:
• del predicado al sujeto;
• del fundamento con las consecuencias;
• del conocimiento dividido y de todos los miembros de la división entre sí.
La primera se refiere a los juicios simples como: “Todo metal es conductor de electricidad”. Se denominan “ juicios categóricos ” pues se conforman según las categorías de sustancia y accidente. La segunda se refiere a las “ proposiciones hipotéticas ” que se forman a partir de la relación de consecuencia entre ambos, por ejemplo: “Si se califican estrictamente en todas las materias, sólo acreditan los estudiosos”. Las proposiciones que componen este enunciado no quedan especificados en su verdad, pues lo importante es la relación de consecuencia, y si se sigue la segunda de la primera, como si S, entonces P. la tercera corresponde a los “ juicios disyuntivos ”, que expresan una relación de oposición lógica, donde una de las proposiciones excluye a la otra aunque juntas representan la esfera del conocimiento propio. Por ejemplo: “Los seres vivos o son vertebrados o son invertebrados”.
Cada proposición representa una parte de la esfera del conocimiento posible acerca de los seres vivos.
La modalidad de los juicios se refiere al valor de la cópula en relación con el pensar en general . Los juicios problemáticos “son aquellos juicios en los cuales el afirmar o negar se admite sólo como posible (voluntario)” , como existe una sociedad perfecta, lo cual expresa algo que es pensado como un juicio voluntario, pero como condición para llegar a la verdad. Éstos suelen ser aceptados de momento con el único fin de hallar el camino a la verdad, expresa sólo la posibilidad lógica. Los juicios asertóricos son aquellos que son considerados como reales (verdaderos) y se advierte en ellos la necesidad, como los metales se dilatan por el calor. Los juicios apodícticos son los que expresan necesidad lógica, que están de acuerdo con las leyes del entendimiento, como afirmando a priori . Por ejemplo: “Para que los metales se dilaten es necesario que exista una aceleración cinética de sus moléculas”.
Las categorías a priori son funciones del entendimiento que permiten al ser humano captar las cosas. De esta manera la universalidad, la necesidad, la causalidad y la sustancia son leyes del espíritu más no leyes de las cosas; no es el objeto el que rige al sujeto sino que el sujeto es quien actúa sobre el objeto generándolo en sus estructuras a priori.
Por un lado es necesario el dato empírico en tanto materia del conocimiento; sin embargo, lo determinante son las categorías del entendimiento como formas del conocimiento. En este sentido, la objetividad de la ciencia radica, entre otros aspectos, en la estructuración que las categorías permiten hacer con los datos por los cuales se obtiene la universalidad, la validez para cualquier espíritu humano.
La ciencia se constituye por la implantación de las categorías a priori , pero como productos necesarios de la forma humana del conocimiento. De esta manera, Kant dice que el modo de proceder del entendimiento es “…primero se juzga algo problemáticamente, luego se admite asertóricamente y por último se afirman como enlazado inseparablemente con el entendimiento, como necesario y apodíctico…”
LOS JUICIOS SINTÉTICOS A PRIORI
Según Kant , la síntesis es lo primero que se da en la formación de nuestros conocimientos, ya que primero se añade una serie de representaciones para comprender la multiplicidad en un conocimiento, pero éste es en sus inicios imperfecto y confuso, por lo que requiere del análisis para darle claridad y precisión.
La Ciencia, según Kant, está formada por juicios universales , necesarios y progresivos, por lo que la utilización del método kantiano se convierte en la búsqueda de las condiciones de posibilidad de la ciencia , es decir, en las condiciones de posibilidades de los juicios de la físico-matemática. Estos juicios son reconocidos por Kant como un hecho indudable y contrastado. Por ello, la pregunta a formular sería: ¿Cuáles son las condiciones de posibilidad de los juicios que conforman la Física de Newton?, la cual nos remite a la pregunta sobre la posibilidad de los juicios que Kant llama sintéticos a priori , que conforman a la matemática y a la física.
Según Kant, existen dos tipos de juicios que se construyen a partir del ejercicio de las estructuras cognoscitivas: analíticos y sintéticos . Los juicios analíticos son aquellos en los que el predicado se encuentra contenido en las características del sujeto y se obtienen mediante un análisis lógico del mismo, mientras que los juicios sintéticos son aquellos en los que el predicado añade una característica nueva al sujeto, la cual se ha obtenido por medio de la captación sensorial.
En este sentido, los juicios analíticos son explicativos , en tanto que los sintéticos son extensivos , lo cual implica que los juicios analíticos no proporcionan un conocimiento nuevo sino que sólo hacen explícito algo ya conocido y comprendido dentro de las características del sujeto; en cambio, los sintéticos sí añaden algo nuevo al conocimiento del sujeto.
Los juicios analíticos se caracterizan por ser universales, necesarios y tautológicos (repetitivos), mientras que los sintéticos son particulares, contingentes y progresivos. Por ejemplo, un juicio analítico podría ser: “Todo triángulo está formado por tres ángulos”; un juicio sintético sería: “La rosa es roja”. De tal manera que en el primero el predicado es una explicación de una característica implicada en el contenido del sujeto, mientras que en el segundo es algo que no estaba contemplado en la esencia del sujeto y que ha sido obtenido por la experiencia sensible, pues las rosas no son necesariamente rojas.
De esta manera, los juicios analíticos son a priori , es decir, se obtienen por el mero análisis lógico del concepto del sujeto y de manera independiente de la experiencia sensible. En cambio, los juicios sintéticos son a posteriori , es decir, se obtienen a partir de la experiencia sensible.
Sin embargo, como la Ciencia está constituida por juicios universales, necesarios y progresivos, de manera que, tanto los juicios analíticos a priori como los sintéticos a posteriori , son desechados como componentes de la misma, pues los primeros no presentan adelanto para el conocimiento científico y los segundos resultan ser contingentes y particulares.
Si la Ciencia se compone de juicios que son al mismo tiempo, universales, necesarios y progresivos (al mismo tiempo sintético y a priori ), entonces ¿cómo es posible la existencia de dichos juicios? Llamados “juicios sintéticos a priori”. Éste constituye el problema medular de la Crítica de la razón pura, que se divide en tres partes:
• La Estética trascendental , que trata acerca de las condiciones de posibilidad de los juicios sintéticosa priori de las matemáticas.
• La Analítica trascendental , aborda los juicios de la física.
• La dialéctica trascendental , que plantea la posibilidad los juicios sintéticos a priori en la metafísica.
La condición de posibilidad de los juicios en la Matemática está dada por las categorías de la sensibilidad: el espacio y el tiempo, entendidas como formas a priori . En la física los juicios se fundamentan en las doce categorías a priori del entendimiento; y el conocimiento metafísico, basado en las ideas que existen en la razón: alma humana, mundo y Dios, las cuales dan origen a la Psicología racional, a la Cosmología y a la Teología racional. Sin embargo, estas ideas carecen de correlato empírico por lo que Kant las consideraba formas sin contenido y rechaza los paralogismos que pretendían afirmar que el alma es una sustancia simple, racional y personal, así como las antimoniasque afirman al Universo como limitado-ilimitado, divisible-indivisible, determinado-causado, necesario-no-necesario y las pruebas de la existencia de Dios plasmadas en el argumento ontológico, la prueba cosmológica y la prueba teológica (prueba que habían esgrimido filósofos medievales como San Anselmo y Santo Tomás de Aquino). Por esto, Kant postula la imposibilidad de la Metafísica como ciencia.
La teoría del conocimiento de Kant establece la distinción entre el conocimiento científico y el filosófico, por lo que más que acabar con la reflexión metafísica le da un lugar propio presentándola como un conocimiento racional diferente a la Ciencia que es empírico-racional.
LA ÉTICA FORMAL O FORMALISTA
El estudio de la moral que realizó Kant muestra una ética autónoma en tanto que se fundamenta en el ser humano en cuanto tal sin recurrir a principios externos a él, su moral está desvinculada de los presupuestos teológicos y metafísicos. Kant rechaza las éticas que él llama materiales , es decir aquellas que se fundan en el sentimiento –placer, utilidad, interés– o al atractivo –el premio, el amor a Dios–, pues no son dignas del hombre que se dirige por la razón sino de los animales que responden a los estímulos placenteros o de interés.
Para oponerse a estas éticas materiales el filósofo de Königsberg desarrolla una ética formal, una que no se basa en la experiencia sino en “principios racionales a priori”, principios a través de los cuales la ética alcanzará validez universal convirtiéndose en una verdadera ciencia. El fundamento según Kant de la moralidad radica en el deber por el deber mismo, donde el carácter moral del acto humano se encuentra en el interior del hombre, en su razón práctica. Esto implica que hay que actuar en función del deber mismo sin mezclarlo con algún otro interés: actúa de tal manera que la máxima de tu acción se convierta en ley universal .
El acto moral debe realizarse acorde con lo que la razón dicte en el momento de la acción, de igual manera como cualquier ser humano debería actuar en estas mismas condiciones, en esto se manifiesta la influencia de la doctrina de la voluntad general , de J.J. Rousseau. Esta ética se refiere más a laintención con que se actúa que el resultado del acto mismo. La Ley moral consiste en la buena voluntad , entendida como el querer hacer lo que se debe. La buena voluntad es el centro de la ética kantiana pues solo la buena voluntad, pude ser juzgada como buena o mala, de aquí se desprende el rigorismo kantiano que exige actuar no solo conforme al deber sino por el deber mismo: “ni en este mundo ni tampoco fuera de el existe algo que pueda ser considerado absolutamente como bueno a no ser una buena voluntad”. La intención es la forma de la moralidad. Esta ley es un mandato a manera de imperativo categórico.
Los imperativos categóricos son incondicionados y absolutos, obligan a todo ser racional, por lo que su origen es la razón, es a priori . En contraposición los imperativos hipotéticos señalan condiciones para realizar fines ya sean reales o posibles; en el terreno de la moral un juicio hipotético sería por ejemplo “si quieres ir al cielo ayuda a los pobres”, en cambio siguiendo el imperativo categórico nosotros nos comportamos bien de acuerdo a nuestra conciencia de manera autónoma, libre y racionalmente sin importar premios o castigos. Kant formula el imperativo categórico de la siguiente manera:
“Obra de tal manera que la máxima o principio de voluntad pueda valer siempre al mismo tiempo como una norma universal”
Siguiendo al imperativo categórico no podríamos convertir en norma universal: “ el asesinato es bueno ” porque ya te podrás imaginar las deplorables consecuencias que traería consigo el aceptar esta regla como guía universal de nuestra acción.
Kant sostiene una causalidad libre que reside en el plano del alma espiritual, la inmortalidad del yo y la existencia e infinitud de Dios; estas verdades son tomadas como actos de fe y son las condiciones de la vida moral.
El hecho moral se da si existe autonomía del hombre (libertad), si el alma humana es inmortal y si existe un ser perfecto que pueda otorgar una felicidad completa. El hombre merece la felicidad cuando su conducta posee un valor moral.
Por otra parte, la ética desarrollada por Kant en obras tales como “ la metafísica de las costumbres y la Crítica de la razón práctica ”, nos lleva a considerar la dignidad del ser humano (uno de los postulados básicos del liberalismo), a sostener que las personas morales no son medios para algo, sino fines en sí mismas.
Durante este capítulo revisaste cómo se origina la Ilustración, o época de las luces y dónde se origina, además cuál es la posición que toma, en resumen:
La Ilustración o Época de las Luces.
• Época optimista que se caracteriza por una plena confianza en la razón humana para explicar los fenómenos y en el progreso científico cada vez más evidente
• Tiene su máxima expresión en Francia con los enciclopedistas: Voltaire, Rousseau, Montesquieu, D'Alambert entre otros.
• Los Filósofos franceses del Siglo XVIII se inconformaron con su tiempo y propiciaron la Revolución, así como el desarrollo de ideas democráticas y liberales que coadyuvaron a derrocar el orden feudal.
A finales del Siglo XVIII surge el criticismo con Manuel Kant (1724 – 1804), filosofía que asume una posición crítica frente al racionalismo dogmático y el empirismo escéptico proponiéndose investigar los límites y posibilidades del conocimiento. El método que emplea se llama “Crítico – trascendental”. En su teoría de conocimiento la importancia de distinción entre noúmeno , objetos metafísicos o “cosa, en sí” que son incognoscibles por la razón pura y el fenómeno , aquello que sí podemos conocer.
Kant también desarrolla una ética formal llamada así porque prescinde de elementos materiales y empíricos. Esta ética es autónoma porque se fundamenta en la buena voluntad , en las rectas intenciones del sujeto sin acudir a principios externos o ajenos a la voluntad.
Como recordarás, la ética Kantiana cobra expresión en lo que se denomina imperativo categórico , ley moral que nos señala que debemos obrar de tal modo que la máxima o principio de nuestra acción pueda convertirse en una “ley universal”.
A finales del siglo XVII surge el Criticismo con Manuel Kant 1724-1804), Filosofía que asume una posición crítica frente al racionalismo dogmático y el empirismo escéptico, proponiendo investigar los límites y posibilidades del conocimiento. El método que emplea se llama: Crítico- Trascendental . En su teoría del conocimiento es importante la distinción entre movimiento y fenómeno (aquello que podemos conocer).
Kant también desarrolla una ética formal llamada así porque prescinde de elementos materiales y empíricos. Esta ética es autónoma porque se fundamenta en la buena voluntad en las rectas intenciones.
LA FILOSOFÍA EN EL SIGLO XIX
Con el análisis de las filosofías que estudiaremos a continuación entraremos propiamente al siglo XIX. En este período se consolida en forma plena lo que hemos denominado “ modernidad ” Las ideas del Renacimiento y de la Ilustración llegan a su máxima expresión. Los hallazgos científicos y técnicos son notables. Para poner algunos ejemplos: en 1800 Alejandro Volta inventa la pila eléctrica y en 1828 Barlow construye el primer motor eléctrico.
En 1815 Mac Adam inventa el revestimiento de carreteras con guijarros que llevan su nombre. En 1816 se construye la primera lámpara de seguridad para mineros y en 1823 la primera vía férrea para transporte de carbón (véase Juan Carlos García- Barrón. Historia de la filosofía. Ediciones Serbal, Barcelona 1998 tomo 3). En el ámbito social y como herencia de la Ilustración se desarrolla una importante doctrina política y económica conocida como “ Liberalismo ” que tiene como antecedentes las filosofías de autores como Locke , Mostesquieu, Condillac y Rousseau entre otros.
El liberalismo venía a romper definitivamente con la filosofía trascendentalista y escolástica que privaba en la edad Media dentro de la cual el hombre se preocupaba por alcanzar la felicidad eterna en los confines de otra vida. Como expresión de la modernidad el Liberalismo como doctrina práctica persigue el bienestar y la riqueza en esta vida. Surge, en lugar del hombre religioso, “ el homo ecomonicus ” Un teórico importante del liberalismo económico fue Adam Smith (1772 1823) “de familia sefardí, prototipo del “ homo ecomonicus ” era hijo de un agente de bolsa, profesión a la que se dedica él mismo. Tuvo en sus actividades éxitos prácticos no menos brillantes que el éxito teórico de sus estudios y cuenta con más títulos que nadie para ser considerado fundador de la moderna ciencia económica
Entre las ideas básicas de Adam Smith figura la que sostiene que el trabajo del obrero es una de las cosas que se compran y se venden, su precio será aquel que permita que la fuerza de trabajo subsista y se perpetúe. En realidad las teorías económicas de Smith tienen como trasfondo la actuación imprescindible de la clase obrera que irrumpe en este siglo así como su drástica confrontación con la burguesía con la clase capitalista, confrontación que le permitirá a Marx formular su famosa teoría “Lucha de clases ”.
En lo que respecta a las filosofías que se generan en este siglo XIX, vemos surgir, después de Kant un pensamiento metafísico que, paradójicamente, retoma algunos postulados, algunos aspectos de la filosofía crítica y que cobran expresión en el idealismo alemán representados por filósofos como: Fichte, Shelling y Hegel (1770-1831). Con este último como veremos la metafísica del idealismo y el pensar racionalista alcanzan la cima de su evolución. Podemos decir que el idealismo absoluto de Hegel significa el más grande intento de entender el cosmos, en su aspecto natural y cultural, a partir de la dinámica del espíritu racional, empleando para ello –como te lo explicaremos más adelante- el llamadométodo dialéctico
Pero así como surgen corrientes francamente idealistas y metafísicas como la de Hegel también se desarrolla en este siglo doctrinas que reaccionan contra todo tipo de pensamiento especulativo o metafísico, como es el caso del positivismo iniciado por el francés Augusto Comte (1798-1857), filosofía que va a reclamar un saber riguroso fundado en la observación, recurso utilizado por las ciencias positivas (física, química biología) cuyos progresos eran evidentes en esta época, en fin, otras filosofías representativas de este siglo XIX son sin duda, las llamadas “Filosofías de la vida y de la Historia”. La filosofía que reflexiona sobre estos temas son de suyo muy variadas: desde el existencialismo de Sören KierKegaard preocupado por rescatar la existencia concreta y autentica del hombre hasta Dilthey, padre del historicismo y, desde luego, Federico Nietzsche con su filosofía vitalista. Por cierto, con la muerte de este filosofo y autor de “Así habló Zaratrusta”, acaecida en 1900 concluye el siglo XIX
EL IDEALISMO
Esta corriente moderna se ubica en el período romántico (siglo XIX), entendido éste como una forma cultural que obedece a un mundo en movimiento en el que el ser humano se encuentra de paso y la naturaleza de las cosas se concibe como histórica. El principal representante de esta corriente es Guillermo Federico Hegel (1770-1831), a quien se le considera un romántico dado que la finalidad de su Filosofía es encontrar un método que permita explicar el movimiento, “todas ellas es una Filosofía en movimiento que quiere responder al hecho móvil de la realidad tanto física como espiritual”.
La Filosofía de Hegel se presenta como una síntesis de los tiempos modernos, de manera similar a como Aristóteles lo fue de la Filosofía griega y Santo Tomás de Aquino de la medieval.
Hegel vivió en Alemania cuando ésta se encontraba en la cumbre de su esplendor espiritual. Es la Alemania que se incorpora tarde al desarrollo capitalista debido a una serie de factores socio-económicos. Fue uno de los lugares donde se inició el movimiento renacentista y de reforma con las aportaciones de Kepler; sin embargo, el trabajo científico no se sostuvo y cayó en el olvido debido a que no surgieron nuevos pensadores y científicos de la altura de los iniciadores.
La economía alemana se caracterizó por un mercantilismo y un regionalismo con gobiernos absolutistas que no permitieron la integración de la nación ni la evolución de la economía, quedándose en un ámbito de producción a escala agrícola, no obstante, se encontraba abierta al mercado internacional de la Gran Bretaña y de Francia.
List, economista y político, con una visión más amplia que los demás, instauró el proteccionismo para favorecer a la naciente industria alemana, pues consideraba que para fortalecer al Estado eran esenciales, tanto la manufactura como la agricultura, y como la segunda se defendía por sí misma debido a las condiciones naturales, sólo era necesario reforzar la manufactura. Dicha situación trajo por consecuencia la búsqueda de lo práctico –ganar dinero- y la desaparición de la imagen del alemán culto que se dedicaba a las “diversiones cerebrales” de la lectura de los libros escritos por sus grandes hombres.
Hegel se encuentra entre las grandes revoluciones (1760-1830): la industria en Gran Bretaña y las políticas en Francia y en Estados Unidos de Norteamérica, así como la lucha por la independencia de México. Esto generó entre el pueblo alemán gran admiración por los ideales de la Revolución francesa, que se reflejaría en los escritos de los filósofos.
En el terreno científico se dio la revolución y el descubrimiento de la producción de la energía eléctrica, a la par del establecimiento de la química racional. Es en esta época cuando la ciencia y la técnica se unen en la búsqueda de la facilitación del trabajo productivo provocando en él un desarrollo de gran impacto en la evolución del Capitalismo preponderante en la Gran Bretaña.
La Economía y la Política cobraron mayor importancia en el desarrollo de la sociedad, ya que los grandes cambios suscitados dieron pie al reconocimiento del carácter histórico e irreversible de los acontecimientos humanos.
La extrapolación newtoniana en el estudio de los acontecimientos sociales dio origen a la idea de buscar leyes universales necesarias que gobernaran la realidad de la industria, la agricultura y la sociedad. Se intentó establecer la relación entre la sociedad y la idea del desarrollo evolutivo. Aunque Buffon y Carlos Darwin la buscan en la naturaleza de los organismos y de la tierra misma, fue Hegel quien logró crear un sistema filosófico capaz de explicar la concepción evolutiva de la realidad como una Totalidad.
Es importante tener en cuenta que en esta época Malthus lleva a cabo sus estudios sobre población y expone su crítica sobre la acumulación del capital. Humphrey Davy enuncia sus estudios sobre electroquímica, Oersted y Faraday sobre el electromagnetismo, Dalton estudia la teoría atómica, Haüy la cristalografía y Berzelius la Química inorgánica, mientras que Dumas, Liebig Pasteur, Kekulé y Van´t Hoff fundan la Química orgánica. Es el momento en que Bichat investiga sobre los tejidos, mientras que Lemark postula su teoría sobre la evolución por modificación; Oken hace estudios sobre la morfología y Cuvier destaca en la Paleontología. Por su parte, Bell y Magendie estudian el sistema nervioso, Baer se dedica a la embriología y tanto Schleiden como Schwann realizan importantes hallazgos a la teoría celular.
a) El Método Dialéctico
Debido a la corta visión que los científicos naturales tenían respecto al método experimental (el cual se considera como el único que permitía hacer ciencia), los filósofos alemanes se orientaron hacia una ciencia de conceptos en el movimiento idealista generado por Kant y seguido por Fichte , Schelling y Hegel. En este sentido, la aportación más grande de Hegel a la ciencia fue la sistematización de laDialéctica como un método que permite la explicación de la realidad dinámica como totalidad estructural.
El método de extraer consecuencias necesarias a partir de hipótesis contrarias entre sí fue desarrollado primero por los filósofos antiguos y restaurado por Kant en el siglo XVIII en su Dialéctica trascendental. Al seguirlos, Fitche, Schelling, Schleiermacher y Hegel reconocieron en este método la posibilidad, que tenía la razón de trascender los límites del entendimiento; sin embargo, fue Hegel quien logró darle un rigor metodológico y un alcance que no encontramos en sus contemporáneos.
Lo que Hegel pensó fue que el concepto de demostración filosófica –eliminado por Kant al criticar las demostraciones de la existencia de Dios- no se reducía a la limitación del método matemático de la demostración. Por esta razón, Hegel no tomó el concepto de demostración de Aristóteles sino de la Dialéctica de Heráclito y de Platón, pues, pretendía reivindicar el método platónico de dar razón a partir de todas las suposiciones sobre un problema aunque se basa más en el ideal cartesiano del método, que en el aprendizaje del catecismo y en la Biblia para exponer su idea del inminente auto despliegue del pensamiento.
Para Hegel, la Dialéctica tiene un carácter adjetivo porque se encuentra más cerca de la fluidez de lo real que de lo especulativo, aunque considera que el espíritu todavía está inmerso en la sustancia (ser-en-sí), y no como subjetividad (ser-para-sí), lo que le impide encontrarse a sí misma en la captación deldevenir . Lo que interesó a Hegel fue una dialéctica del concepto mismo en tanto que concepto del concepto: el concepto del espíritu mismo; que el sujeto capte la relación del ser-en-sí-para-sí, como autoconciencia del espíritu.
La mente humana ha de elevarse a sí misma desde el nivel del entendimiento al nivel del pensamiento dialéctico, el cual supera la rigidez de los conceptos del entendimiento y es capaz de percibir a un concepto generando o pasando a ser su contrario. La función de la razón es captar la identidad-en-la-diferencia. La mente no es la que hace el concepto sino es el concepto mismo el que se hace pedazos frente a ella.
En Hegel la Dialéctica se ocupa del movimiento porque ella misma es movimiento, es decir, que el movimiento mismo es la dialéctica de todo ser. Por lo que el movimiento no es un predicado de los seres sino el ser mismo (carácter ontológico de la realidad). Dicho de otra manera, todos los seres están en continuo movimiento, todo cambia -decía Heráclito- y en esto radica su esencia. Hegel interpreta el principio de contradicción como un principio dinámico que funciona en el pensamiento dialéctico como un principio de movimiento.
Aristóteles estableció la relación entre movimiento y pensamiento y, para él, la energía está en oposición a la dynamis ; pues mientras que la dynamis expresa la posibilidad de mover, además de una posibilidad de ser de la materia ontológicamente considerada, la energía significa la pura presencia como tal, propia del motor inmóvil, del nous o de la razón, de aquello que es propiamente ente. Sin embargo, dicho concepto es originalmente un concepto de movimiento y designa la realización actual de algo como opuesto a la mera posibilidad o capacidad. Así, Aristóteles superó a Platón estableciendo la esencia del movimiento como energía de lo posible en tanto que posible (recuerda la teoría aristotélica de la potencia y el acto) En este sentido, según Gadamer.
“… El problema que plantea el movimiento al pensar es el problema de la continuidad, del sinejés . Que la tarea que Hegel se ha propuesto depende de este problema, lo demuestra su concepto de homogeneidad del proceso dialéctico, en el que se refleja la conexión entre el pensar y el movimiento”.
Lo que Hegel pretendía en su Dialéctica era superar la distinción entre sujeto y sustancia, para concebir la autoconciencia que está inmersa en la sustancia y que en ambos presenta el mismo movimiento del espíritu.
En este sentido, la frase “lo real es lo universal” implica que lo universal debe expresar la esencia de lo real, por lo que el pensamiento no va más allá del concepto, pues el pensamiento se sumerge en lo que el sujeto mismo es, en esto consiste la especulación filosófica por lo que el filosofar debe ser el necesario, evidente y homogéneo progreso del concepto mismo. Hegel afirmó que las leyes de la razón son las mismas que operan en el ámbito de lo real, por lo que todo lo real es racional y todo lo racional es real , lo que da pie al Idealismo absoluto de Hegel.
La Dialéctica está constituida por tres momentos: el primero consiste en que el pensar es pensar de algo en sí mismo para sí mismo, el segundo es el pensamiento considerado por necesidad un conjunto de determinaciones contradictorias y el tercero es la unidad de las determinaciones contradictoras. Según esto, la “ Dialéctica consiste en afirmar que la verdad surge de la oposición y de la contradicción”, más no de la identidad de los opuestos.
En general se dice que estos momentos de la Dialéctica Hegel los llamó: tesis (afirmación), antítesis(negación) y síntesis (negación de la negación), pero en realidad estos términos son más característicos de Fichte que de Hegel. Esto no obsta para decir que Hegel sí tenía una preocupación por las tríadas como las tres fases principales en la construcción de la vida del absoluto: la idea lógica, la naturaleza y el espíritu.
Para Hegel cualquier término, sea éste físico, espiritual o moral, contiene en sí mismo su propia negación, la cual lleva a una síntesis más enriquecida por la presencia de los contrarios. Así, el ser (tesis) conduce al no-ser (antítesis) y éste al devenir, que es la síntesis entre ser y no-ser. En este sentido, el concepto de devenir es más rico que el del ser o el de no ser. Por ello Hegel habla de la Filosofía como progreso espiritual, en la que observamos un enriquecimiento del contenido.
b) Historia, Naturaleza y Dialéctica
Al aplicar la Dialéctica a la Historia universal, Hegel ve a ésta como un proceso homogéneo de la continua determinación del pensamiento. Y, como dice Stephen F. Mason, al comentar a este filosofo:
… en el sistema hegeliano, una vez que la idea absoluta hubiese engendrado la Lógica dialéctica en sí misma, moviéndose a través del mundo natural, entraba en la Historia resumiéndose en el principio alemán: “Europa es la meta de toda la Historia”, escribió. “ El principio germánico es la reconciliación y solución de todas las contradicciones”
En Hegel, la verdad de la naturaleza no es otra cosa que su Historia dialéctica de evolución hacia el hombre. Así, el nacimiento del Universo se da como un salto dialéctico de la idea a la materia, del logos que se concretiza; es afín a la idea de la nebulosa que proponen Kant y Laplace.
El desenvolvimiento del Universo se va a dar, según Hegel, en cambios cualitativos-cuantitativos que eliminan el carácter mecanicista de la Filosofía de la naturaleza. Ya en Goethe, la teoría de los colores como cualidad de la luz es un primer intento de enfocar el estudio de la cualidad por la teoría cuantitativa de la naturaleza de Newton. Hegel consideró que la cualidad no podía ser reducida a la cantidad, elevándose por encima del mecanismo en el análisis cuantitativo mediante los concretos sensibles. Así, la primavera, las tormentas, los volcanes, etc., son consideradas por Hegel en su cualidad y no como simples fenómenos mecánicos.
El análisis físico pretende ver en las partes la verdad del todo; sin embargo, éste no resulta satisfactorio, pues la verdad del todo se pierde y sólo se conoce la de las partes, mientras que la demostración filosófica consiste en mostrar cómo el objeto se convierte, por sí, y de sí, en lo que es. En este sentido se procede iniciando por las determinaciones simples en grados cada vez más ricos, lo que permite captar la verdad de cada uno en el grado superior. Así, la verdad de lo mineral es la naturaleza vegetal y la naturaleza animal, a su vez, lo es de la vegetal.
Para Hegel el tiempo y el espacio no eran formas de intuición sino el propio devenir objetivo, el tiempo tiene primacía sobre el espacio, pues éste se deriva en tiempo y en forma continua y dialéctica. Por otro lado, rechazó la teoría atomística porque sólo permitía concebir la aglutinación, pero no la verdadera unión; sin embargo, recalcó que el método de la atomística es el que ha permitido comprender el nacimiento del mundo a partir del mundo mismo y no de una esencia ajena a él.
En Hegel, la materia deviene en vida, la cual no es una máquina sino automovimiento, al considerar que el tránsito dialéctico–cualificador se da de un modo de existencia material a otro.
En el devenir o movimiento histórico, Hegel consideró la realización moral de los individuos en las diferentes formas que conducen al Estado. La primera forma es la familia como espíritu sensible; la segunda es la sociedad civil , que es el espíritu síntesis de lo individual familiar y, por último, el Estadocomo la sustancia social consciente de sí misma. Esta idea fundamenta el deseo de la unificación alemana en un Estado único, el Nacionalismo alemán como necesario para la superación misma del pueblo.
Hegel pensaba que la Historia está regida por los planes que fragua la providencia, por lo que la idea Absoluta o espíritu en la Historia la determina; es decir; que el espíritu universal es el que determina el curso de los hechos históricos en la evolución propia de la naturaleza del mismo.
Según Hegel, la Historia avanza de Oriente a Occidente. El primer Estado fue constituido en el Imperio Chino, de origen familiar y paternalista, representación de la infancia de la humanidad, pero que al entrar en contacto con los otros pueblos deviene el segundo momento, la mocedad, que se sitúa en Asia y la India. Es el paso del Despotismo teocrático (China y Mongolia) a una aristocracia teocrática en la India, que presentaba un espíritu individualista ausente en las anteriores. El Imperio Persa otorgó un alto grado de libertad a los ciudadanos, por lo que constituyó la transición entre Oriente y Occidente; pero es en Egipto donde, según Hegel, se dio la síntesis de Oriente, ya que integra el principio estático de la voluntad del Estado y las exigencias individuales. Con Grecia se descubre el reino de la hermosa libertad, aquí se dio la unión del mundo antiguo y el inicio del mundo moderno.
Roma dio forma a un Estado abstracto con el desarrollo de las leyes y el Derecho, y lo consideró como el Estado que asume conscientemente la responsabilidad de la ley; sin embargo conlleva su contradicción en tanto que la abstracción de la ley hace que los individuos dejen de vivir como tales. Esto da lugar a la subjetividad del cristianismo, donde lo real y lo ideal se identifican en Cristo. El Espíritu llega a la conciencia de que lo verdadero es el mismo Espíritu. Así, la Historia alcanza su perfecta madurez. Con el Estado del Sacro Imperio Romano Germánico que se llega a la unión de la divinidad y el Estado, la espiritualización del Estado y la racionalización de la Iglesia. Con esto, el filósofo alemán pretende justificar una vez más la idea de la unidad de su pueblo.
En suma, Hegel pretende realizar la síntesis de la historia de la Filosofía, el summum o resumen conclusivo del pensamiento filosófico, culminando con su propio sistema. Para este filósofo cumbre del idealismo alemán en contenido de su propia filosofía encierra la historia toda de esta disciplina. “La filosofía de Hegel -dice Ramón Xirau - hecha de cambio y de movimiento, para a fin de cuentas detener el tiempo y querer ser la filosofía , es decir la última filosofía definitiva que acaba con la historia al ser resumen de toda la historia” 16
c) Consecuencias de la Dialéctica Idealista
La doctrina hegeliana fue aceptada por dos corrientes de pensadores: los de la llamada derecha hegeliana representada por Schopenhauer , y los de la izquierda hegeliana representada por Carlos Marx.
En el campo científico, el énfasis de lo histórico de la realidad llevó a los científicos a considerar la historia de la naturaleza; los geólogos y los astrónomos descubrieron que la Tierra y las estrellas tienen historia, aunque cabe mencionar que esto se había iniciado desde Kant, pero con Hegel cobra mayor importancia por el sentido dialéctico que le imprime al proceso histórico.
La Filosofía Dialéctica hegeliana influyó en Feuerbach, Proudhon , Marx y Engels en cuanto a su visión crítica materialista de la Historia y la sociedad, así como en el devenir histórico de los modos de producción en la Economía. Asimismo, repercutió en las teorías evolutivas de la naturaleza elaboradas por Darwin y sus contemporáneos.
El trabajo de Hegel ha sido una de las más grandes revoluciones que se han dado en el campo de la Filosofía, al modificar el concepto de método científico y de la apreciación del saber humano como un conocimiento de lo esencial y de lo histórico , considerando las contradicciones internas de la realidad. Igualmente, su visión de la totalidad como un todo estructural en movimiento continuo, así como del objeto de la ciencia considerándola como un conjunto de procesos del universo dinámico y no como una parte estática y aislada de la totalidad.
Otra doctrina filosófica importante del siglo XIX es el positivismo. Surge en Francia en el siglo XIX como una postura filosófica derivada del empirismo, y se basa en las ciencias experimentales, las cuales lograron gran desarrollo con el apoyo de la sociedad Capitalista. Los científicos adhirieron a esta corriente, sobre todo los físicos, químicos, psicólogos y sociólogos, quienes vieron en ella la justificación de su propio quehacer. Esta corriente trascendió en nuestro siglo, dando lugar a corrientes como el Positivismo lógico y el Neopositivismo o Filosofía analítica.
El Positivismo tiene su génesis en los filósofos franceses y sus principales representantes son Saint-Simón, Augusto Comte y Herbert Spencer , entre otros; los dos últimos influyeron en la mentalidad de los filósofos latinoamericanos. En México, el Positivismo estuvo representado de manera particular por Gabino Barreda y Justo Sierra quiénes impulsaron una educación positivista con la fundación de la Escuela Nacional Preparatoria con el apoyo del gobierno porfirista.
Augusto Comte (1798-1857), es el creador de la filosofía positivista cuyos antecedentes están en las ideas de su maestro Saint Simón. La filosofía comtiana se encuentra expuesta de manera sistemática en sus obras: Curso de Filosofía positiva (1829), El sistema de política positiva y catecismo positivista(1851-1854), El discurso sobre el espíritu positivo (1844) y El discurso sobre el Positivismo (1848).
El tema central de la Filosofía positivista es el que se refiere a la Ley de los tres estados que recorre el espíritu humano, pero cabe considerar que, aunque la teoría de las leyes del espíritu humano había sido ya visualizada por Pascal, tratada por Condorcet y hecha la distinción entre las tres edades por Turgot, sin embargo, sólo Comte pudo convertirla en el fundamento de un sistema filosófico. Según esta ley, el espíritu humano pasa por tres tipos de mentalidades a través del tiempo: los estados teológico, metafísico y positivo.
El estado teológico refiere los fenómenos a la acción y la voluntad de los dioses, emplea la imaginación y su descripción es mitológica. Este estado se manifiesta en tres fases: fetichismo o animismo, politeísmo y monoteísmo. En el primero todas las cosas poseen un espíritu, en el segundo son los dioses quienes manifiestan su voluntad en las cosas y los hombres, y en el tercero todo se absolutiza y se centra en un solo dios.
En el estado metafísico el hombre recurre a entidades metafísicas o seres abstractos para explicar los fenómenos, y dichas causas son inherentes al fenómeno: utiliza la imaginación sobre la razón, pero su explicación es inmanente al objeto.
El estado positivo es aquél en el que el hombre se atiene únicamente a los hechos conocidos por la observación y la experiencia, se vuelve relativo al objeto sin remitirse al absoluto y se opone a los estados anteriores.
Los tres estados pueden coexistir, pero siempre predomina uno de ellos en la época y en los pueblos, por ello la ciencia suplanta y reduce a falsos los demás estados, pues lo único verdadero es la ciencia. La Ley de los tres estados queda demostrada por tres procedimientos mentales que el hombre utiliza en la comprensión de la realidad: la inducción, la analogía y la demostración.
Por la inducción , tanto la Historia como la Sociología demuestran que el hombre es un ser que evoluciona en diferentes planos, y en el intelectual se manifiesta como tal ley. Por analogía , todo hombre pasa por los tres planos según su edad: niñez, juventud y madurez. Por demostración , si el estado positivo es definitivo y perfecto, supone la existencia de los estados anteriores que le preceden.
En el estado positivo el ser humano se atiene al conocimiento obtenido a partir de la observación científica.
La Filosofía positiva Para Augusto Comte significa la síntesis de los conocimientos y utiliza el calificativo de positiva para quitarle el resabio metafísico. De la misma manera, aplica el sentido de lo positivo como lo real, lo útil, lo cierto, lo preciso, lo orgánico y lo relativo.
El Positivismo es una forma de empirismo porque no admite otra fuente de conocimiento que no sea la experiencia sensible externa y niega que la introspección sea un método científico, porque considera a la conciencia como una facultad orgánica que es incapaz de autoconocerse y de reflexionar.
Por otra parte, según el positivismo la Filosofía es la síntesis de las verdades adquiridas por las diferentes ciencias: es la ciencia general que organiza los conocimientos de las demás ciencias. Comte afirma que el conocimiento científico tiene por objeto los fenómenos y sus leyes. Las leyes científicas constituyen en sí mismas fenómenos, hechos generales, en tanto que establecen relaciones constantes entre los fenómenos.
La ciencia renuncia así al conocimiento de causas (conocimiento metafísico), ya que éstas no son de ninguna manera datos de la experiencia. En este sentido, la Ciencia es relativa, en oposición a la Teología y a la Metafísica, las cuales estudian lo absoluto. La Ciencia es un conglomerado de conocimientos perfectibles que progresa constantemente en función de los nuevos conocimientos científicos.
A juicio de Comte, Filosofía tiene la tarea de clasificar a las ciencias, puesto que éstas no son independientes sino subordinadas unas a otras según el nivel de simplicidad de su objeto y la generalidad de sus leyes.
De ahí que a mayor simplicidad y abstracción del conocimiento correspondas a una mayor generalización en sus leyes. Por esta razón, una ciencia inferior depende de la superior, de tal manera que la clasificación de las ciencias- que va de lo más abstracto y simple a lo más concreto y complejo, además de seguir un orden lógico, sigue un orden cronológico.
De esta manera, en primer lugar están las Matemáticas, en segundo la Astronomía, en tercero la Física, en cuarto la Química, en quinto la Fisiología y, por último la Sociología culmina y corona el conocimiento científico, pues la diferencia entre los animales y el hombre es el progreso social; la célula social es la familia que representa a la sociedad elemental.
El método que emplea la Sociología es igual al de las Ciencias Naturales, por ello se le llama Física Social (termino creado por Augusto Comte). Emilio Durkheim desarrolló las reglas del método sociológico afirmando que los hechos sociales son cosas y, como tales, es necesario aplicar la observación como en la Física. En este sentido, la vida social es natural para el hombre y las condiciones de la sociedad son las instituciones y las funciones. Las instituciones son las condiciones objetivas (familia, lenguaje, etc.), mientras que las funciones son las condiciones subjetivas (fuerzas sociales, autoridad, religión).
Acorde con todo lo anterior, la evolución es un progreso y en el plano de la actividad el progreso surge de la industria mientras que en el plano moral el progreso sustituye el egoísmo por el altruismo. No hay derecho, sólo deberes y esto es el altruismo: todo para los demás, pues el deber es amor.
La problemática planteada por Comte responde a la necesidad de buscar el reconocimiento de las Ciencias Sociales y, como puedes apreciar, la Filosofía positiva constituye el fundamento y justificación del rango científico de las mismas. El Positivismo es la respuesta a la problemática que plantea la falta de justificación y legitimación del sistema capitalista, por lo que se constituye en la filosofía del mismo con el lema: “Orden y Progreso”, con su reclamo de partir de “lo dado o de los hechos y concomitante rechazo a la metafísica”.
En el Siglo XIX se consolida la modernidad en una época de constantes avances científicos y técnicos. Al principio de este siglo surge la filosofía idealista de Hegel (1770–1831) como una síntesis de los tiempos modernos en Alemania.
Su filosofía significa el más grande intento de entender la totalidad de la realidad a partir de la dinámica de lo que se llama la Idea o Espíritu Absoluto, acudiendo para ello a un método dialéctico cuyos momentos se resumen como: tesis, antítesis y síntesis. Particularmente importante es su filosofía de la historia en la cual el espíritu llega a su perfecto desarrollo. La historia universal es el mismo espíritu o idea que avanza cobrando conciencia de sí mismo.
Dentro del marco del propio Siglo XIX aparece el positivismo en Francia, filosofía fundada por Augusto Comte (1798 – 1857). Se trata de una filosofía que reacciona contra la metafísica. Considera que el único conocimiento válido es el científico o “positivo” el cual es adquirido a través de los datos que brinda la experiencia.
Vimos cómo Comte sostiene una interpretación de la historia, según la cual ésta atraviesa por 3 etapas o estadios de acuerdo con el tipo de explicación y comprensión que se tiene de los fenómenos: la teología en la que se recurre a principios sobrenaturales; la metafísica en la que se apela a doctrinas abstractas sin referencia a la experiencia y la positiva en la que se recurre a leyes científicas y sus comprobaciones fácticas. Por otra parte, Comte crea la sociología la cual considera como una disciplina científica sujeta a leyes.
A continuación te presentamos el tema Materialismo Dialéctico en donde se exponen los personajes más representativos de esta época: Carlos Marx y Federico Engels . Es conveniente aclarar que, como estudiante que eres, te cuestiones respecto del pensamiento de Marx, ya que en la práctica este pensamiento ha entrado en crisis en gran parte del mundo occidental (y también oriental).
¿Fue una mala interpretación del pensamiento de Marx? ¿Es que ya se agotó su pensamiento? Estas y otras interrogantes, y las que ves y oyes en los diferentes medios de información nacional e internacional, te servirán para tener dos visiones diferentes: el pensamiento de Marx y la época en que nos tocó vivir.
EL MATERIALISMO DIALÉCTICO
Carlos Marx (1818-1883) y Federico Engels (1820-1895) son considerados como los creadores de esta filosofía que también se conoce como Marxismo, aunque de hecho ni Marx ni Engels usaron el término “materialismo dialéctico” para designar propiamente su filosofía; sin embargo, se le ha llamado así por el sentido y tipo de respuestas que dan a los problemas ontológicos, gnoseológicos y éticos. Por ejemplo es muy curiosa y famosa la anécdota que nos cuenta que en una ocasión el propio Marx contestó muy molesto, que él no tenía nada de Marxista.
A la filosofía de Marx y Engels, se le ha llamado Materialismo Dialéctico , precisamente por el carácter de su respuesta al problema ontológico, al problema de las relaciones entre el espíritu y la materia, de las relaciones entre las “cosas” materiales y espirituales; por lo general, el Marxismo considera y contesta que lo fundamental y primordial es la materia . Es decir, que a fin de cuentas y en el fondo, todos los fenómenos y procesos del mundo se reducen y explican como productos del desarrollo y transformación de la materia. En el fondo de todo de cualquier “cosa”, incluida la vida humana, lo que vamos a encontrar es la materia y sus leyes de desarrollo conforme la ciencia lo explique.
En este sentido, al Marxismo se le ha llamado “ Materialismo ”, porque contesta que en primera instancia es la materia y luego el espíritu; lo espiritual surgió de lo material.
En cuanto al término “dialéctico”, podemos decir que es un término que se deriva de dialéctica. Y la dialéctica básicamente significa transformación, interrelación y contradicción.
Decir que algo es de carácter dialéctico, significa que ese algo está en una constante transformación, que nunca se detiene, que está interrelacionado con todo y consigo mismo, también que está en pugna, en lucha o en contradicción consigo mismo. Podemos pensar, por ejemplo, que mundo, naturaleza, Historia, sociedad y hombre precisamente son dialécticos porque permanentemente se transforman, están interrelacionados, y conllevan contradicciones dialécticas en-sí-mismos. Marx y Engels han expuesto que la naturaleza, Historia y hombre, el mundo en general, son de carácter dialéctico. El mundo o realidad como la totalidad de lo existente que ha habido, hay y habrá, es un conjunto de “cosas” fijas que no cambian sino de proceso es un constante desarrollo y cambio. 16
La Filosofía de Marx y Engels entraña un Materialismo Dialéctico, ya que para ellos todo fenómeno o proceso, cualquiera que sea su tipo, se reduce y se explica en el fondo a partir de las leyes y transformación dialécticas de la materia. En resumen: para esta Filosofía todo es materia y transformación, incluida la energía y lo espiritual, por eso se trata de un “ Materialismo dialéctico ”.
¿Cuáles son las leyes y principios más generales que universalmente “rigen” a la materia en su desarrollo y transformación? Estas leyes y principios están concentrados en lo que se conoce como Dialéctica. En este sentido, definimos a la Dialéctica materialista como “la ciencia de las leyes más generales del desarrollo de la naturaleza, la sociedad y el pensamiento humano”. 18
Las leyes de la Dialéctica Materialista, son básicamente tres: a ) Todo está en transformación o cambio dialéctico; b ) todo está interrelacionado; c) toda esta en unidad y lucha de contrarios. A la primera se le conoce como la Ley universal del cambio dialéctico; a la segunda, como la Ley de la concatenación universal de los procesos, y a la tercera, como la Ley de la contradicción universal.
De estas tres leyes, la tercera es la fundamental, y digamos que de ella se derivan las otras dos. Es decir, que de la unidad y lucha de los contrarios se derivan tanto la transformación como la concatenación (interrelación) universal de los procesos.
El significado de la unidad y lucha de los contrarios (tercera Ley), nos dice que absolutamente todo proceso o fenómeno se contiene a sí mismo y a su contrario. Esto significa, por ejemplo, que lo vivo está vivo, pero al mismo tiempo está muerto, que lo negro no se concibe sin su opuesto que es lo blanco, o la luz sin lo oscuro, lo caliente sin lo frío, etcétera.
Dicho de otro modo, esta Ley indica que todos los procesos contienen en sí mismos fuerzas en pro y en contra. Fuerzas que los afirmen y fuerzas que los nieguen, impulsos que los hacen o construyen pero también impulsos que los deshacen o destruyen. Esas fuerzas opuestas al interior o esencia misma de cada proceso están en pugna, en lucha; y gracias a esa lucha el proceso se va desarrollando. Por ejemplo, en el fenómeno psicosocial de la familia supuestamente unida hay oposición dialéctica entre padres e hijos, entre hermanos y hermanas etc., y en la pugna de esas contradicciones dialécticas se desarrolla la vida familiar. Si no hubiera esas contradicciones dialécticas, no existiría esa familia. Los procesos de la naturaleza, la sociedad y el ser humano, existen, se desarrollan gracias a, y a través de sus contradicciones internas (y externas) que surgen de su unidad y lucha de contrarios.
Ahora bien, además de las contradicciones dialécticas internas, también hay contradicciones externas, es decir, que todo fenómeno o proceso también se contradice dialécticamente con otros fenómenos externos a él. En el ejemplo de la familia, digamos que sus contradicciones dialécticas externas se dan en la medida en que se afirma a sí misma y se diferencia o niega a los otros grupos o familias.
Ley de la concatenación universal de los procesos. Esta segunda ley de la Dialéctica postula que no hay un sólo fenómeno aislado sino que todos los fenómenos naturales, sociales y humanos están interrelacionados. Se plantea que directa o indirectamente todo está interconectado. Y esa interconexión se deriva precisamente de las contradicciones dialécticas externas de cada proceso. En este sentido, por ejemplo, todo estudiante además de sus contradicciones dialécticas internas de saber y no saber, conlleva a contradicciones dialécticas externas con sus otros compañeros estudiantes del SEA, o del correspondiente Colegio, las cuales quizá sean más evidentes en sus interrelaciones, interconexiones con sus compañeros inmediatos en el círculo de estudios.
Así pues todos los procesos del mundo están interconectados entre sí directa o indirectamente, todo tiene que ver con todo. Lo natural con lo social, lo social con lo humano, lo humano con lo natural. En sí, el Universo no es, según el Materialismo Dialéctico, más que un conjunto o sistema de procesos materiales que influyen los unos a los otros. Los procesos están universalmente interconectados, y la investigación científica precisamente tiene el propósito de describir y explicar esas conexiones que frecuentemente no se ven, pero que según el principio dialéctico de la segunda Ley ahí están. Los procesos están universalmente entrelazados, están en una trabazón universal, en una concatenación universal.
Ley de la transformación universal. El cambio o transformación dialéctica, es la consecuencia necesaria de la unidad y la lucha de contrarios al interior de cada proceso (tercera Ley) y las influencias mutuas entre ellos (segunda Ley). Hay que distinguir entre el cambio o transformación dialéctica, y el cambio o movimiento mecánico. El movimiento mecánico es cambio de lugar prácticamente sin transformación, y el movimiento dialéctico es fundamentalmente transformación o cambio del proceso con o sin cambio de lugar. No hay que confundir, pues, el movimiento mecánico de cambio de lugar con el movimiento dialéctico de desarrollo o transformación.
Todo está en movimiento dialéctico, pero conforme a un punto físico de referencia no todo está en movimiento mecánico. Por ejemplo, digamos que con respecto a un sistema de coordenadas o a puntos físicos geográficos de referencia, mecánicamente la gran Tenochtitlan no se ha movido del Valle de México desde su fundación en 1325; pero dialécticamente sí se ha transformado hasta convertirse, hoy en día, en la ciudad de México como una de las capitales más sobrepobladas y contaminadas del mundo.
El desarrollo y transformación dialéctica atraviesa diferentes fases, mismas que podemos identificar como “ Tesis o Afirmación, Antítesis o Negación y Síntesis o Negación de la Negación. ”
En cada fenómeno la tesis o afirmación está representado por las fuerzas que lo construyen y que de momento no predominan, pero que pueden llegar a hacerlo; la síntesis es el momento o fase del proceso en el cual la antítesis o negación se impone a la tesis y afirmación, absorbiéndola. A esta síntesis se le llama “ negación de la negación ”, porque es el momento en que la negación supera a la afirmación, pero también se niega a sí misma pues, dialécticamente, en ese mismo momento se convierte en la “ nueva afirmación ” que va a tener otra nueva “ negación dialéctica ”.
Por ejemplo, en la familia la afirmación o tesis son tus padres, la negación –antitesis- (los hijos) eres tú y tus hermanos; en la unidad y lucha dialéctica de tus padres y ustedes se da el desarrollo y transformación de tu familia, hasta que llega el momento en que ustedes como hijos (negación) comienzan a predominar sobre tus padres (afirmación) que declinan. Pero para entonces, en la síntesis, ustedes dejan de ser negación y se convierten en la afirmación de la familia; ante la cual, por Ley dialéctica, surge una nueva negación que podrían ser tus hijos (nietos de tus padres) y “otros” miembros ajenos que se incorporen a la familia, tales como los esposos de tus hermanos o hermanas, de modo que tus hijos van a ser la negación dialéctica de la negación que fuiste tú y tus hermanos con respecto de tus padres. Y así incesantemente, pues la transformación dialéctica nunca acaba.
EL MÉTODO DIALÉCTICO
Cuando estas tres leyes de la Dialéctica son consideradas como un método de investigación científica o filosófica para el estudio de la naturaleza, la Historia, la sociedad o el ser humano, se denomina Método Dialéctico . Es decir, que éste está constituido por leyes y principios derivados de la Dialéctica. Efectivamente, en el desarrollo de su Filosofía materialista dialéctica, Marx y Engels aplicaron el Método Dialéctico al estudio de los problemas de la Historia, la sociedad y al ser humano, creando con ello lo que se conoce como Materialismo Histórico . Cabe afirmar que esta dialéctica, la toma Marx de Hegel, pero a diferencia de éste, le imprime un carácter materialista.
a) El Problema Ético
El Materialismo Dialéctico e Histórico también trata de rescatar al proletario . Es decir, ve a la moral como un instrumento de opresión ideológica, e intenta que en el transcurso de la liberación del proletariado éste se “sacuda”, la moral burguesa o dominante, que lo enajena y que construya una nueva moral, una moral de los trabajadores en la cual los valores humanos no sean individualistas y egoístas, sino colectivistas y socialistas.
Por eso la personificación del hombre o mujer, moralmente buenos para el Marxismo, está en el compañero o compañera trabajador revolucionario que lucha por hacer justicia a los proletarios, que ha desarrollado una conciencia de clase y lucha por el advenimiento dialéctico de la revolución proletaria y la construcción del Socialismo y Comunismo. Para el marxismo. “Bueno” es lo que favorece la evolución, “malo” lo que la obstruye. En una comparación que acaso parezca inadecuada, digamos que la dimensión y dignidad moral del revolucionario, para la ética marxista, equivale a la del santo en la ética cristiana.
b) Problema Gnoseológico
La teoría Marxista del conocimiento concede gran importancia a la praxis como factor que incide en el proceso de construcción del conocimiento. El conocimiento se elabora a partir de la interacción del sujeto, el objeto, y la sociedad, de manera que lo que conocemos del mundo y sus procesos, está dialécticamente determinado por el contexto histórico-social, nuestras capacidades personales y la estructura misma de los procesos o fenómenos a conocer. En el proceso del conocer vamos de lo práctico a lo concreto (experiencia sensible), a lo abstracto (concepto), y otra vez dialécticamente a lo concreto.
Dialécticamente hablando, la unidad y lucha de los contrarios en el proceso del conocimiento se da como un enfrentamiento entre lo concreto sensible y lo abstracto inteligible, proceso incesante, a través del cual vamos desarrollando nuestros conocimientos, tanto individual, como socialmente, pues todo conocimiento adquiere su verdadero status en la práctica social, es decir, cuando ya ha sido aplicado en la actividad laboral (práctica social) para la satisfacción de necesidades sociales concretas. 19
c) La Categoría de Praxis
Como te hemos indicado el marxismo le da una gran importancia al concepto de practica social, frente a sus antecesores Marx destacaba que “los filósofos se habían limitado a interpretar el mundo de distintos modos, pero de lo que se trataba era de transformarlo” tal afirmación es el punto de partida de lo que se llama una filosofía de la praxis , entendiendo por ello la actividad consciente y objetiva que el hombre desarrolla para transformar su realidad.
Como señala el filósofo Adolfo Sánchez Vázquez, para llegar a una correcta concepción de la praxis es necesario superar su sentido idealista como una mera actividad de la conciencia humana o suprahumana para situarnos en una actividad material del hombre como un ser social y transformador; así mismo, es necesario rebasar su sentido inmediato e ingenuo propio de la conciencia ordinaria, pues “la teoría de la praxis revolucionaria exige la superación del punto de vista natural, inmediato, que adopta la conciencia ordinaria del proletariado”.
“La conciencia ordinaria cree estar en una relación directa inmediata con el mundo de los actos y objetos prácticos” 20 , no siente la necesidad de desgarrar el telón de prejuicios, hábitos mentales y lugares comunes sobre el que se proyecta sus actos prácticos; sin embargo, nos explica Sánchez Vázquez, el hombre común y corriente es un ser social e histórico , es decir, se encuentra inmerso en un conjunto de relaciones sociales y ubicado en un determinado momento histórico. Su vida cotidiana se halla acondicionada histórica y socialmente, y lo mismo puede decirse de la visión que tiene de la propia actividad práctica, de tal manera que toda acción que emprendas, por pequeña que esta sea, está comprometida, trabada con una ideología, con determinados valores, fines o propósitos.
EL MATERIALISMO HISTÓRICO
Se le conoce como “ Materialismo Histórico ” a la teoría de la Historia que consecuentemente desarrolla los principios filosóficos del Materialismo Dialéctico. ¿Por qué se llama Materialismo a esta interpretación de la Historia y problemática social humana? Veámoslo a continuación: Marx y Engels en 1844 establecieron:
El modo como los hombres producen sus medios de vida depende, ante todo, de la naturaleza misma de los medios de vida con que se encuentran y que se trata de reproducir. Este modo de producción no debe considerarse solamente en cuanto es la reproducción de la existencia física de los individuos. Es ya, más bien, la actividad de estos individuos, un determinado modo de manifestar su vida, un determinado modo de vida de los mismos. Tal y como los individuos manifiestan su vida, así son. Lo que son coincide, por consiguiente, con su producción, tanto con los que producen como con el modo como lo producen. Lo que los individuos son depende, por tanto, de las condiciones materiales de su producción. 21
Con estos supuestos Marx y Engels iniciaron una interpretación materialista de la Historia, de la sociedad y del ser humano, misma que posteriormente fue denominada Materialismo Histórico .
Individual y socialmente los seres humanos establecemos muchos y diferentes tipos de relaciones: políticas, deportivas, amistosas, pedagógicas, sexuales, culturales, artísticas y económicas, entre otras. Pues bien, para el marxismo las relaciones más importantes y fundamentales en nuestra vida son las relaciones materiales de producción de bienes de subsistencia.
De esta manera, lo básico y primero para nosotros es asegurar materialmente nuestra vida, en sentido biológico; y como un segundo interés entran nuestras otras relaciones o inquietudes sociales: primero nuestra existencia biológico-material, y luego “lo que queramos”, ya sea política, arte, cultura, etc. Es decir, la determinación material es primero y en segundo lugar cualquier desarrollo espiritual. Todas las manifestaciones del espíritu humano a través de la Historia y sociedad han dependido primero, directa y materialmente de nuestra existencia material . Por eso es un Materialismo Histórico , porque funda la espiritualidad cultural, social e histórica en nuestra materia biológica. Digamos que toda línea evolutiva comenzó con la materia, y en su desarrollo creó la materia orgánica, luego las diferentes especies de seres vivos y al Homo sapiens , y con él al ser humano con su sociedad y su Historia, de modo que en el origen y base del espíritu –sociedad e Historia– está la materia y sus leyes que además nos siguen determinando, por ello es un Materialismo Histórico.
a) Las Clases Sociales
Los seres humanos podemos producir nuestros bienes de subsistencia individualmente, pero en sentido estricto, es imposible que nos realicemos como seres humanos en forma individual. Esto quiere decir que sólo por defecto ocasional producimos y subsistimos individualmente, porque en realidad nuestra naturaleza social de seres que requieren y necesitan de los otros, nos pone en situación de producir y crear, no individual sino socialmente . En realidad, para producir y subsistir humana y cabalmente necesitamos hacerlo en sociedad . “Nos vemos, pues, forzados a establecer con otros, relaciones sociales de producción de bienes de subsistencia, para buscar así una plena realización humana. Al establecer esas relaciones sociales de producción, lo primero que encontramos es una división o distribución social del trabajo; por ejemplo, la distribución sexual de las actividades laborales entre hombres y mujeres”
De esta distribución o división social del trabajo surgen diferentes clases o grupos de personas, según sea la posición que ocupen en el proceso de producción de bienes de subsistencia material. Es decir, nos vamos, queramos o no, separando en clase s sociales conforme al puesto o función laboral que socialmente ocupemos en las relaciones de producción.
Según el Materialismo Histórico, surgen dos grandes grupos o clases sociales: explotados y explotadores, oprimidos y opresores , mismos que se han transformado a través de la Historia. En el modo de producción esclavista de la antigüedad eran esclavos y amos; en el feudal, siervos y señores, y en el modo de producción capitalista industrializado proletariado y burguesía.
Proletariado y burguesía son las dos grandes clases sociales que surgieron y se desarrollaron a escala mundial en la época moderna y la actual. Ahora bien, estas dos grandes clases sociales tienen susestratos de clase . El proletariado está constituido por todos los asalariados de diferentes tipos: campesinos, jornaleros, obrero industrial moderno, empleado de oficina, empleados académicos (maestros), choferes, etc.; la burguesía , igualmente tiene sus estratos: banqueros, industriales, terratenientes, comerciantes, jerarcas políticos, etc., además de que existe la grande y pequeña burguesía.
También existe lo que Marx y Engels denominan el ejército industrial de reserva : los desempleados, y un gran sector de la población que no pertenece estrictamente a ninguna clase social porque no está incorporada activamente en las relaciones de producción, aunque directamente dependan para su subsistencia de alguna de las dos clases principales, tal es el caso de los niños, ancianos y estudiantes que no trabajan ni son asalariados.
Por otra parte, existe un sector más de la población que proviene de la “descomposición” social de la burguesía y el proletariado; ellos forman el lumpen-proletariado y está integrado por “marginados”, “incoercibles”, delincuentes, drogadictos, y demás gente que el modo de producción capitalista califica como gente “improductiva”.
b) La Lucha de Clases
Según el Materialismo Histórico, el tema de las clases sociales se puede resumir en los siguientes puntos: Proletariado y burguesía se encuentran en lucha de contrarios, contradicción dialéctica fundamental de la sociedad capitalista, y que en su unidad y lucha estas clases son las que van marcando el curso del proceso histórico contemporáneo. Es decir, según el Materialismo Histórico, la lucha entre estas clases es la forma en que se manifiesta la tercera Ley de la Dialéctica en el campo de los procesos histórico sociales.
La clase social mayoritaria y explotada es el proletariado mundial y está integrado por cada proletario mujer u hombre “que se ve obligado a vender su fuerza de trabajo para poder subsistir”. La clase social minoritaria y explotadora es la burguesía en todos sus estratos, y está constituida por los burgueses que se identifican como los propietarios de los medios de producción y “compradores” de la fuerza de trabajo del proletariado por medio del llamado salario , que no es más que el símbolo de la explotación económica del trabajador y de la plusvalía o ganancia del capitalista.
c) La Alienación Económica e Ideológica
Etimológicamente, la palabra alienación proviene del latín, alienatio, que significa cesión, enajenación;alieno, que significa ceder a otro, enajenar. En el Marxismo este término se aplica a los asalariados que ceden, en razón del derecho burgués, y en ese sentido se dice que los trabajadores asalariados están o que son alienados (enajenados) primero en lo económico y luego en lo ideológico.
En las sociedades capitalistas, divididas como están en dos clases: un proletariado explotado y una burguesía minoritaria nacional o internacional, los explotados viven enajenados , alienados tanto en un sentido material económico como en un sentido espiritual o ideológico.
La enajenación económica consiste en el hecho de que todo trabajador asalariado es despojado del producto de su trabajo y sólo se le paga una parte de ese producto, a través de lo que se conoce comosalario , es decir, que el producto de su trabajo vale mucho más de lo que el trabajador recibe como salario; la diferencia, que es la mayor parte, se le queda al burgués, en calidad de “ganancia” o plusvalía.
El Materialismo Dialéctico es una filosofía cuyo fundamento o categoría central es la materia, misma que se desarrolla a través de las Leyes de la Dialéctica: unidad y lucha de contrarios, interrelación, y transformación universal. Estos son los principios que explican la diversidad de los procesos de la naturaleza, el mundo, desde el ser de una piedra como presencia de lo inorgánico, hasta las manifestaciones más sutiles del “espíritu” humano, como serían por ejemplo, las grandes obras de arte o las muestras más sublimes del amor idílico. Todo se sustenta en la materia dialécticamente en transformación, la sociedad, la Historia y el ser humano no son la excepción. Del Materialismo Dialéctico se deriva la teoría del Materialismo Histórico, para explicar el transcurso y detalles del proceso de la Historia y su compleja problemática social.
En el panorama del Materialismo Dialéctico e Histórico no hay lugar para Dios, sólo la materia. En realidad es una filosofía atea y humanista que rechaza toda versión espiritual o idealista.
LA FILOSOFÍA DE LA VIDA
• Esta filosofía como su nombre lo sugiere, engloba a todas aquellas corrientes que tienen como tema central el de la vida; pueden referirse a ésta en un sentido metafísico, como una realidad absoluta y primordial captada sólo por la intuición o facultad distinta a la razón que de manera inmediata aprehende las cosas, o bien en un sentido ético como lo más valioso y definitivo para el ser humano.
Dentro de la filosofía de la vida o también llamado vitalismo destaca el filósofo francés Henri Bergson (1859-1941), autor de obras como: Ensayo sobre los datos inmediatos de la conciencia, La evolución creadora y Las dos fuentes de la moral y de la religión . Bergson rechaza todo tipo de filosofías intelectualistas como el positivismo y el racionalismo.
Considera que la razón es inadecuada para descubrir la esencia de la vida, a la cual sólo se llega por el camino de la intuición. La vida se caracteriza por su constante fluir, por ser dinámica mientras que la inteligencia racional forma conceptos fijos, estáticos.
El pensamiento intelectual paraliza, por así decirlo, la realidad, así el verdadero núcleo de la realidad escapa al intelecto y sólo es captado por la intuición. En primer lugar, la intuición, descubre al propio yo. El yo no es algo rígido, sino que es algo que fluye constantemente, transformándose, acumulando su pasado y anticipando su futuro. Su esencia es la duración real.
Asimismo la intuición permite, según Bergson, captar la esencia del universo, el cual en su íntima estructura es una evolución creadora.
El universo –para el vitalista francés- es como un organismo que evoluciona en forma creadora, bajo aspectos novedosos, impulsado por un aliento vital que Bergson llama élan vital que se traduce en una vida incesante de acción y libertad.
• Bajo otro sentido, la filosofía de Friedrich Nietzsche es concebida como vitalista. Nietzsche nació el 15 de octubre de 1844 en la ciudad de Röcken, Alemania. A los cinco años quedó huérfano de padre, viviendo en un ambiente femenino al lado de su madre, hermanas y unas tías. Siempre tuvo problemas de salud; en sus últimos años llegó a perder la razón y estuvo internado en una casa para enfermos mentales.
Algunas de las personalidades que directamente o indirectamente influyeron en él, como estudioso fueron: Ritsche, profesor de la Universidad de Bonn y Leipzig; Arthur Schopenhauer , cuya obra filosófica Nietzsche conoció y leyó con verdadero entusiasmo; Erwin Rohde, gran conocedor de la cultura de los griegos de la Antigüedad, y Richard Wagner, músico, compositor y dramaturgo alemán (1813-1883), a quien conoció y admiró, pero también de quien quedó fuertemente decepcionado hacia el año de 1876 por considerar que en la obra wagneriana hay pompa nacionalista y un resurgimiento y exaltación de los temas, principios y valores cristianos más decadentes. Incluso hace pública su ruptura con Wagner y el wagnerismo en 1877, y escribe Ecce homo , que describe como un ataque al crucificado, es decir, a los valores y principios de la cristiandad, motivo por el cual se había sentido decepcionado con el músico alemán. 25
Hacia 1873 y 1875 comienza a padecer fuertes dolores de cabeza y crisis nerviosas que lo obligan a un retiro forzado para descansar en Sorrento y Baden, y otras ciudades que visitó posteriormente por problemas de salud. Por ejemplo, en una clínica psiquiátrica de Jena se le diagnosticó parálisis cerebral.
Vivió sus últimos años en compañía de su madre y su hermana, y murió en la ciudad de Weimar, en casa de su hermana Elizabeth, el 25 de agosto de 1900, a la edad de 55 años.
Entre las principales obras de Nietzsche podemos mencionar las siguientes: El origen de la tragedia(1872), Humano, demasiado humano (1878), La Gaya ciencia (1882), Más allá del bien y del mal (1886), y Así hablaba Zaratustra (1887), publicada en español con el titulo Así habló Zaratustra .
Nietzsche pretendió impulsar “ los valores de la vida ” en oposición a todo aquello que la pretenda negar. En ese sentido, se opuso al racionalismo y al cristianismo, ya que la razón controla y reprime al instinto como impulso vital básico de nuestras vidas, mientras que el cristianismo exalta valores como el sacrificio, la abnegación, el sufrimiento, el amor incondicional al prójimo, etc.
Nietzsche consideraba que la moral cristiana sólo es una moral de gente débil, una moral de esclavos y lo que hay que impulsar es una moral de amos, de señores; una moral de los fuertes, no de los débiles. En la moral de los fuertes se impulsa la vida, la salud, la fuerza, el orgullo, es decir, un espíritu humano noble y sano; la cristiandad y sus valores, según Nietzsche, promueven lo opuesto y por ello deviene en una moral decadente.
Nietzsche propuso eliminar los valores cristianos, pues en la cultura occidental han hecho demasiado daño al igual que la razón. En consecuencia, también se manifiesta contra Dios o cualquier principio trascendente como el fundamento, origen y fin de la moral. Nietzsche declara la muerte de Dios, o que deberíamos declarar su muerte, pues este ser supremo se presenta como el tirano que con la imposición de sus valores de humildad, amor y sumisión destruye los verdaderos valores de la vida humana. Dios reprime y destruye, anula la voluntad de poder .
Según el autor El origen de la tragedia es necesario rechazar la hipocresía cristiana, y cultivar nuestravoluntad de poder . En la medida en que lo hagamos así, estaremos superando a esos hombres comunes y cultivando al verdadero hombre, al Superhombre, es decir, al hombre crecido y liberado por haber sido auténtico y honesto ante su libertad de poder . Cuando Dios, los dioses, o los ídolos llegan a su fin, a su ocaso o crepúsculo, el hombre crece, da pasos hacia ese fin que es el Superhombre; pues estos hombres comunes que ahora somos, no somos más que una cuerda tendida entre el animal y el superhombre, y somos una cuerda que está sobre el abismo.
En general, la Filosofía de Nietzsche es de carácter anti-racional; él es un pensador que bien puede clasificarse como irracionalista , además de vitalista . En su filosofía, la esencia o aspecto más significativo de la vida está en la voluntad de poder . Esencia que es un instinto fundamental de vivir, un apetito o de ansia de vivir que encuentra su freno en la razón.
Así, por ejemplo, los individuos cuya vida se desarrolla con la mayor intensidad pasional o instintiva, los menos racionalmente reprimidos son los que están más próximos a la vida ideal en el sentido nietzscheano. Y los menos intensos, los social e individualmente más reprimidos por la razón, serían los más alejados.
En ese sentido, por ejemplo, el adolescente que se opone consciente o inconscientemente a la normatividad socio-racional que pretende atraparlo o asimilarlo a su servicio, es una especie de héroe anónimo nietzscheano. El adolescente común ni siquiera sabe cómo, pero quiere vivir y en ese afán va contra todo obstáculo, racional o no. Desfoga su voluntad de poder con una fuerza casi animal, pero asimismo, y con frecuencia, se hace trizas ante los muros, pasadizos y cautiverios de la racionalidad socialmente organizada.
Las grandes personalidades, los hombres y mujeres selectos, los héroes, generalmente han explayado su vida dando “rienda suelta” a su voluntad de poder. En oposición están esos hombres y mujeres masa, esclavos del sistema racional de vida que no se atreven a ir en contra de la normatividad. Aquellos son como señores , éstos como esclavos .
Aquellos dispuestos a irrumpir, a transgredir el orden; empeñados en hundirse en la subordinación y en los prejuicios.
Para Nietzsche, la vida es la realidad básica, por ello su filosofía implica un vitalismo. El hombre se encuentra con que le han dado la vida de un modo gratuito, sin hacer nada para conseguirla. Pero una vez que la posee, él se constituye en exclusivo dueño de su vida, y el único responsable. Todo lo anterior para que el hombre sienta verdadero apetito de vivir y considere la vida como el supremo valor . Por consiguiente, el ansia de vivir no se funda en ningún otro valor distinto de la propia vida; nada tiene valor sino en la vida y por la vida. Nada hay por lo que deba vivirse y a lo que la vida deba subordinarse; se vive para y por la vida, siendo ella su único fin. 27
En otras palabras, para Nietzsche la vida ideal estaría significada por la ausencia total de represiones o “ataduras”, que obstaculicen nuestra voluntad de poder. Ello se ha dado en los grandes hombres y mujeres, y como por oposición denigrante, inhumanamente no se ha dado en los esclavos, mediocres o pusilánimes que arrastran una vida de sombras y no de verdaderos hombres o superhombres.
La vida ideal será la del superhombre (concepto que más adelante precisaremos). La vida ideal implica encauzarnos hacia el ideal estético , que consiste en dar la satisfacción adecuada y plena a nuestros sentidos. Así, Nietzsche fomenta y recuerda el culto de los griegos de la Antigüedad a Dionisio y Apolo.Lo dionisiaco y lo apolíneo , son constitutivo de la vida ideal. Esto no quiere decir que Nietzsche estuviera proponiendo el resurgimiento de una antigua mitología o religión, sino que simplemente indica que la satisfacción plena y estética de nuestra percepción, tendría semejanza con la que lograban los báquicos o dionisiacos en sus fiestas, en oposición a la resignación y callado dolor del sufrido cristiano, del crucificado que desaparece apareciendo Dionisio, metafóricamente hablando.
Por otra parte, ese ideal estético de satisfacción plena culmina con lo apolíneo, con lo bello, armonioso y esplendoroso. Al estilo del dios Apolo de la mitología griega, Dionisio y Apolo son elementos de semejanza que se incluyen en lo que para Nietzsche es el ideal estético humano del superhombre.
Concretamente, ¿qué respuestas encontrarían en la Filosofía de Nietzsche a los problemas éticos, gnoseológicos y ontológicos?
LOS PRINCIPALES PROBLEMAS FILOSÓFICOS DE NIETZSCHE
a) El problema ético
Nietzsche planteó una transmutación de los valores y propuso sustituir concretamente todos los valores cristianos, cuya influencia ha sido nefasta, según él, al promover una moral de esclavos y sumisión. Hay que cultivar valores que fomenten la vitalidad de los fuertes, de los amos y señores.
Valores que impulsen a los “mejores” y que no los limiten, ni siquiera en aras de la razón. Eliminar los valores de decadencia humana: a dios fe, esperanza, caridad, compasión, etc.; bienvenidos voluntad de poder, satisfacción estética ideal, fuerza, etc. Impulsar desde el plano ético-moral el advenimiento del Superhombre. En suma, hacer una revolución o transmutación de los valores morales, específicamente en la cultura occidental, fuertemente influenciada por la cultura judeo–cristiana.
b) El problema gnoseológico
El conocer y el conocimiento son una variante de la voluntad de poder. La capacidad de conocer es capacidad o voluntad de hacer o poder. Por ello, el sabio es fundamental en el ideal científico de la vida ideal nietzscheana. El sabio es quien en el ejercicio de su voluntad de poder se enfrenta cognoscitivamente a la realidad total del ser; el sabio, en su voluntad de poder, hace el esfuerzo titánico del hombre que busca conocerlo todo, lo miserable y lo sublime, lo mejor y lo peor, pero que a fin de cuentas no deja de afirmar, como sabio, la voluntad de poder y de vivir intensamente.
c) El problema ontológico
El Ser es un devenir absoluto, y su esencia última es pura voluntad de poder, de ser.
Que todo lo que existe es, en el fondo y en su conjunto, voluntad de poder, es subrayada por Nietzsche expresamente y afirmado de diferentes modos: “la esencia del mundo es la voluntad de poder”; ‘la esencia de la vida es la voluntad de poder', ‘la esencia más íntima del ser voluntad de poder': mundo, vida, ser, no son las últimas instancias, sino solamente configuraciones de la voluntad de poder: ello es el hecho más elemental'.
LOS PRINCIPALES CONCEPTOS FILOSÓFICOS DE NIETZSCHE
A continuación trataremos de precisar en forma clara y concisa algunas de las ideas clave o principios fundamentales de la Filosofía de la vida , según Friedrich Nietzsche. Estos principios o conceptos filosóficos son fundamentalmente: la voluntad de poder, el nihilismo, la genealogía de la moral, el superhombre, y el eterno retorno.
a) Voluntad de poder
Es el impulso irracional del Ser, precisamente por y para ser. La esencia es pura y dominante en sí misma, las cosas, los entes se manifiestan en su presencia de ser, que es evidencia óntica de su voluntad o determinación de ser. Esa voluntad que es poder, es pura en la medida en que se despliega por y para sí misma; no está subordinada a ningún otro fin ni a la razón ni a nada. Simplemente es pura determinación que puede manifestarse y se realiza en infinitas posibilidades de poder ser, siendo la vida, la vida humana, una de sus manifestaciones más inmediatas para nosotros.
La vida en este sentido es una de las infinitas manifestaciones diversas de la voluntad de poder ser en que se diversifica el Ser. Es muy importante no confundir la voluntad de poder como esencia metafísica del Ser con el deseo psicológico de poder, lo cual es muy diferente y sería un grave error. Asimismo, es de gran importancia enfatizar que para Nietzsche esa esencial voluntad de poder es de carácter irracional. Por eso para Nietzsche en la Filosofía de la vida predomina lo instintivo y estético sobre lo racional.
b) El Nihilismo
Etimológicamente, la palabra nihilismo viene del latín, nihil : nada, y su significado es inclinación o afecto por la nada. La nada relativa que niega la realidad, pero no la posibilidad del ente. El Nihilismo en Nietzsche es una impresión o consecuencia temporal y necesaria de la crítica o transmutación de los valores judeo-cristianos tradicionales. Al destruir críticamente dichos valores que para el hombre común occidental son “el mundo” la impresión que le queda es que ya no tiene nada.
Al destruir críticamente la moral de los débiles, a éstos ya no les queda prácticamente nada, lo cual no es el caso de los fuertes, señores o personalidades selectas, pues ellos arrancaron y de alguna manera vivieron de, y en una actitud crítica hacia los valores establecidos. Y en ese sentido la destrucción crítica de los valores vigentes no les cuesta trabajo, pues saben que hay que construir otros valores, hacer otra realidad axiológica. En cierto modo los fuertes son nihilistas , y acarician el nihilismo como parte propia de su naturaleza no débil.
Digamos que esto significa que a los fuertes no les asusta la nada, en tanto que a los débiles les resulta aniquilante. Nietzsche plasma en su filosofía, cierto nihilismo que se manifiesta desde la crítica o supresión de los valores judeo-cristiano tradicionales, hasta la transmutación de los mismos, pero sólo como paso necesario para el advenimiento del superhombre, con el cual surgirán – ya desde antes impulsados en el proceso – los verdaderos valores de la vida humana ; es decir, los valores de lo instintivo, bello y poderoso, de lo dionisiaco y apolíneo, que directamente se derivan de la irracional voluntad de poder, esencia fundamental de nuestras vidas.
c) La Genealogía de la moral
Concretamente la genealogía de la moral significa mostrar al mismo tiempo el origen, filiación y nacimiento de sí mismo y de sus valores. Y claro, sostiene que el origen y naturaleza de los mismos radica en la voluntad de poder que se conserva y desarrolla gracias a ellos. “La determinación de la línea divisoria entre lo verdadero y lo falso, el bien y el mal, depende del tipo de vida que esos valores defienden. No poseen ninguna verdad intrínseca, sino que toda su verdad reside en su educación a tal o cual voluntad de poder. Jamás tendréis otra moral que la que radica en vuestra fuerza...”. Por ello, Nietzsche se dedica a demostrar, por vía genealógica, que la ciencia (y el conocimiento en general), contrariamente a lo que pretende, no es en absoluto desinteresada, sino que está supremamente interesada”. 30
“Permanecer fieles a la tierra, a la vida –exclama Zaratustra, el anunciador del superhombre- hermanos míos, y no creaís en aquellos que os hablan de falsas esperanzas ultramundanas” (F. Nietzsche, Así Hablaba Zaratustra ).
d) El Superhombre
La categoría de superhombre es una meta, un punto al cual podemos llegar o no en el curso de nuestro desarrollo. En este sentido, el superhombre no se identifica con ningún grupo humano actual, error cometido por el Nazismo alemán y su líder político militar Adolfo Hitler , el Führer del III Reich en 1934 inspirados también en una filosofía de las razas , con Alfred Rosenberg (1893-1946). En verdad el Nacional socialismo incurrió en un gravísimo error teórico filosófico de interpretación distorsionada de la Filosofía de la vida al identificar al superhombre con el individuo de raza aria alemán, considerado como ser de raza superior.
Desde los tiempos de Nietzsche, no ha habido una interpretación más torpe, equívoca y racista del pensamiento filosófico nietzscheano. Interpretación vulgar y equivoca en la cual sería innecesario ahondar, aunque no podemos dejar de lamentar el hecho de que en nuestros días existan brotes grotescos y retrógrados en el movimiento denominado Neonazismo , y a través de grupos delictivos como el de los denigrantes skinheads , que han deformado el pensamiento de Nietzsche y lo han llevado a puntos extremos.
En realidad, el Superhombre es un ideal al cual debemos humanamente aspirar, es decir, el ideal al cual debe apuntar el desarrollo de la humanidad, dando preferencia al desarrollo de los más aptos, cultivando el potencial de los más fuertes de personalidad, impulsando la moral del “Señor” y no la del “Esclavo”, así como los valores verdaderos de la vida que se derivan de nuestra voluntad de poder. Y en el camino desplaza a Dios, dioses o fetiches, declarando su muerte, imponer los valores de la Tierra y acabar con los del Cielo que nos oprimen e impiden la realización de nuestra vida alentada por la voluntad de poder.
e) El Eterno Retorno
Según Nietzsche el tiempo histórico es circular y es como la venganza del Ser ante la naturaleza del tiempo que lo evidencia como pasajero, como un devenir absoluto. El tiempo pone en evidencia que cualquier variante o diversificación de la voluntad de poder tiene que pasar y en ese sentido es limitada. En realidad, el Ser se ve agredido en su voluntad de poder por el tiempo que se le impone como un término, como una amenaza de fin que se hace efectiva y que lo limita y obliga a acabar y diversificarse mediante su agredida voluntad de poder.
¿Cómo puede la voluntad de poder liberarse de ese resentimiento que le producen las limitantes del tiempo? Haciendo del tiempo un ciclo, haciendo del tiempo algo que se repite, atrapándolo en una esfera; haciéndolo que siempre regrese al punto de partida, imponiéndole un eterno y permanente retorno al mismo punto de origen. Sólo así, la voluntad de poder “lava” la afrenta que el tiempo le causa al evidenciarlo como poder efímero en el tiempo. El eterno retorno impuesto al tiempo por el Ser, no es sino la afirmación de su esencial voluntad de poder.
En ese sentido, la voluntad de poder se rescata a sí misma como el elemento primigenio y esencial del Ser. Y el tiempo, su peor enemigo, queda atrapado en un círculo que lo controla en su agresión a la voluntad de poder; círculo que le es impuesto por la voluntad de poder y del cual no puede salir porque está cerrado y en ese sentido obligado siempre y eternamente al retorno. Contra la agresividad del tiempo hacia el Ser, la voluntad de poder –fuerza esencial- le contestó imponiéndole un eterno retorno. Con ello quedó en su propio lugar, que es el de esencia o fuerza y elemento primero del Ser: voluntad de poder.
INFLUENCIAS DE LA FILOSOFÍA DE LA VIDA
La influencia de Nietzsche es enorme en las sociedades actuales, y en el hombre concreto de nuestros tiempos de manera indirecta y a través de su radical crítica de la cultura judeo–cristiana es él quien ha dado pie a una crítica cruda y seria del modo de vida cristiano. El hombre moderno puede identificarse con la Filosofía de Nietzsche en la medida en que rechaza las imposiciones del sistema social. De hecho, todas las filosofías existencialistas no cristianas tienen alguna influencia nietzscheana.
Los mismos cristianos inconsecuentes son gentes que inconscientemente evidencian la tesis de la crítica de los valores que hace Nietzsche. Ya antes hemos mencionado, por ejemplo, cómo la psicología del adolescente conlleva en gran parte una voluntad de poder.
En fin, como dice Frederick Copleston:
...hablando en términos generales, la influencia ha tomado la forma de pensamiento estimulante en distintas direcciones. Esta influencia estimulante ha sido muy amplia, pero no ha tenido un carácter uniforme. Nietzsche ha significado distintas cosas para distintas gentes. (...) En el campo de la Filosofía social y cultural algunos lo han utilizado para atacar a la Democracia y al Socialismo a favor de doctrinas como el Nazismo, mientras que otros lo han presentado como un gran europeo, o un gran cosmopolita, un hombre que estaba por encima de cualquier punto de vista nacionalista. Para algunos ha sido el hombre que diagnosticó la decadencia y el inminente colapso de la civilización occidental, y para otros su filosofía encarnaba el auténtico nihilismo, para el cual él precisamente proclamaba poseer el remedio. En el campo de la religión es para unos un ateo radical, empeñado en demostrar la perniciosa influencia de las creencias religiosas; otros han visto tras su vehemente ataque al Cristianismo la evidencia de una preocupación fundamental por el problema de Dios
A finales del siglo XIX tiene lugar la filosofía del pensador alemán Federico Nietzsche (1844-1900) representante de una filosofía de la vida o vitalismo . Este filósofo pretendió, sobre todo, impulsar los valores de la vida oponiéndose a todo aquello que la niegue o menoscabe. Su concepción de la vida contra expresión en lo que llama “moral de los señores” cuyos valores son la salud, la fuerza y el orgullo en contraposición con los valores decadentes que ven reflejadas en la religión de su tiempo: humildad, pasividad, sumisión, etc. El vitalismo de Nietzsche plantea una severa crítica al nacionalismo y por tanto se comienza a hacer, asimismo, una crítica a la modernidad.
Importantes conceptos de la filosofía nietzscheana son la voluntad de vivir que salga al hombre del fatalismo impulsándolo a su máxima realización con los fines de lo inmanente; la voluntad de poder vinculada a ésta: el hombre renuncia a salvarse en otra vida y poner todos sus esfuerzos y afanes en esta vida concreta creando e impulsando nuevos valores; las dos éticas; la de los amos expresada por el superhombre que está más allá del bien y del mal; y la de los esclavos , la de los débiles y pusilánimes que encontramos en la moral cristiana.
Por otra parte, un sentido diferente del vitalismo lo encontramos en el filósofo francés Henri Bergson (1859-1941) para quien el pensamiento racional es incapaz de descubrir la realidad cuya esencia es la vida, donde fluye manifestándose de diversas maneras, sólo la intuición podrá ofrecernos una visión directa e inmediata de la realidad verdadera. Con su interioridad, duración, continuidad y movimiento. La intuición se orienta al devenir instalándose en el corazón de lo real.
Significado: Es el período de la modernidad que se da en el siglo XVIII; se conoce también como “el siglo de las luces”. Etapa optimista que proclama una plena confianza en los avances de la razón y el continuo progreso humano. En Francia alcanza un gran esplendor con los enciclopedistas franceses Voltaire, Montesquieu, Rousseau, Diderot, entre otros.
La ilustración
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Influencias
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Lo político
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Lo social
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Lo humano
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Lo moral
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Montesquieu
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Voltaire
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Helvetius
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Diderot
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La Mettrie
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Holbah
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Bayle
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Cabanis
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Dogmatismo
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¿Es posible el conocimiento?
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No hay límite para la razón, el conocimiento es un hecho.
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Escepticismo
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¿Es posible el conocimiento?
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Es imposible el conocimiento objetivo, siempre existirá duda sobre la verdad y certeza de los conocimientos.
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Criticismo
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¿Qué puedo conocer?
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Existe algo en el objeto que puede ser conocido:
Fenómeno.
Existe algo en el objeto que no se puede conocer: noúmeno.
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¿Cuál es el origen de nuestros conocimientos?
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Racionalismo
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Empirismo
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El origen de nuestros conocimientos es la razón.
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El origen de nuestros conocimientos es la experiencia.
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Surge del campo de las Matemáticas.
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Surge del ámbito de las Ciencias Naturales.
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Tuvo su mayor desarrollo en Francia y Alemania.
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Tuvo su mayor auge en Inglaterra.
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Sus principales representantes son: René Descartes y Guillermo Leibniz.
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Sus principales representantes son: Francis Bacon, John Locke y David Hume.
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La Nueva Ciencia
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| • Abandona los cánones de la ciencia medieval. • Considera la realidad matematizable. • Aplica el método experimental y la observación. • Posee un ingrediente empírico y otro racional. • Toma como modelo la Física de Newton. • Permite la reflexión profunda de Kant sobre el conocimiento científico. | |||
El Método Critico-Trascendental
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| • Consiste en la búsqueda de las condiciones de posibilidad del conocimiento.
¿Qué es lo que hace posible la existencia de algo?
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Elementos de la Filosofía Crítica desarrollada por Manuel Kant (1724-1804)
Formas a priori de la sensibilidad
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| • El espacio y el tiempo como categorías pertenecientes al sujeto cognoscente que genera en sí mismo al objeto a partir del noúmeno. | |
Formas a priori del intelecto
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| Tipos de juicios | Categorías |
| Por su cantidad: • Universales • Particulares • Singulares | De cantidad: • Unidad • Pluralidad • Totalidad |
| Por su cualidad: • Afirmativos • Negativos • Infinitos | De cualidad: • Realidad • Negación • Limitación |
| Por relación: • Categóricos • Hipotéticos • Disyuntivos | De relación: • Posibilidad • Existencia • Necesidad lógica |
| Por su modalidad: • Problemáticos • Asertóricos • Apodícticos | De modalidad: • Posibilidad • Existencia • Necesidad lógica |
| Juicios sintéticos : Son aquéllos cuyo predicado no está contenido en el sujeto, se elaboran a partir de una síntesis con la experiencia; aumentan nuestro conocimiento, ejemplo: la rosa es roja. | |
| Juicios analíticos : Son aquéllos cuyo predicado está contenido en el sujeto, son tautológicos, es decir, no aumenta nuestro conocimiento. Ejemplo: el triángulo es una figura de tres lados. | |
| Juicios sintéticos a priori : Son juicios verdaderamente científicos para Kant: no son tautológicos, descubren nuevas verdades y por otra parte son a priori, es decir, universales y necesarios. | |
| La Estética Trascendental Juicios sintéticos a priori de las Matemáticas | |
| La Analítica Trascendental Juicios sintéticos a priori de la Física | |
| La Dialéctica Trascendental Juicios sintéticos a priori en la Metafísica | |
LA ÉTICA FORMALISTA
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| • Ética autónoma: libre de fundamentos teológicos y heterónomos, la moral depende de la libertad y buena voluntad del sujeto. • El imperativo categórico la inmoral que nos dice: actúa de tal manera que la máxima de tu acción se convierta en Ley universal. • La ley moral = buena voluntad: querer hacer lo que se debe. • Presupuestos: libertad del alma espiritual, inmortalidad del Yo, existencia e infinitud de Dios. | |
EL IDEALISMO
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EL POSITIVISMO
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EL MATERIALISMO DIALÉCTICO
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| • Carlos Marx (1818-1883) y Federico Engels (1820-1895) son los fundadores y clásicos del marxismo. |
| • Para materialismo dialéctico los fenómenos explican como producto del desarrollo y transformación de la materia. Primero es la materia, lo espiritual surge de ellos. |
| • El carácter dialéctico significa que la realidad está en constante transformación y que entraña enfrentamientos y contradicciones que son explicados por leyes como: la ley de la concatenación universal de los procesos y la ley de la transformación Universal. |
| • Un concepto central en la teoría marxista es el de praxis que se refiere a la actividad práctica, que como ser histórico social el hombre emprende. |
| • El materialismo histórico explica los procesos históricos partiendo de las relaciones materiales de producción. Y sobre la base de que todas las manifestaciones del espíritu humano han dependido siempre de nuestra existencia material. |
| • La historia revela el surgimiento de dos grandes grupos o clases sociales: explotados y explotadores, oprimidos y opresores lo que nos lleva a la “lucha de clases”. |
| • En las sociedades capitalistas divididos en clases (burgueses y proletariados), los explotados viven enajenados tanto en un sentido material o económico, como en un sentido humano. En virtud de la enajenación el trabajador pierde su humanidad, se deshumaniza para convertirse en apéndice de la producción. |
LA FILOSOFÍA DE LA VIDA |
| La filosofía de la vida o vitalismo toma como tema central a la vida ya como realidad última o como lo más valioso y decisivo para el ser humano. |
| Una especie de vitalismo se hace patente en Henri Bergson (1859-1941) quien plantea que sola la intuición puede aprehender y adentrarse en la auténtica realidad que se caracteriza por ser dinámica. El universo es un organismo que evoluciona constantemente impulsado por un aliento vital. |
| Otra modalidad del vitalismo la encontramos en Federico Nietzsche (1844-1900), quien impulsa los valores de la vida humana en contraposición con aquellas doctrinas que la niegan, como el caso de la moral cristiana que pone sus afanes en “otra vida” más allá de esta concreta ilimitada pero que a juicio de Nietzsche es la única con que se cuenta ya que Dios o los dioses han muerto. |
| El ideal de humanidad está en el súper-hombre en el cual se da la voluntad de poder. |
| El súper-hombre representa el ideal al cual debemos humanamente aspirar. |
| 1. ¿Qué filósofo propone la transformación de la sociedad absolutista o monárquica mediante la defensa de la libertad individual y un estado que garantice dicha libertad y los bienes de cada ciudadano? |
Juan Jacobo Rousseau.
| 2. ¿Qué doctrina se encamina a superar el Dogmatismo y el Escepticismo? |
Criticismo.
3. ¿Qué filósofo de la Ilustración establece una moral utilitarista?
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Helvetius.
4. Este filósofo siguió un racionalismo
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John Locke.
5. ¿Qué autor empirista despertó a Kant de su “sueño metafísico”?
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David Hume.
6. ¿Cómo dedomina Kant a aquello que no podemos conocer y que no es captable por el sujeto?
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Noúmeno.
7. ¿Es una estructura a priori de la sensibilidad?
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El espacio.
8. Es un ejemplo de juicio analítico
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El triángulo es una figura de tres lados.
9. ¿En qué parte de la Crítica de la Razón Pura aborda Kant el problema de la posibilidad de los juicios sintéticos a priori en el terreno de la metafísica?
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La dialéctica transcendental.
10. ¿Cómo llama Kant a una ética donde el sujeto actúa por sí mismo?
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Autónoma.
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11. ¿Dentro de esta ética Kantiana cómo se le denomina a la ley moral de carácter universal que debe guiar nuestras acciones?
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Imperativo Categórico.
12. ¿Qué filosofo nos ofrece una visión dialéctica de la realidad y que por ello lo concebimos como romántico ?
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Hegel.
13. Un momento esencial de la dialéctica hegeliana es:
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La antitesis.
14. Según Hegel una forma histórico-social que conduce el estado es:
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La familia.
15. Según Hegel ¿dónde alcanza la historia su completa plenitud?
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En el estado.
FILOSOFÍA EN MÉXICO SIGLOS XVI Y XVII.
CARACTERIZACIÓN DE LA ILUSTRACIÓN EN LATINOAMÉRICA
Al término del siglo XVII, entra en franca decadencia la Filosofía escolástica, el pensamiento y la manera de ser de las sociedades latinoamericanas, en especial de la Nueva España durante la Colonia, propiciando así, la incursión de ideas provenientes de la Modernidad , las cuales originan el movimiento conocido como Ilustración latinoamericana o hispanoamericana, que se desarrolló en la segunda mitad del siglo XVIII; es decir, poco después de la Ilustración europea.
Cabe preguntar ¿qué es la Modernidad y qué debe entenderse por Ilustración? La aclaración de estos conceptos nos ayudará a comprender mejor este tema.
“Modernidad” es un concepto más amplio que “Ilustración” . La modernidad abarca todas aquellas concepciones filosóficas, científicas, religiosas, económicas, antropológicas, etc., que contribuyeron, desde la época del Renacimiento e incluso desde la Baja edad Media (siglo XIII y XIV), a desmantelar la vieja sociedad feudal. En Europa, por ejemplo, se inicia en el siglo XVI una enconada lucha contra las ideas tradicionales a favor de la ciencia moderna formada por las teorías de Copérnico, Bacón, Galileo y otros científicos; posteriormente este proceso de Modernidad cobra mayor profundidad con la obra de filósofos como René Descartes (reconocido como el “Padre de la Modernidad), Malebranche, Leibniz y Newton.
Por último, la Modernidad alcanza su máxima expresión en el siglo XVIII – siglo de la Ilustración -, llegando a posiciones más radicales que se apartan abismalmente de lo tradicional, como el Materialismo, el Sensualismo, el Escepticismo y el Ateísmo.
Así la Ilustración es un movimiento filosófico-cultural que se da en el siglo XVIII y que forma parte del proceso secular de la Modernidad que acabó por eliminar las viejas y caducas concepciones teocráticas que privaban en la Edad Media, donde imperaba un orden y una estructura social y política al parecer inalterable.
Los avances científicos y las modernas tendencias racionalistas que se dan en Europa, principalmente en Inglaterra y Francia, desembocan en el siglo XVIII. Sus orígenes surgen hacia mediados del siglo XVII, su desarrollo y plenitud se dan en el siglo XVIII, y sus repercusiones o secuelas a lo largo de todo el siglo XIX y el XX.
Ilustración alude a un iluminismo; es decir, a una época donde las sombras de la ignorancia, de la intolerancia y de la irracionalidad son desterradas para abrir paso a las luces del entendimiento, de la razón y de la civilización.
Se trata pues, de una época optimista que cifra el bienestar humano en el poder de la razón y de las conciencias, las cuales no sólo deben ampliar y consolidar los conocimientos humanos sino también asegurar la explotación y dominio del mundo material.
Por lo mismo, no sólo en Europa y América Latina el siglo XVIII ha merecido el epíteto de “Ilustrado”, también otras épocas brillantes han sido calificadas como iluministas desde la Antigüedad. Por ejemplo, aquel Siglo de Oro (siglo V a.C.) ateniense donde florecieron de manera sobresaliente las artes, la política y la Filosofía con Praxisteles, Pericles, Sócrates y los sofistas, quienes se enfrentaron a las ideas tradicionales de su época.
A pesar de que la Ilustración se originó en Inglaterra, es en Francia donde alcanza mayores proporciones. Y es en Francia donde el siglo XVIII fue bautizado por los enciclopedistas como “ el siglo de la Filosofía ”, ya que fue concebida, como dice Adolfo Sánchez Vázquez, “arma ideológica cuyos golpes habían de tener ecos, a la sazón imprevisibles en la gran tormenta revolucionaria que se estaba gestando” .
Lo fundamental de esta era filosófica descansa en la fe puesta en las fuerzas excepcionales de la razón. Y ello no significa, de ninguna manera, que en otras épocas no se utilizara la razón o que no se le hubiera dado importancia. También en otra época se estimó a la razón, por ejemplo para los escolásticos la facultad racional era fundamental para construir y comprender las doctrinas, tal como se advierte en las filosofías de Santo Tomás y de Francisco Suárez.
Sin embargo, en la Ilustración la razón es concebida bajo una forma distinta: como un instrumento para cambiar las cosas , para mejorar las instituciones y la vida social. “La razón y el racionalismo de los pensadores del siglo XVIII no es aquel principio inmóvil e incambiable de Descartes o de Spinoza . Cuando Voltaire o Diderot hablaban de la razón, hablaban de un principio activo, despierto, capaz de progreso y desarrollo. La razón, para decirlo con Cassirer, es más para ellos un hacer que un ser” .
Esta idea ilustrada de la razón nos permite comprender la concepción del hombre que sustenta la Ilustración. El hombre, gracias a la razón, puede progresar ilimitadamente . La razón se convierte en el motor necesario que impulsa el progreso, y es la razón misma la que permite explicar al hombre, al género humano como una unidad. Las diferencias lingüísticas, racionales, culturales, etc., son sólo accidentales, lo importante es que la incesante marcha de la razón haga factible el progreso, la perfectibilidad humana, para desaparecer el retraso y la miseria material y espiritual. De esta manera, la humanidad y el Humanismo son considerados como valores supremos.
Además, en la Ilustración el hombre es concebido dentro de una concepción inmanentista ; es decir, su origen, situación y razón de ser han de explicarse por sí mismos, dentro de sus propios límites temporales y espaciales que lo conforman, sin recurrir a ningún principio providencial o destino divino o trascendente. “De aquí que el hombre ilustrado consagre sus desvelos a esta vida, a lo visible, ya que éste es el único ámbito en que se desarrolla la existencia humana”.
Asimismo, esta concepción antropológica y el inmanentismo en que descansa, colocan al ilustrado en una posición anti-metafísica que se manifiesta en filósofos como Locke y Rousseau, cuando afirman: “sustancia, alma-cuerpo, eternidad, necesidad, etc., no son sino palabras”, “Si ignoramos lo que es un cuerpo... ¿cómo podremos saber lo que es un espíritu?
Como ya viste en el capítulo anterior, la ilustración no produjo una Filosofía sistemática y rigurosa, con excepción de Kant (1724-1804), cuyo pensamiento se manifiesta a finales del siglo XVIII, quien está en posibilidad, en su propio momento histórico, de hacer un balance o diagnóstico de lo que para él representa el espíritu de la Ilustración, significación que encerró en su famoso lema supere aude : ¡ten el valor de servirte de tu propia razón!
Esencialmente, la Filosofía ilustrada brindó una concepción de la vida y del mundo, y un estilo y modo de vida. “El filósofo de la Ilustración-dice Fritz Valjavec-estaba abierto al mundo de las cosas y tomaba parte de ellas, aun cuando exteriormente apareciera retraído. No se apoyaba tanto en la erudición como en el razonamiento” . Sus obras, a diferencia de las de los filósofos tradicionales, estaban dirigidas a un círculo mayor de lectores y por lo mismo ya no estaban escritas en latín sino en lenguas originales (francés, inglés, italiano, español, etc.).
El amplio contacto que el filósofo estableció con la vida y con la realidad durante esta época, le permitió desarrollar nuevas disciplinas filosóficas, tales como la Filosofía de la Historia, la Filosofía del Derecho, la Filosofía del arte o Estética, etc. El carácter perfectible de la razón, del que ya hemos hablado, se plasma en la concepción que sobre la Historia tuvieron los ilustrados.
En efecto, para estos filósofos la humanidad se halla en continuo progreso. El hombre será feliz en la medida en que se perfeccione a sí mismo. Para Condorcet, autor representativo de esta época, la Historia nos muestra un constante progreso, especialmente técnico; progreso que elevará al hombre a la suma perfección. Según este filósofo, autor de Bosquejo de un cuadro histórico del progreso del espíritu humano , hay por lo menos tres ideales que la especie humana deberá lograr en el curso de la Historia: la destrucción de la desigualdad entre las naciones, los progresos de la igualdad en un mismo pueblo y el perfeccionamiento real y efectivo del hombre.
Para otros filósofos ilustrados, como el francés Turgot, el progreso de la Historia incluye no sólo un avance material sino también un perfeccionamiento moral. Desde este punto de vista, la Historia permitiría el mejoramiento moral y espiritual de los hombres.
Es conveniente mencionar que esta idea de la Historia, que nos legó la Ilustración, conlleva undesprecio al pasado y a la tradición, los cuales son considerados como trabas o factores de retraso, e incluso, épocas de tinieblas que es necesario superar, por ejemplo la Edad Media en los filósofos ilustrados o la época colonial en los ilustrados latinoamericanos.
Acorde con estas ideas o modos de pensar, la Ilustración le da a la educación gran importancia. Así, para un filósofo ilustrado como Juan Jacobo Rousseau, la educación basta por sí sola para proporcionar al hombre toda perfección posible. Todos los valores culturales y costumbres son apreciados en la medida en que sean capaces de fomentar la educación.
Gracias a la educación , según los filósofos ilustrados, se eliminan trabas-ignorancia, fanatismo, intolerancia, desigualdad, etc.-para despejar el camino hacia una sociedad más racional y libre. Así, es típico del espíritu ilustrado el impulsar la educación creando centros educativos, bibliotecas, laboratorios, observatorios, sociedades económicas, académicas-científicas, jardines botánicos, museos, viajes científicos, etcétera.
En lo que atañe a la política , la Ilustración ejerció lo que se conoce como despotismo ilustrado “El espíritu ilustrado, tolerante y reformista, pugnó por trasformar la sociedad desde arriba, según los dictados de la razón y con objetivos de mejoramiento nacional y filantrópico, pues eran acciones dirigidas por el rey para sus súbditos”.
El inglés Thomas Hobbes (1588-1679) es el más representativo filósofo del Despotismo ilustrado, ya que justifica con argumentos filosóficos el poder monárquico. En su obra Leviatán o la materia, forma y poder de una república eclesiástica , se inclina por la existencia de un estado fuerte y despótico, capaz de mantener a raya a los individuos. Según Hobbes, es de sobra justificada la fuerza del Estado, ya que al margen del orden civil “el hombre es un lobo para el hombre”.
La ilustración recoge la idea de que es menester convertir al Estado en un instrumento primordial para acceder al progreso y al reino de la razón. En España, por ejemplo, Carlos III llevó a su máxima expresión el Despotismo ilustrado en la medida en que impulsó la agricultura, el comercio y la difusión de las artes y las ciencias. Para ello emprendió una serie de reformas y decretos: la desaparición del monopolio de Cadiz y la apertura de otros puertos españoles al comercio con América, la abolición del sistema de flotas (los navíos podían venir a América, cuando y como quisieran), la apertura de 35 puertos americanos al comercio con la metrópoli, entre otras.
En lo relativo a la religión , los ilustrados le dirigen a estás encendidas críticas, esencialmente a sus instituciones por los abusos que realizan, su desmedida riqueza, su espíritu dogmático, su intolerancia y su fanatismo. Sin embargo, la idea de un Ser Supremo eminentemente racional y ordenador del Universo no estaba descartada de la mente de los ilustrados.
Por lo mismo, el Humanismo ilustrado se orientó a un teísmo en cuanto reconoció a un solo Dios personal, creador y conservador del mundo, y en cuanto consistió que todas las religiones, de alguna forma, admitieran a ese Ser Supremo.
De esta manera, las diversas religiones tenían un contenido de verdad, y también este Humanismo dieciochesco se inclinó hacia un deísmo al reconocer a un Dios como autor de la armonía del Universo, el cual es captado por la inteligencia humana. Una característica de éste es que rechazaba la revelación, el culto externo y los dogmas. Por ejemplo, dentro de este deísmo la noción de pecado no tiene sentido “la idea del demonio debía ser extirpada”. Para el ilustrado, el mal no es sino un ligero extravío, una manifestación de la debilidad humana. El mal queda convertido en lo bajo, vil, nocivo y egoísta. No es Dios quien tienta al hombre mediante el diablo, sino que es el hombre quien se tienta a sí mismo”. Así, según el deísmo, Dios no interviene para nada en los asuntos del mundo. Su omnisciencia y grandeza lo alejan de las miserables e insignificantes debilidades y preocupaciones de los hombres.
Estas características que hemos mencionado de la Ilustración se reflejaron en la vida social y económica de la Europa del siglo XVIII. En realidad, la Ilustración era la ideología propia de la burguesía ascendente y, por lo tanto, enemiga de los privilegios que se manifestaban en la nobleza y en el alto clero. Sus ideas sociales y económicas alimentaban al liberalismo que en esos tiempos se iba desarrollando.
La vida fastuosa, frívola y despilfarrada de la nobleza fue censurada, lo mismo que fueron abandonadas las formas de expresión barroca. La vida de la sociedad que generó la Ilustración era sencilla y sobria. “Los burgueses se reunían en el seno de la familia, en el café, en el teatro o en salas de lectura; se cultivaba la música en el círculo de amigos y familiares; se jugaba al ajedrez o al billar y gustaba la conversación pulida. Se llegó a un verdadero culto a la amistad y a la vida social. Esto mismo apreciaron los filósofos como manifestaciones esenciales del hombre” .
De la misma manera, la situación de la mujer sufrió un cambio. El hombre ilustrado no buscaba ahora la pastora, de quien no se ocupaban ya más que los poetas y los artistas, sino la mujer culta con la cual se pudieran comunicar espiritualmente. “Para la Ilustración, la mujer seguía siendo, ante todo, señora de la casa y madre. Sus virtudes se tuvieron en gran estima. Se valoró mucho la vida familiar, aquí también la demanda a favor de la libre elección del cónyuge”.
Otro aspecto importante de la vida social fue el trabajo . Para la consecución de la perfección terrenal se hace indispensable el trabajo activo y productivo que en otros tiempos fue desempeñado por la nobleza (sobre todo el trabajo manual). La ilustración elevó el trabajo humano a la categoría de valor independiente y humano.
Adam Smith, principal economista de la época, consagró al trabajo como fundamento y medida de la riqueza nacional. La Ilustración estaba contra toda forma de ociosidad, contra el abuso de la mendicidad y contra los juegos de azar.
En general, las notas apuntadas constituyen rasgos fundamentales de la ilustración; sin embargo, ésta tuvo características propias marcadas por diferencias históricas, sociales, nacionales en los distintos pueblos en los que se desarrolló, naciones eminentemente capitalistas, pues no olvidemos que la ilustración es la ideología o el instrumento ideológico de la burguesía.
Por ejemplo, en Inglaterra la Ilustración tuvo un carácter de apertura y de universalismo (por lo que influyó en autores franceses). Estaba orientada hacia cuestiones prácticas, siendo la influencia de Locke decisiva. “En general, en vigor de la Ilustración inglesa decreció en el curso del siglo XVIII, habiendo sido en momento de su apogeo entre finales del siglo XVII y comienzos del XVIII. A pesar de la diversidad de opiniones, podemos decir que la Ilustración armonizó con los poderes tradicionales de la vida pública bajo los primeros reyes de la casa de los Güelfos” y se acomodó a la situación dominante y renunció al carácter revolucionario que mantuvo en otros países.
En cambio, en Francia la Ilustración se convirtió en una verdadera arma revolucionaria. Desde sus inicios fue ágil y elegante, luego apasionada y por último violenta. “Fue la sociedad francesa la que convirtió en evangelio moral los “derechos inalienables” del hombre, la que utilizó la violencia para concretarlos, la que encarnó la pléyade de intelectuales que codificó y divulgó sus fundamentos; por eso, Francia a sido considerada la progenitora de la Ilustración”.
Un fenómeno de gran trascendencia para la Ilustración francesa – y para la Ilustración en general – fue la publicación, entre 1751 y 1772, de la Enciclopedia de artes, ciencias y oficios, que comprendió 28 volúmenes. Los autores que colaboraron en esa magna obra, donde se sistematizaron ramas del saber como Filosofía, Ciencia, Artes, Política, etc., se les conoce con el nombre de enciclopedistas , entre ellos: Diderot, D' Alambert, Voltaire, Montesquieu y Rousseau.
Juan Jacobo Rousseau (1712-1794) influyó notablemente en las ideas independentistas de los pueblos latinoamericanos. En su obra capital, El contrato social , propone la transformación de la sociedad coercitiva o absolutista, en una sociedad que permita la libertad individual, que proteja y defienda a las personas y bienes de cada asociado. En el capítulo anterior tuviste la oportunidad de estudiar algunas ideas de este destacado filósofo de la Ilustración.
En Francia las reacciones más radicales contra lo tradicional se debieron a un filósofo muy controvertido, Francisco María Arouet , mejor conocido como Voltaire (1694-1778). Se distinguió este prolífico y polémico autor por ser antidogmático, por su tenaz lucha contra la superstición, por estar contra la iglesia y por los vicios que exhibía la religión.
En Alemania la Ilustración fue más seria y menos ágil. La tendencia propia del alemán a profundizar, a tomar en serio las propias ideas, dio por resultado que éstas se profesaran más resueltamente, situación por lo común, ajena al apasionamiento de los ilustrados franceses.
En España el fuerte arraigo que cobraron las ideas católicas, así como la situación geográfica y el antagonismo político con Francia e Inglaterra, impidieron durante largo tiempo la penetración del nuevo espíritu. El español Benito Jerónimo Feijoo, en su obra Teatro crítico, se pregunta qué es lo que ha alejado a España de las conquistas del pensamiento moderno que se dan en el resto de Europa, y responde que esto se debe a lo que llama, siguiendo a Bacon, a ciertos ídola (o ídolos) creados por la tradición nacional y los cuales se siguen reverenciando.
a) El abuso de las disputas verbales que convirtieron la llamada ciencia española de la época barroca en un laberinto de palabras sin contenido útil.
b) Los argumentos de autoridad absorbiendo el sano criterio de la razón.
c) El desdén por la experiencia y la observación de la naturaleza.
d) Las supersticiones que se entremezclan con el espíritu religioso.
Para desbaratar a estos “ídolos”, Feijoo contraponía al sometimiento, y al principio de autoridad, el libre ejercicio de la razón crítica ; al conocimiento meramente verbal y silogístico, la práctica de las ciencias naturales y la experimentación; y a la superstición, el sentimiento religioso desprovisto de fanatismo, de supersticiones y “milagrerías”.
No obstante, en España, en el primer tercio del siglo XVIII, se dio un acercamiento y admiración por la cultura francesa, al mismo tiempo que se impulsaron tendencias modernas. “ El enciclopedismo y la valorización de la ciencia experimental , en combate contra la Escolástica y el tabú religioso, había tenido su primer testimonio español en los tratados de Feijoo; el estado laico y la política realista al modo moderno se expresó en los planes del conde de Aranda; la nueva ciencia económica en el pensamiento de Campomanes y Jovellanos ; el neoclasicismo literario, con todo su rigor gramatical y lógico y hasta su prosaísmo didáctico, en todos los escritores de la época”.
Los monarcas Carlos III (1759-1788) y Carlos IV (1788-1808) fomentaron los fines e ideales de la Ilustración bajo la tendencia de un despotismo Ilustrado. Sin embargo, en España la Ilustración fue moderada –Ilustración católica– pues no llegó a los excesos del deísmo o del ateísmo.
En materia de religión, ilustrados como Campomanes, Jovellanos o Cabarrús, si bien combatieron el fanatismo y los desmanes de la religión popular, pretendieron renovar el espíritu religioso volviendo a los “primeros tiempos del Evangelio”. Como movimiento filosófico, la Ilustración española fue, como dice Jean Sarraillh “tímida en sus posiciones, definida en sus críticas y respuestas, y diletante en su actividad investigadora, ya que nunca supo definir con el suficiente vigor la misma idea de la Modernidad por ella inaugurada”.
En conclusión, la Filosofía de la Ilustración persigue concretarse, en la esfera social y política, por el Despotismo Ilustrado; en la esfera científica y Filosófica, por el conocimiento de la naturaleza como medio para dominarla; en la esfera moral religiosa, por la aclaración o ilustración de los orígenes de los dogmas y de las leyes, único medio de llegar a la religión natural, igual en todos los hombres, a un deísmo que niega a Dios, pero que lo relega a la función de creador o primer motor de la existencia.
La modernidad es un concepto de amplio espectro, abarca lo que se conoce como el Renacimiento y la Ilustración; así este movimiento cultural e histórico alcanza su mayor expresión en el siglo XVIII. Su representante más significativo son Descartes y Leibniz entre otros.
Durante el período de la ilustración, la razón no solo es considerada como una facultad para conocer, sino además como instrumento de cambio político de las instituciones, del estado y de la vida social en general. En este sentido tiene una tarea histórica fundamental: Hacer realidad la justicia, la libertad y la fraternidad entre los hombres así como desentrañar los secretos que esconde la naturaleza por la vía la observación y la experimentación.
En la Filosofía Moderna los motivos de la reflexión son distintos a los de la escolástica. En la modernidad se concibe a la razón como aquella facultad que desentraña o discrimina lo verdadero de lo falso. Así, se exalta la razón frente a los sentidos y conocimientos heredados de la tradición. En fin, la razón para los modernos significa un saber crítico del hombre, de la sociedad y de la naturaleza.
En México Sor Juana Inés de la Cruz y Carlos de Sigüenza y Góngora se abren a las puertas de la modernidad, planteándose, como es de esperar, nuevos problemas y buscándoles repuestas adecuadas a la luz del entendimiento. Más tarde en el siglo XVIII con los jesuitas innovadores (Clavijero, Alegre, Abad y otros) y con autores como José Antonio Álzate e Ignacio Bartolache el proceso de modernización en nuestras tierras continúa con vigor, reafirmando el sentido de identidad nacional que antecede a la revolución de independencia.
REPERCUSIÓN DE LA MODERNIDAD EN EL PENSAMIENTO NOVOHISPANO
En el último tercio del siglo XVII se advirtieron importantes rasgos de Modernidad en el pensamiento de Carlos de Sigüenza y Góngora (1645-1700) y en Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695) Autores novohispanos (pertenecientes a lo que por entonces era la Nueva España, antes de la Independencia) que transitan de lo tradicional a las concepciones modernas que privaron, de manera más abierta en la Ilustración mexicana e hispanoamericana en general.
En efecto, en estos pensadores se vislumbran significativos aspectos del espíritu moderno: autonomía de la razón, búsqueda de un conocimiento verdadero, afán crítico, etc. Ellos “no se oponen en lo absoluto al dogma revelado o a la iglesia, pero sí son espíritus despejados y sanamente libres que quieren distinguir con claridad las cosas, siguiendo la más estricta intención de hallar la verdad” .
A pesar de formarse en la Filosofía escolástica, Sigüenza y Sor Juana no se encerraron en esta corriente, pues se preocuparon por tener contacto con el pensamiento moderno europeo a través de las teorías de Galileo, Descartés, Kepler y de otros autores considerados como baluartes de la Modernidad.
Carlos Sigüenza y Góngora nació en la ciudad de México en 1645 y murió en 1700. Procedía de familia distinguida cuyos ascendientes estuvieron al servicio de los reyes católicos. Estudió en el Colegio de Tepotzotlán, a cargo de jesuitas. Sobresalió en estudios humanísticos como Filosofía, Literatura y Teología. Su obra más importante y conocida es Libra astronómica y filosófica , publicada en 1690; en ella discute la teoría, un tanto tradicional, del padre Eusebio Francisco Kino en torno a la naturaleza de los cometas, combatiendo las viejas supersticiones astrológicas, a propósito de un cometa aparecido en 1680 (el cometa Halley) que causó estupor entre los habitantes de la Nueva España. Sigüenza y Góngora demostró que los cometas no eran causa y señal de calamidades, como decía el padre Kino, ni que se producían “por las exhalaciones de los cuerpos muertos y de la humana respiración”.
En esta controversia, como advierte Samuel Ramos, “Sigüenza y Góngora muestra un espíritu mucho más científico, más avanzado, en suma, más moderno no sólo que el del padre Kino, sino el de todos sus contemporáneos”.
Por otro lado, en la Libra astronómica ... encontramos la propuesta de un procedimiento empirista en la explicación de las propiedades de la materia “y contribuye, además, a forjar la concepción Mecanicista del Universo. El autor tampoco es ajeno a la duda; inquiere, pregunta, plantea problemas e intenta encontrar soluciones sustentadas en la demostración matemática. Es un hombre que abre caminos, que continuarán los científicos del siglo siguiente”.
Son dos características de los autores modernos latinoamericanos: el Eclecticismo y elEnciclopedismo , rasgos que encontramos plasmados en Sigüenza y Góngora.
El “ Eclecticismo “ pretende conciliar, de alguna manera, las ideas tradicionales-religiosas por ejemplo-con las modernas o racionalistas, mientras que el Enciclopedismo se refiere al intento de comprender y sistematizar los conocimientos y hallazgos de la época.
En lo referente al “ Enciclopedismo ”, Picón Salas comenta el hecho de que desde tiempos de Sigüenza y Góngora y en especial de Lorenzo Boturini, hay “un anhelo de coordinar las leyendas y el folklore indígena con la Biblia y la mitología clásica. América pretende explicarse, ya no como fenómeno de rareza o como un mundo incógnito hasta que llegaron los españoles, sino dentro del marco de la Historia universal que inaugura el primer libro del Génesis”.
De esta forma, Sigüenza y Góngora intenta conciliar la Biblia, la mitología griega y los dioses mexicanos. Reúne y descubre con ejemplar devoción piezas arqueológicas de la cultura mexicana, pero piensa que la mítica personalidad de Quetzalcóatl se confunde con la del apóstol Santo Tomás.
El enciclopedismo se manifiesta en Sigüenza y Góngora en los múltiples campos del saber que cultivó. Fue, como nos dice Samuel Ramos, “poeta, filósofo, matemático, astrónomo, anticuario e historiador. Era también hombre de habilidades prácticas aplicando sus amplios conocimientos como cartógrafo, ingeniero explorador, etc. ”. Cabe decir que sus amplios conocimientos astronómicos le valieron el título de “Cosmógrafo real” (título que le otorgó Carlos II). Como hombre práctico, intervino en las obras del desagüe del valle de México durante el gobierno del conde Gálvez, e hizo algunos mapas del propio Valle.
Muy interesante resulta en Sigüenza y Góngora su faceta de historiador. En este aspecto, como también se observa en muchos otros criollos, Sigüenza es apasionado del sentimiento nacionalista. “En esta perspectiva, nuestro autor –Sigüenza- tiene especial importancia por mostrar mejor que ningún otro, no sólo el afán en la búsqueda de la patria propia, sino la conciencia de que esta patria es nueva, es diferente, un ente con características específicas, susceptible de ser comparado, aprobado y estimulado frente a otras entidades nacionales ”. Por ejemplo, Sigüenza a través de sus conocimientos matemáticos y astronómicos vertidos en su Libra astronómica ..., demuestra que la ciencia mexicana está a la altura de las mejores y más avanzadas. Esto nos demuestra que Sigüenza y Góngora fue sensible al problema de la identidad nacional.
Por otro lado, como historiador, Sigüenza reunió material de libros originales, manuscritos, mapas y pinturas relativas a la vida de los indios antes de la conquista, que después fueron estudiados y comentados por otros sabios, como los jesuitas novohispanos.
El interés y la dedicación que Sigüenza tuvo por nuestra cultura, “la elevación de su espíritu y su fecunda actividad literaria, lo señalan como una de las más grandes personalidades del siglo XVII en el Nuevo Mundo y una figura de primer orden en la historia de la cultura hispanoamericana”.
El caso de Sor Juana Inés de la Cruz es elocuente. Poetisa extraordinaria, era también, apenas una mujer en formación y mujer de aquel tiempo, una inteligencia atraída vigorosamente por las disciplinas científicas. Ermilo Abreu Gómez en un estudio acerca de la biblioteca de Sor Juana, llega a la conclusión de que se componía de obras de arte, comedia, erudición, ficción, Historia, música, oratoria, poesía, religión, retórica y Filosofía. De ésta había obras de Descartes, Erasmo, Gracián, además de los pensadores clásicos griegos y latinos y de San Agustín.
Un rasgo de Modernidad que a menudo aparece en el pensamiento y obra de Sor Juana es la autonomía de la razón, el derecho de ejercerla sin reservas. Así, en el prólogo a su romance dice la poetisa mexicana:

Acorde con este espíritu enciclopédico, que ya hemos mencionado, Sor Juana escribió diversidad de obras: Súmalas o tratados de Lógica , que se han perdido, poemas, obras de teatro y obras filosóficas como el titulado Primer sueño .
Otras obras donde se advierte su pensamiento decididamente moderno son “ Carta atenagórica ”, donde critica un sermón del docto jesuita Antonio Viera, consejero de los reyes de Portugal, sobre las finezas del amor de Cristo al final de su vida, interpretación que discrepaba con la dada por San Agustín, Santo Tomás y San Juan Crisóstomo y “ Carta a Sor Filotea de la Cruz ”, donde contesta, dando su punto de vista, al obispo de Puebla, Fernández de Santa Cruz (cuyo seudónimo es de “ Sor Filotea de la Cruz ”), quien la había censurado por estudiar Filosofía en lugar de catecismo y Teología, materias propias para las mujeres que deben dedicarse a la penitencia, la única tarea salvadora del alma.
La réplica elaborada por la “Décima musa” en la “ Carta a Sor Filotea de la Cruz ” es un valioso testimonio autobiográfico y una valiente defensa de los derechos de la mujer. Se afana por demostrar, entre otras cosas –enfrentándose a las tradicionales ideas que consideraban a la mujer como ser inferior y cuyas virtudes propias se circunscribían a la obediencia, sumisión y humildad para soportar injusticias que las letras sagradas y las historias profanas muestran en numerosos ejemplos de mujeres sabias y filósofas-, que es conveniente que las mujeres ancianas, en virtud de su experiencia, se hagan cargo de la educación de las jóvenes, que no es cierto que las mujeres deben ser mantenidas en una constante ignorancia o con muy elementales conocimientos, que el entendimiento femenino es tan libre como cualquier otro y que, por lo tanto, puede discrepar de otras opiniones y rebatirlas. Además, asegura que la poesía no es pecaminosa ya que puede ser empleada en los libros sagrados con legítimos fines educativos.
Como documento autobiográfico, la “ Carta a Sor Filotea .” constituye una contundente prueba de la vocación filosófica de Sor Juana, vocación que llegó a chocar con las oscuras prácticas y concepciones de la vida conventual: “Me ha hecho Dios – dice Sor Juana – la merced de darme grandísimo amor a la verdad que desde que me rayó la primera luz de la razón, fue tan vehemente y poderosa la inclinación a las letras, que ni ajenas represiones, que ha tenido muchas, ni propias reflejas, que he hecho no pocas, han bastado a que deje de seguir este natural impulso que Dios puso en mí”.
Por otra parte, Sor Juana, al igual que otros autores de su siglo, como el propio Sigüenza y Góngora o como Juan Ruiz de Alarcón o Bernardo de Balbuena, “expresan el nuevo pensamiento mexicano, más que en el campo de las ideas puras, en forma literaria, teñida de un nacionalismo que a pesar de ser incipiente encarnaba en su fondo un divorcio con la monarquía española ”. Por ejemplo, es sintomático el caso de Bernardo de Balbuena que publica su poema “ Grandeza Mexicana ”, donde describe la opulencia y el refinamiento de la Ciudad de los Palacios, la suntuosidad de sus construcciones, la belleza de sus jardines, el lujo de los adornos y de los carruajes y la variedad de los caballos.
Si bien, como ya vimos, a mediados del siglo XVII con Sigüenza y Góngora y Sor Juana, encontramos sendos testimonios de Modernidad en la Nueva España, es hasta la segunda mitad del siglo XVIII cuando las ideas modernas impactan plenamente, dando lugar a un período de Ilustración en México y en Latinoamérica. Es tan lúcido y representativo este período que, incluso, se considera como un verdadero Siglo de Oro donde florecieron de manera sorprendente, la Literatura, la Filosofía y la Ciencia -por citar algunos campos de la cultura-.
Un factor principal que coadyuvó a este florecimiento fue la penetración de orientaciones modernas provenientes de Europa. La incorformidad que se da frente al viejo orden colonial se manifiesta con la asimilación de ciertos frutos de la Filosofía moderna: “Primero se trata de tímidos pasos como los que dan Abad, Alegre y Clavijero, más tarde, el peso de lo moderno se inclina aún con Gamarra, Álzate y Bartolache. En ninguno de estos casos se produce una ruptura franca y abierta con la tradición escolástica, por lo cual al hablar de la Ilustración mexicana (y esto valdría también para el resto de los países latinoamericanos) no puede dársele el mismo alcance que tiene en la Francia del siglo XVIII.”
Ahora bien, esta Modernidad se hace patente en todos los renglones de la cultura. Por ejemplo, la Literatura se orienta al Neoclasicismo francés; la Ciencia reclama la utilización de métodos experimentales y observacionales en lugar de especulativos; la Filosofía se nutre –en mayor o menor grado– de los sistemas modernos representados por Descartes, Gassendi, Bacon y Newton.
Asimismo, esta modernidad se expresa, de la nueva España en las demás colonias americanas. “así como en la Nueva España José Antonio Álzate fue el principal agente de la renovación científica, en Nueva Granada lo fueron José Celestino Mutis y Francisco José de Celdas y en Perú lo destacó José Hipolito Unanue”.
Es con los llamados jesuitas innovadores con los que se inician este período de florecimiento que habrá de preparar la mentalidad de los caudillos y forjadores de la independencia. En efecto, a los jesuitas humanistas del siglo XVIII “se les considera los primeros ideólogos del movimiento independentista americano, pues a partir de sus textos se fueron forjando ideas de una conciencia nacional que asumía como origen a la cultura mestiza, aquella que resulta de la fusión de españoles e indígenas para dar lugar a un nuevo pueblo y una nueva cultura: la mexicana”.
¿Cómo se desarrolla el pensamiento moderno de los jesuitas innovadores de la Nueva España?
Hacia los años cincuenta se manifiesta un importante impulso de los centros educativos, especialmente de la Compañía de Jesús, “entre los alumnos de San Ildefonso se empezaba a distinguir un grupo de jóvenes entusiastas, amantes de la investigación y con grandes inquietudes. Existía un estrecho vínculo de amistad y compañerismo entre ellos, así como intercomunicación y ayuda mutua en el estudio y en las actividades científicas; conjunto y unión muy propios para realizar un movimiento”.
Fueron estos jóvenes jesuitas quienes experimentaron la decadencia y corrupción que reinaban en el medio cultural de entonces, se percataron del atraso e inoperancia de ciertos métodos pedagógicos y lo obsoleto de las doctrinas escolásticas. En suma se dieron cuenta de la necesidad de una renovación de la filosofía y de sus métodos.
Por otro lado, el desarrollo cultural y los avances científicos que se manifestaron en los jesuitas eran ampliamente respaldados por sus posibilidades económicas y su situación privilegiada de no depender del rey y del Papa; situación que los llevó a la postre, a ser expulsados de la Nueva España por Carlos III en 1767, monarca que con gran empeño impulsó reformas para que la Iglesia no siguiera adquiriendo riquezas.
Sin embargo, tanto la labor cultural de jesuitas y como las medidas establecidas por los borbones, quienes impulsaron cambios administrativos y culturales, aunado a otros factores como las influencias literarias y filosóficas de Europa, la expediciones científicas, la apertura de nuevos centros de educación superior y la difusión, cada vez mayor de publicaciones, acabaron por tener las bases que hicieron posibles la Ilustración Latinoamericana.
Además de ser científicos, historiadores y literatos, los jesuitas innovadores como Clavijero, Alegre, Abad, Guevara, y otros, se distinguieron como humanistas de la cultura mexicana ya sea criolla o mestiza. Son considerados humanistas porque aplicaron sus conocimientos al servicio del hombre, en especial del hombre americano. Su humanismo es, como dice Gabriel Méndez Plancarte, algo vivo y lleno de presencia, ya que el verdadero humanista “va al pasado para fecundar el presente y alumbrar el porvenir”. “Humanista –nos dice este autor al evocar a los jesuitas Novohispanos del siglo XVIII– es quien aspirando el perfume de las viejas rosas inmarcesibles, lo ascendra y lo transfunde en las rosas juveniles que hoy abren sus pétalos bajo el ojo paterno y siempre joven del sol”.
Estos jesuitas que se han llamado innovadores porque son portadores de las ideas nuevas o modernas, son fundamentalmente, en la Nueva España, José Rafael Campoy, Francisco Javier Clavijero, Diego José Abad, Francisco Javier Alegre, Agustín Castro, Andrés Cavo, Andrés de Guevara y Basozábal y Pedro José Márquez.
Todos ellos pugnaban por el conocimiento, enseñanza y aplicación de la ciencia nueva, la Física, con sus métodos de observación y experimentación; luchan, asimismo por establecer nuevos métodos de enseñanza, ya no apoyados en el tradicional principio de autoridad. Combaten los métodos basados en la memorización o repetición de los textos. Reclaman acudir a las fuentes de la Filosofía aristotélica para lograr un conocimiento más fidedigno de esta Filosofía, que aunque todavía tradicional, pretende ser depurada de los vicios escolásticos ; y son de igual manera, modernos porque orientan su pensamiento a través de la Filosofía racionalista y matemática de Descartes, así como de las teorías anatómicas, físicas y biológicas de otros autores modernos.
Para difundir sus ideas modernas, los jesuitas se valen de métodos prudentes como el Eclecticismo, para no despertar sospechas o ser vistos como renegados o disidentes de los dogmas religiosos, por ello tratan de alguna forma de armonizar las ideas escolásticas con las modernas, las cuales introducen gradualmente.
Desde el punto de vista de la filosofía destacan el Padre Francisco Javier Clavijero quien nace en Veracruz el 9 de septiembre de 1731 y muere en Bolonia, donde fue desterrado junto con sus compañeros jesuitas, el 2 de abril de 1787.
Otro jesuita contemporáneo, Juan Luis Maneiro, escribe una biografía que ha ayudado para conocer más de cerca la vida y obra de esta ejemplar figura.
Al hablar de sus estudios y aficiones dice que Clavijero “demostró clarísima y aguda inteligencia en los estudios de aquella Filosofía que entonces se enseñaba y de la cual más tarde ya maestro él mismo se esforzaría para eliminar muchas cosas inútiles, para sustituirlas por la genuina de Aristóteles”. Aparte de la Teología, se dedicaba en sus horas libres a la lectura de escritores españoles como: Quevedo, Cervantes y Feijoo, así como al estudio de la obra de la egregia poetisa mexicana Sor Juana Inés de la Cruz, “parecía no tener otro amor ni otro deseo que el de instruirse en todo género de conocimiento”.Clavijero enseñó Filosofía en Morelia hacia 1764 y en Guadalajara en 1766.
Se dice que la Filosofía que enseñó este notable jesuita fue bastante renovada . De igual manera, se atestigua que logró formar un sistema filosófico propio, donde se evidencia un Eclecticismo o síntesis de ideas antiguas con la modernas, retomando tesis que van desde Descartes y Bacon hasta Benjamín Franklin.
A pesar del tradicionalismo en el que se veían envueltos los jesuitas innovadores, tienen plena conciencia de su labor en pro de la modernidad. No se sienten modernos por seguir una moda o un pensamiento novedoso o “deslumbrante”, su modernidad es fruto de una reflexión seria y penetrante.
Dentro de este espíritu Clavijero escribe un diálogo entre un amante de la verdad (o filósofo) y un amigo de lo viejo, con el fin de prescribir la necesidad de emplear un método que nos lleve a la investigación efectiva de la verdad. Así, los innovadores jesuitas postulan como criterio de verdad a la razón (Descartes) y a la experiencia (Bacon) frente a criterios meramente especulativos. Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que la experiencia científica “es el nuevo criterio de la verdad que se propone a los novohispánicos en vez del metafísico de los escolásticos, cuya manera de filosofar soluciona todas las dificultades y todos los problemas ”.
Aunque todavía coexisten temas escolásticos o tradicionales en sus reflexiones – por ejemplo aquella inquietud de estudiar a Aristóteles en sus fuentes más directas -, los jesuitas manejaban un amplio repertorio de temas modernos tales como:
Otro aspecto importante de los jesuitas aparte de su modernidad en relación con el cultivo de las ciencias, es su contribución a la iniciación a la conciencia de nacionalidad y mexicanidad, conciencia que se manifiesta cuando estos sabios, como ya observamos, son desterrados a Italia donde se dedican a estudiar, a escribir obras, muchas de ellas dedicadas a exaltar su cultura, la que consideran como propia: la cultura mexicana. Más que españoles del imperio que los castigó y ofendió, los jesuitas se sienten mexicanos “y desde su refugio extranjero donde la gente sabe poco de América, tratan de afirmar su naciente orgullo nacional y mostrar al mundo culto la riqueza, el interés o fascinación de la tierra en que nacieron”.
Una vez superada la etapa en la cual se discutían la nacionalidad de los aborígenes de las tierras americanas, los europeos enfocaron severas críticas hacia otros aspectos de la vida americana: sus habitantes criollos y mestizos, su cultura, su lengua, su flora, su fauna, etc., universo que al ser distinto al de ellos juzgaban como “inferior”.
Obviamente que estás criticas, que estas apariciones eran infundadas y prejuiciosas y muchas veces se basaban en opiniones y relatos de viajeros que hacían observaciones superficiales y precipitadas o que se dejaban llevar por leyendas o consejas.
Ante esta situación, autores criollos y entre ellos los jesuitas, desarrollaron obras defensivas de nuestra cultura para mostrar el equívoco y la calumnia extranjera; obras en las que se dan a conocer las grandezas y bondades de los pueblos latinoamericanos. Un ejemplo notable de este tipo de obras es laHistoria antigua de México, de Francisco Javier Clavijero, la cual es un gran alegato de la capacidad del aborigen ante la nueva ciencia de la cultura que elabora el siglo XVIII, donde “trata de probar no solo que los indios tenían alma radicalmente y en todos semejantes a las de los otros hijos de Adán dotados de las mismas facultades...”. Facultades que el estado de cultura en que los españoles hallaron a los mexicanos excede, en gran medida, la de los mismos españoles cuando fueron conocidos por los griegos, los romanos, los galos, los germanos y los bretones, sino también que hasta creaciones y conceptos de una más elaborada civilización puede encontrarse en las sociedades aborígenes”.
Arremetiendo contra Paw y Robertson, científicos europeos que habían discriminado al continente americano, a su fauna, flora y habitantes, el célebre jesuita expresa: “las almas de los mexicanos en nada son inferiores a la de los europeos; que son capaces de todas las ciencias, aun las más abstractas, que si seriamente se cuidara de su educación, si desde niños se criasen en seminarios bajo buenos maestros y si se protegieran y alentaran con premios, se verían entre los americanos, filósofos, matemáticos y teólogos que pudieran competir con los más famosos de Europa”.
Pero el siglo XVIII, en Latinoamérica fue testigo de muchas obras más encaminadas a la defensa o enaltecimiento de nuestra cultura y, consecuentemente, a la reafirmación de nuestra identidad nacional. Así, otros jesuitas Pedro José Márquez (1741-1820), que perfeccionó en Europa sus conocimientos de Arqueología y Arte, elabora una obra sobre la arquitectura mexicana donde saca a la luz los logros que en este rubro tuvo la cultura prehispánica, la cual fue destruida por los españoles y que merece comparase con las mejores obras de caldeos, asirios o egipcios. “la idea –tan del siglo XVIII– de una cultura universal que supere las prevenciones y diferencias entre pueblo y pueblo y lleve al campo de la Historia el concepto de humanidad, es fervorosamente glosada tanto por Márquez como su compañero de destierro y de religión Andrés de Guevara y Basoazábal ”, autor de Instituciones Elementales de Filosofía .
Ambos autores se enlazan al típico optimismo progresista de la ilustración. Tienen la conciencia, desde su observatorio europeo (recuérdese que estaba desterrado en Italia), de que “la cultura asciende a su momento de plenitud y de que, por sobre los grupos nacionales y el localismo de la antigua Historia, se aspira a una síntesis y comprensión mundial .”
Otro ejemplo de lo que llamamos: obras defensivas de la nacionalidad es biblioteca mexicana, que escribe el orador sagrado y teólogo Juan José Eguiara y Eguren (1695 - 1763). Esta obra es una respuesta a los ataques del deán de Alicante, don Manuel Martí, quien en su libro Epístolas(aconsejando a un adolescente) habla despectivamente de México como el sitio a donde el joven no habrá de ir por poseer la mayor barbarie del mundo, como un país envuelto en las mas espesas tinieblas de la ignorancia y como asiento y residencia del pueblo más salvaje que nunca existió o podrá existir.
La biblioteca mexicana de Eguren es un libro monumental. Se estudian aquí más de 2000 autores posteriores a 1521 representativos de la cultura mexicana. En esta obra su autor exalta y valora tanto la cultura colonial como la prehispánica, de la que muestra sus excelencias en poesía, oratoria, medicina, leyes, educación de la juventud, entre otros asuntos.
Para Ernesto de la Torre Villar, la biblioteca mexicana de Eguiara y Eguren, así como el teatro americano de José Antonio de Villaseñor y Sánchez (autor significativo y obra clave de la cultura novohispana) constituyen la “culminación de casi dos siglos de intensa, profunda y continua labor intelectual y espiritual y floración de la misma; alumbramiento de una conciencia nacional, descubrimiento de los recursos materiales de la Nueva España; balance de su rica naturaleza y posibilidades de aprovechamiento, así como muestra de su abundante, heterogénea y activa población. También son, y esto es lo más importante destacar, el descubrimiento del espíritu de la inteligencia y del anhelo que una sociedad, la novohispana, habrá puesto en juego para constituir una auténtica nación, para configurar un país, perfectamente identificable, surgido de potentes raíces que habían llegado a la madurez, después de largas décadas de inmensa acción espiritual e intelectual realzada por miles de varones ilustres”.
Otro momento de la ilustración mexicana que marca un hiato culminante en este proceso demodernidad se da con el surgimiento de autores como Benito Diaz de Gamarra y Dávalos, José Antonio Alzate e Ignacio Bartolache.
Benito Díaz de Gamarra , es de los más importantes filósofos de la modernidad novohispana. Nació en Zamora, Michoacán, en 1745. Estudió en el Colegio de San Ildefonso y en 1764 ingresó a la congregación del Oratorio. Viajó a Europa donde conoció la más adelantada ciencia y filosofía, las cuales se preocupó por difundirlas y enseñarlas en la Nueva España. Su obra más importante esElementos de Filosofía Moderna , la cual fue oficialmente libro de texto de la Real y Pontificia Universidad de México y otros Colegios. En esta obra, al lado de temas filosóficos ubicados en la historia de la Filosofía, la Lógica, la Metafísica y la Ética, figuran nociones de ciencia moderna (Física), siendo novedoso su análisis ya que se dan a conocer los principios, descubrimientos e inventos de la ciencia experimental moderna.
Su modernidad se manifiesta en la medida en que critica el dogmatismo que entraña la escolástica y en que considera que solo la ciencia moderna, mediante la observación y la experimentación nos ofrecen un conocimiento certero de la naturaleza.
Como filósofo, Gamarra se considera ecléctico , es decir, hombre que busca la verdad en todos los sistemas filosóficos pero sin adherirse a ninguno en particular. “…felices los filósofos eclécticos –dice Gamarra – que imitando a las abejas buscan de flor en flor el suave néctar de la ciencia”, “quien con el nombre de filósofos se glorie, quien con ánimo ardiente se consagre a la investigación de la verdad, no confesará ninguna secta; ni la peripatética, ni la platónica, ni la leibniciana, ni la newtoniana, seguirá la verdad, sin jurar por la palabra del maestro”.
Según Samuel Ramos, el concepto de Filosofía propuesto por Gamarra es de clara inspiración cartesiana . En efecto, el autor de Elementos de Filosofía Moderna describe y afirma la autonomía de la razón frente al principio de la autoridad. Considera que la Filosofía “es el conocimiento de lo verdadero, lo bueno y lo honesto obtenido por la sola luz de la razón y el ejercicio del razonamiento”.
Esta actitud crítica-racionalista que entraña su manera de concebir a la Filosofía, condujo a Gamarra a revisar los fundamentos de la Filosofía escolástica para poner en tela de juicio muchas de sus nociones, tales como el concepto de sustancia y de forma; la concepción del Hilemorfismo , la de la supuesta unión del cuerpo y el alma, entre otras.
De la misma manera, Gamarra critica el método escolástico y prefiere la observación y laexperimentación , que lejos de ser palabrerías y dogmatismos, nos brindan el verdadero conocimiento de la naturaleza.
Guiado por los principios de la ilustración, Gamarra escribió otra obra fundamental Los errores del entendimiento humano que recuerda la Teoría de los ídolos de Francis Bacon donde critica y trata de corregir los vicios y malas costumbres de una sociedad ignorante y atrasada. Esta obra muestra cómo Gamarra es un pensador preocupado por los problemas concretos que su sociedad plantea. Como se ha visto, esta obra es una crítica a los sistemas educativos de la colonia, los cuales resultan anacrónicos comparados con los principios modernos.
Los errores del entendimiento humano hablan de las aberraciones o extravíos que se comenten en diversos ámbitos de la vida humana, en el conocimiento, en la salud, y en lo moral.
Entre los errores originados por el entendimiento –según Gamarra- figuran:
• Leer las cosas que no están escritas
• Creer que no se sabe lo que se ignora
• Afirmar lo que no se sabe
• Estudiar para no aprender
• Hablar para no dejarse entender
Mientras que los errores relativos a lo moral pueden ser:
• No escuchar la verdad
• No decir la verdad (ocultarla)
• No fiarse de nadie
• Amar a los aduladores
• Hacerse ridículo y odioso para pretender ser estimado o hacerse notorio entre los demás
Tanto José Antonio Álzate como Ignacio Bartolache –otros representantes de la ilustración novohispana- son autores dedicados a la ciencia, sin que ellos signifique que en algunos aspectos y métodos planteados por ellos no encontremos temas de interés filosófico. Tienen en común su preocupación por difundir la ciencia y los logros de la modernidad, por modernizar los conocimientos y proporcionar y desarrollar estudios útiles (inventos, nuevas técnicas) para el bienestar del hombre y la sociedad. Sin embargo, las diferencias que se advierten entre ellos “está en que mientras Bartolache se consagra a las ciencias puras: matemáticas, teoría y método de la ciencia y del conocimiento, Álzate, en cambio, se entrega a la observación y a la experimentación de los fenómenos y a crear y realizar inventos prácticos y útiles”.
Para hacer asequibles o entendibles los conocimientos científicos y propagarlos eficazmente, Álzate y Bartolache escriben periódicos o gacetas, folletos, hojas sueltas, etc., en lenguaje sencillo para que sean entendidos por el pueblo (recordemos, por ejemplo la Gaceta de Álzate y el mercurio volante de Bartolache).
José Antonio Álzate y Ramírez nace en Ozumba, estado de México el 20 de noviembre de 1737 como hijo único recibe una esmerada educación. Desde muy joven tiene una notoria vocación por la literatura y la ciencia. Su vida estuvo dedicada primordialmente a renovar la cultura de su entorno, criticando los anticuados métodos escolásticos, y estudiando y propagando la ciencia moderna en aras de una educación más acorde con los reclamos de la ilustración. Murió el 2 de febrero de 1799 en la ciudad de México “de hecho, se formó y vivió casi la totalidad de su existencia en la capital de la Nueva España. Aquí produjo su voluminosa y significativa obra, en donde retrata y exalta las cualidades geográficas de ese lugar en esa época: transparencia, humedad, zona arbolada y acuática”.
Según Samuel Ramos, Álzate fue “el espíritu más universal de toda su generación ”. Figura clave para entender el florecimiento de la ciencia en la Nueva España, ciencia que no se quedó en la mera teoría, sino que repercutió en aplicaciones prácticas, en la necesidad de conocer los recursos del país y las técnicas necesarias para transformarlos y explotarlos materialmente.
No obstante en la Universidad de aquella época, la real y pontificia Universidad de México, se seguía cultivando la Filosofía escolástica y, por lo tanto permanecía como un bastión del tradicionalismo. Álzate, al igual que Gamarra y otros autores modernos de Latinoamérica, tuvo una formación autodidacta. Estudió Astronomía, Física, Historia Natural, Química, Artes útiles, Meteorología, y otras ciencias. Sus conocimientos y observaciones científicas se difundieron en la gaceta de literatura , publicación que fundó y editó en 1780 a 1795, la cual constó de 105 números. Los objetivos de ésta eran fundamentalmente educar, ilustrar a la sociedad sobre cuestiones científicas y especialmente útiles para mejorar las condiciones de vida. Hablaba de temas científicos, que eran los principales, aspectos de literatura, arte y Filosofía.
Al igual que en los jesuitas innovadores, en Álzate y Bartolache encontramos ese espíritu nacionalista que, como ya hemos hecho notar, aflora en este siglo. De esta manera Alzate se propone además de difundir la ciencia y los conocimientos útiles en su gaceta, defender a México, su cultura y civilización contra todos los que él mismo llamó impíos calumniadores de la patria .
Pero no solo defiende al México que le tocó vivir, si no también al del pasado inmediato, es decir, al México prehispánico, al que concibe de manera positiva, viendo en él muestras de indudable sabiduría, de avanzados conocimientos que incluso superaban a los de los españoles. Vislumbrando los afanes independentistas, comprende que una patria independiente eliminaría todo oprobio, toda la dominación hispánica, devolviéndole a esta nación los valores que perdió y que era menester rescatar.
Es tan constante y tan vigorosa la exaltación de México como ciudad y como nación en nuestro sabio, y de las cosas de aquí, aun comparándola y oponiéndolas a las de España, que no podemos dejar de pensar que Álzate tenía ya esa conciencia de que hablamos de una patria nueva, que no era España, ni México como colonia de aquella, sino algo distinto”.
La modernidad comienza a repercutir en la Nueva España con las obras de Carlos de Sigüenza y Góngora (1645–1700), astrónomo, matemático e historiador novohispano, autor, entre otras obras, de la “Libra astronómica y filosófica” en la que combate los prejuicios y errores que privan en la antigua astronomía orientándose ya por principios objetivos basados en la observación científica y asimismo repercute en la obra de Sor Juana Inés de la Cruz (1651–1695) que muestra un espíritu moderno y un afán por conocer sin precedentes. Su obra Carta a Sor Filotea de la Cruz es una brillante defensa de la mujer novohispana donde se enfrenta a criterios tradicionales para juzgar al género femenino, mientras que su primer sueño es una obra filosófica donde aborda el tema de los límites del conocimiento que es típicamente moderno.
Ya entrado el Siglo XVIII vimos surgir la actuación de los jesuitas innovadores, entre ellos: Francisco Javier Clavijero, Francisco Xavier Alegre, Rafael Campoy, Diego José Abad, Andrés Cavo, Andrés de Guevara y Bazoazabal. Los jesuitas de este Siglo XVIII son considerados como los primeros ideólogos de la Independencia, más bien en el aspecto de la cultura y de los valores espirituales y en la forja de identidad nacional que posee nuestra patria. Estos jesuitas, como ya vimos, difunden las ideas modernas aunque todavía combinándolas con las tradicionales, dando lugar a un eclecticismo . Así, siguen la filosofía racionalista de un Descartes y las teorías anatómicas, físicas y biológicas de diversos autores modernos, pero al mismo tiempo quieren rescatar al auténtico Aristóteles.
Una inquietud notable de los ilustrados hispanoamericanos es, por así decirlo, su defensa de los valores nacionales frente a los juicios negativos que sobre su cultura y su entorno tienen los extranjeros. Así Juan José Eguiara y Eguren (1695–1763) escribe su obra la Biblioteca Mexicana donde da a conocer una gran cantidad de escritores y sabios que ha tenido la Nueva España, mientras que Francisco Xavier Clavijero publica, en pleno destierro en Italia, su obra Historia Antigua de México donde descubre las grandezas y hallazgos de nuestra historia y cultura.
Otros pensadores portadores de la modernidad que en este capítulo estudiaste son Benito Díaz de Gamarra y Dávalos (1745–1783) autor de Elementos de Filosofía Moderna , obra didáctica en la que adopta un espíritu renovador, crítico y metodológico así como una disposición sincera y rigurosa de rechazar todo lo erróneo y dogmático. Los principales temas que trata en esta obra son: elementos de lógica, de metafísica y de filosofía moral.
José Antonio Alzate (1737–1799) y José Ignacio Bartolache, autores dedicados a la ciencia y preocupados por difundir la ciencia y sus logros, inclusive fuera de los ámbitos académicos a través de gacetas o periódicos. En ellos se da, al igual que en los jesuitas, un espíritu nacionalista que se manifiesta en la propagación de la cultura y la civilización mexicana. Vislumbran, por ejemplo en el México prehispánico una muestra indudable de sabiduría y avanzados conocimientos que incluso superaba a los de los españoles.
EL PERIODO INDEPENDISTA
EL PERIODO INDEPENDISTA
En el tema anterior vimos cómo a mediados del siglo XVIII irrumpieron en América Latina, y especialmente en la Nueva España, las ideas modernas que por medio de los jesuitas innovadores se desarrollaron y más tarde, con autores como Gamarra, Bartolache y Álzate alcanzaron la mayor plenitud.
Ahora bien, esta efervescencia de ideas modernas contribuye a establecer las bases ideológicas para la realización de nuestra independencia, de esta manera, podemos decir que el pensamiento y obra de los jesuitas ejerció una decisiva influencia para la conformación de las ideas independentistas.
Los jesuitas “abrieron las puertas a las ideas políticas que prepararon el espíritu insurgente y formaron la atmósfera favorable a la emancipación ”. El pensamiento de estos autores, introductores de la modernidad, no fue un pensamiento abstracto y desligado de las preocupaciones que aquejan a los criollos. Como dice Bernabé Navarro, los jesuitas “no fueron fríos filósofos de gabinete, sino que se enfrentaron a las necesidades y circunstancias de su tiempo y lucharon actuando y sufriendo por revocar y mejorar el pensamiento.
“Su mayor valor espiritual fue sin duda el amor a la patria lejana, amor que los hizo defenderla, elevarla y engrandecerla, transformando así, su inicuo destierro en riquísima fuente de cultura y de virtud, de nobleza y de mérito ”. Sin duda, este amor a la patria, este nacionalismo que aflora en los jesuitas y en otros pensadores ilustrados como José Antonio Álzate y Bartolache, es una bandera esgrimida por los hombres que participan activamente en las luchas para alcanzar la libertad.
Asimismo, otras ideas que cultivaron celosamente estos pensadores y que coadyuvaron ya directamente o indirectamente a sembrar la inquietud por la independencia son:
a) La afirmación de la libertad y estar contra la esclavitud, proponiendo su definitiva abolición. Dentro de esta idea es preciso recordar como Francisco Clavijero, Francisco Javier Alegre y Andrés Cavo reaccionan firmemente, inspirándose en un liberalismo cristiano, contra la esclavitud de los indios.
b) La defensa del mestizaje como medio para la formación del pueblo mexicano. Abogan claramente por la unión de españoles e indígenas como medio de salvación de tantos pueblos que desaparecían, como principio de unión y armonía entre razas tan disímiles, y para crear una sola nación de ella ”.
c) La defensa de los valores y la cultura de los antiguos mexicanos . Sobre esto, ya hemos visto como un rasgo de los jesuitas innovadores su acendrado amor por la cultura autóctona, el cual les lleva a rehabilitar sus valores ante los mismos mexicanos y ante los extranjeros incapaces de comprender y apreciar los frutos de esta cultura. En este aspecto, es elocuente ejemplo la Historia antigua de Méxicodel jesuita Francisco Javier Clavijero en cuyas páginas habla positivamente del carácter de los antiguos mexicanos, de su eufónica lengua, de sus sorprendentes adelantos en oratoria, poesía, teatro, cultura y en otras actividades.
Dentro de este mismo aspecto, Andrés Cavo enaltece la figura de Cuauhtémoc a la vez que reprueba con viril energía la codicia e inhumanidad de Cortés y los españoles que lo seguían en su ambiciosa empresa de conquista. De la misma forma, otro joven jesuita, Márquez, se lamenta de la irreparable destrucción de la gran cantidad de códices y monumentos que fueron expresión de una monumental cultura.
Ahora bien, esta valoración de la cultura prehispánica hecha por los jesuitas introductores de la Modernidad no implicaba, como observa Bernabé Navarro, la absurda idea de querer volver al pasado indígena, sino sencillamente reconocerlo y valorarlo como parte constitutiva de nuestro ser (idea acorde con la defensa del mestizaje).
Igual valoración de lo indígena hacen de la independencia cuando relacionan estrechamente el México precortesiano con el México independiente. En efecto, muchos revolucionarios y liberales evocan el pasado precortesiano como signo de nacionalidad en vez de acudir al pasado inmediato colonial, el cual aparecía ante sus ojos como un largo y borrascoso período de 300 años de oprobio y tiranía.
d) Otras ideas importantes y modernas que desarrollaron los jesuitas y contribuyeron al espíritu de la independencia fueron, la negación del derecho divino de los reyes , y la afirmación de la soberanía popular . Estas ideas fueron propagadas por los jesuitas no con fines subversivos sino más bien como producto de sus reflexiones filosóficas. Según Francisco Javier Alegre, el origen de la autoridad no se basa en la autoridad intelectual ni en la superioridad física, ni mucho menos en la determinación de una voluntad divina (Dios), sino que la verdadera autoridad se funda en la naturaleza social del hombre (posición inmanentista), de tal manera que su origen se explica por una convención o pacto establecido entre los hombres (idea moderna que encontramos en Rousseau).
Como observa Bernabé Navarro, la influencia de los jesuitas en la realización de la Independencia se dio por dos vías: por sus doctrinas, obras y reflexiones filosóficas y por medio de sus discípulos que los escucharon y convivieron con ellos.
Así caudillos de la Independencia como Hidalgo, Aldama, Morelos, López Rayón, Mariano Matamoros recibieron, como dice Samuel Ramos, “la influencia de algún maestro (como los jesuitas) que desde los colegios habían puesto en su mente alguna idea que era fermento de emancipación ”.
Un caso notorio, que es preciso registrar, es el del padre de la Independencia Miguel Hidalgo y Costilla, quien estudió en Valladolid con los padres jesuitas por los años 1766-1767. Cursó Filosofía en el Colegio de San Nicolás “estudiando sin duda la obra de Gamarra, recientemente aprobada como obra de texto por la Real y Pontifica Universidad ”.
La influencia que los jesuitas ejercieron en el pensamiento de Hidalgo se manifiesta en su obraDisertaciones sobre el verdadero método de estudiar Teología escolástica “. En esta obra sigue muy de cerca las enseñanzas de autores como Alegre, Clavijero y Gamarra. Aplica a la Teología los principios y los conceptos modernos que aquellos utilizaron, en la Filosofía, Ciencia y las otras disciplinas.
Para Bernabé Navarro, Miguel Hidalgo, fue un revolucionario que recogió los ideales de la Modernidad para llevarlos a la acción o a la praxis, es un hombre verdaderamente completo dentro de los ideales propios del siglo XVIII mexicano en la medida en que llevó a la acción los elementos y principios esenciales de la Modernidad , tales como:
• Afirmación de los valores y de la cultura de los antiguos mexicanos.
• Tendencia hacia una cultura mexicana autónoma e independiente.
• Conciencia y afirmación de la mexicanidad en diversos campos.
• Abolición de la esclavitud y afirmación de que todos los hombres son libres.
• Negación del derecho divino de los reyes.
• Afirmación de la soberanía popular.
En Hidalgo se conjugan el homo theoreticus y el homo practicus . El padre de la patria “fue un hombre que preparó su labor práctica con una honda reflexión teórica; que conoció, meditó y desarrolló las doctrinas que luego llevaría a la acción; que estudió e investigó, que leyó y escribió, que aprendió y enseñó, que pensó y razonó los fundamentos de lo que más tarde realizaría como ser social y económico, como político y conductor de pueblos, como soldado y jefe, revolucionario y libertador ”.
Los autores modernos de la segunda mitad del siglo XVIII en Hispanoamérica contribuyeron, con sus ideas y doctrinas, a lograr la autonomía espiritual o cultural de nuestros pueblos; sin embargo, para adquirir una autonomía total se requiere de una autonomía política. Este paso se cumple en la etapa independentista . “Bajo el influjo de la Revolución francesa, la Nueva España transita de la reforma cultural a la reforma política. Pero no se trata de una sorpresa histórica. Los novohispanos, a despecho de la Escolástica y de la cultura tradicional, habían ya conquistado la libertad para pensar en ciencia y Filosofía. De allí pasaron, de modo natural, a pensar libremente la política y, con la presencia de la Revolución francesa, surgía impetuoso el deseo de la independencia. Se cumple así el proceso mental del siglo XVIII mexicano que va de la Modernidad al Liberalismo ”.
En esta cita, a la revolución francesa se le menciona como un hecho que permite explicar la preocupación por la libertad política. Sobre este asunto es conveniente preguntar: ¿Hasta qué punto la Revolución francesa y los filósofos que la respaldan influyeron en el movimiento de Independencia?
A juicio del filósofo mexicano Rafael Moreno, la Revolución francesa, aunada a los agravios lanzados por los peninsulares contra los criollos (recuérdese el golpe de estado de Yelmo en los sucesos de 1808 en la Nueva España) constituyen un factor decisivo, pues “las circunstancias revolucionarias de Francia guían a los novohispanos a reavivar la lista de los agravios, tan largamente denunciados por los criollos desde que en 1725 Juan Antonio Ahumada había señalado la diferencia entre españoles y americanos, pero sobre todo el derecho de estos últimos de ocuparse de los asuntos públicos ”.
Así la “Revolución Francesa es la ocasión para que los agravios, antes meramente actitud moral y política transiten a la acción revolucionaria. Esta da un nuevo sentido a aquellos, pues los hace aparecer como lo que son, como el origen de la necesidad de querer el cambio hacia un modo de ser independiente ”.
Para Luis Villoro, otro filósofo contemporáneo y estudioso de este período independentista, no es conveniente exagerar la influencia de los autores franceses, como suele a menudo hacerse. “De la simple lectura de los libros, dice este autor, no puede inferirse una real influencia ideológica ”.
Por otra parte la difusión de libros de los franceses Voltaire, Rousseau, Montesquieu y otros “sólo tendría verdadera significación si en los principales teóricos de la Independencia se descubriera una clara similitud de pensamiento, cosa que sólo ocurre en una etapa tardía de la revolución. Cierto que en algunas expresiones de Jacobo de Villaurrutia y de Talamantes podría verse, como ha señalado José Miranda, una huella del lenguaje francés ilustrado.
Con todo, se trata de expresiones perfectamente compaginables con la corriente de pensamiento que reviven los criollos y que no alteran ni su tesis ni su espíritu. La actitud inicial de los criollos parece, más bien, asimilar su propia línea de pensamiento, algunas expresiones de los ideólogos franceses que coinciden en ella. Prolongan así, el Eclecticismo selectivo frente a las ideas modernas que distinguen a muchos ilustrados del siglo XVIII ”.
Este eclecticismo selectivo que practicaron los partidarios de la Modernidad en Hispanoamérica nos ayuda a entender la forma como éstos se valieron de los autores modernos para lograr sus propósitos, asimilándolos discreta o disimuladamente, aplicando sus ideas sin nombrarlas por temor a la censura y a la Inquisición, etc. En este sentido, es conveniente mencionar, a modo de ejemplo, la influencia que ejerció en la Independencia de nuestros pueblos el filósofo francés Juan Jacobo Rousseau .
En su ensayo el influjo político de Rousseau en la Independencia Mexicana , José Miranda se refiere al influjo rousseauniano a través de tres etapas históricas que conforman el período independentista:
a) Recepción de la Ilustración e incubación de la rebeldía.
b) Revolución de independencia.
c) Emancipación y asentamiento político.
Sería muy extenso seguir a Miranda en estas etapas; para el propósito de este tema nos referiremos a la segunda de éstas, la Revolución de Independencia .
Esta etapa comprende de 1808 a 1821. a raíz de las discusiones que conllevan a la prisión de los monarcas españoles en torno a una posible independencia transitoria o definitiva, las ideas de Juan Jacobo Rousseau son invocadas con frecuencia. Mientras que los liberales moderados prefieren las ideas de carácter teológico – legal de la tradición española, los radicales se orientan por las ideas de Rousseau.
Según José Miranda, los teóricos de la junta que se formó en 1808 por criollos como Azcárate, Talamantes y Villaurrutia, para discutir la posición que se adoptaría en ausencia del monarca, no se apoyaron en la Filosofía de Rousseau, sino en algunos resabios de su liberal doctrina.
Por su parte, Hidalgo y Fray Servando Teresa de Mier se inclinan por ideas más tradicionales que radicales; en cambio, en el grupo de Chilpancingo –Morelos, Quintana Roo, Bustamante y otros– se advierte, en forma más decidida, la huella indeleble del autor del Contrato Social . Sin embargo sobre la influencia de Rousseau, establece Miranda, que “las ideas políticas francesas del siglo XVIII constituyen la verdadera médula del pensamiento político de los reformistas y revolucionarios ”.
En realidad, Miranda dice que las doctrinas políticas francesas forman el elemento directriz y modelador de los independentistas, mientras que las otras ideas (la tradición teológica y la legislación española y americana) representan un material contemplado e interpretado a la luz de esas ideas directrices.
Por ejemplo, a pesar de las críticas encendidas que fray Servando Teresa de Mier hace a Rousseau por encontrarlo demasiado radical en su tiempo, no se resiste, en algunos momentos, a expresarse en lenguaje rousseauniano para exigir, la libertad de la Nueva España , hablando de esta manera de la sociedad como resultado de una asociación, de un contrato social , cuyo órgano nato es la voluntad general. Así, como se advierte, la posición de fray Servando Teresa de Mier respecto a Rousseau es paradójica. Por su parte, “el oidor Villaurrutia, muy tradicionalista también, traerá a colación conceptos como el de “voluntad general” y el de “Soberanía” y su ejercicio en el mal sentido que Rousseau les diera”.
Pero el rompimiento con el Tradicionalismo y el acercamiento a las ideas de Rousseau, lo encuentra Miranda en el grupo de Chilpancingo (llamado así por ser –quienes lo conforman– artífices del Congreso de Chilpancingo bajo cuyos auspicios se gestó la Constitución de Apatzingán) integrado principalmente por Morelos, Bustamante, Quintana Roo, Herrera, Rayón y Liceaga.
Entre los documentos redactados por éstos, como el Acta de Independencia y Manifiesto del Congreso, Discurso de apertura del Congreso y Sentimientos de la Nación, destacan tres clásicos principios roussonianos: el de la soberanía popular , el de la Igualdad , y el de la Legalidad o del gobierno constituido mediante leyes o normas generales.
Por otra parte, en este período son significativos los fuertes ataques a que es sometido el pensamiento del célebre ginebrino. Así, por ejemplo, en 1808 los fiscales de la Audiencia de México (o de la Nueva España) declaran que las ideas del Contrato social de Rousseau y las del El espíritu de las leyes de Montesquieu “contribuyen a la libertad e independencia con que solicitan destruir la religión, el Estado, el trono y toda propiedad, y establecer la igualdad que es un sistema quimérico e impracticable ”.
Por su parte, el autor del Anti-Hidalgo califica a Rousseau como filósofo “bárbaro-feroz” y como principal “predicador de revoluciones”.
Finalmente, una investigación exhaustiva de la influencia que tuvo Rousseau en este período revela, según José Miranda, su ineludible influencia tanto en independentistas como en liberales quienes “tenían que fundar sus pretensiones en la voluntad general y afianzar el producto de ellas –Estado independiente o gobierno democrático– en la soberanía popular. La ruptura tajante con el antiguo régimen, sojuzgador de otros pueblos y del pueblo propio, no admitía la vuelta a un pasado ya caduco, cuyas ideas e instituciones políticas no eran susceptibles de remozamiento ni de adaptación a las nuevas circunstancias”.
La efervescencia de las ideas modernas contribuye a establecer las bases filosóficas para la realización de nuestra independencia: idea que como vimos ya estaban presentes en los jesuitas innovadores y en autores como Álzate, Bartolache y Gamarra. Los ideales de la Ilustración permean las mentes de Hidalgo, Aldama, Morelos y de otros caudillos de la independencia.
Entre los ideales modernos que recogieron los independentistas figuran: la abolición de la esclavitud, la convicción de que todos los seres humanos nacen libres, la negación del derecho divino de los reyes y la afirmación de la soberanía popular.
En este tema pudimos advertir hasta qué punto las obras de Rousseau y de Mostesquieu contribuyeron a los ideales de la independencia, como el lograr ascender los ideales de la voluntad general, de soberanía popular, de división de poder, tales que permitieron una ruptura con el antiguo régimen y el comienzo de una vida independiente.
LA INDEPENDENCIA EN EL PENSAMIENTO DE LOS CRIOLLOS
Como atestigua Lorenzo de Zavala (liberal e historiador de este movimiento), la Revolución de Independencia de la Nueva España, de lo que hoy es México, inició en 1808 a causa de la invasión en España por los ejércitos de Napoleón, quedando aquella nación acéfala y a manos de los gobiernos populares que se establecieron en aquella época. “La incertidumbre de lo que sucedería en la península española les obligaba a recurrir a la verdadera fuente de toda sociedad, a la voluntad del pueblo, representado entonces por los ayuntamientos y otras autoridades, y he aquí cómo se abrió la puerta a la gran cuestión que se ha resuelto definitivamente con la independencia de aquellos hermosos países, es decir, los latinoamericanos ”.
De esta manera, la invasión que sufrió España por los ejércitos franceses dio impulso nuevo y poderoso al movimiento de independencia en los países latinoamericanos. La pérdida de autoridad y la relativa impotencia de los funcionarios del régimen colonial español fueron aprovechadas sagazmente por los criollos quienes estaban necesitados de reformas que al fin hicieron justicia frente a los privilegiados y poderosos inmigrantes.
A este hecho o coyuntura histórica, en la cual los criollos patentizan sus ideas y anhelos de libertad, hay que agregar otros factores decisivos que contribuyeron a la realización de la Independencia, unos externos como la guerra de Independencia de los Estados Unidos y el triunfo de la Revolución francesa;otros internos que manifestaban una serie de contradicciones o retos que enfrentar: los más importantes puestos de la burocracia, el ejército y la iglesia se les daba a los inmigrantes españoles y no a los criollos originarios de las tierras americanas; la Iglesia detectaba un enorme poder, tenía privilegios, poseía inmensas riquezas y se alimentaba de rentas, diezmos y réditos; los indios, carentes de privilegios y consideraciones, eran vilmente explotados.
Como dice el propio Zavala “existía una desigualdad de fortunas tan grande, como entre personas que podían gastar ciento y aun quinientos pesos diarios, y otras que no podían consumir dos reales ”. “La dependencia del pueblo era una especie de esclavitud, consecuencia necesaria de este estado de cosas, de la ignorancia en que se les mantenía, del terror que inspiraban las autoridades con sus tropas, su despotismo y su orgullo y, más que todo, de la Inquisición, sostenida por la fuerza militar y religiosa, superstición de clérigos y frailes fanáticos, sin ningún género de instrucción”.
En el aspecto educativo , la situación era lamentable; el catecismo del padre Ripalda, en que están consignadas las máximas de una ciega obediencia al Papa y al rey, era toda la base de la religión. Los niños aprendían de memoria estos elementos de esclavitud, y los padres, los sacerdotes y los maestros los inculcaban constantemente. Por lo que atañe a la Filosofía, ésta se presentaba como “un tejido de disparates sobre la materia prima, forma silogística y otras abstracciones sacadas de la Filosofía aristotélica mal comentada por los árabes”.
Pero volviendo a los acontecimientos de 1808 que dejaban sin monarca a España y, por tanto a sus colonias, es preciso señalar que estos hechos conmovieron profundamente el espíritu de los criollos quienes, en su momento, discutieron cuál sería la suerte de la Nueva España ante esas inusitadas circunstancias.
En relación con esto, en la Nueva España, como observa Luis Villoro, se perfilan dos actitudes opuestas que revelan la ideología y el modo de pensar de cada grupo en contienda. Así, para los peninsulares la ausencia del rey no implicaba cambio alguno, todo sería igual. La concepción de la sociedad y del gobierno, que priva aquí, según categoría utilizada por Villoro es la de “la sociedad como un haber”; es decir, se trata de una concepción burocrática que concibe a la sociedad como algo ya acabado o de por sí constituido. Lo único que es menester hacer, piensa el grupo dominante (gobernantes, virrey, audiencia, clero, comerciantes ricos y peninsulares acomodados) es seguir aplicando los reglamentos vigentes de tal suerte que “el orden establecido se ve a la manera de una máquina perfectamente diseñada que no precisa de la menor alteración para seguir funcionando en cualquier circunstancia que se presente”.
Dentro de esta concepción, dice Villoro, gobernar adquiere “el sentido de aplicar reglas racionales ya previstas, como si fueran moldes generales en las que se pudieran incluir todos los casos particulares”.“Cuando el rey guarda silencio, la clase europea recibe los bienes reales en depósito; según su mentalidad, la sociedad es algo así como una inmensa propiedad administrable que se ha depositado en sus manos para que sepa conservarlo”.
Pero esta idea cambia bajo la perspicaz visión de los criollos, que en el fondo vislumbran la posibilidad de independencia. Para ellos, la prisión del monarca indica posibles cambios y abre a su expectativa la necesidad de prever con tiempo cualquier acontecimiento inusitado.
No todo está previsto o establecido para el criollo, pues se pueden manifestar situaciones que reclamen cambios y nuevas normas de gobierno. De esta manera, a la concepción estática de los peninsulares, el criollo enfrenta una concepción dinámica y proclive al cambio.
Según los criollos ilustrados que intervienen en estos alegatos – Juan Francisco Azcárate, Francisco Primo Verdad, José Antonio Cristo, Jacobo de Villaurrutia y otros -, la desaparición efectiva del monarca los lleva a plantear el problema de los fundamentos de la sociedad y de su soberanía : ¿dónde tiene su fuente de origen legítimo la sociedad?, faltando el monarca ¿en quién recae la autoridad?
Este problema, en cuyas soluciones propuestas se ventilan ideas modernas, liberales y aun aquellas que provienen de fuertes tradiciones, conduce –a los criollos– a revisar su historia remontándose, incluso, hacia los orígenes del todo social ; “1808, observa Villoro, señala el primer intento del criollo por volver a lo genuino, al camino del origen. Pues tal le parece que al retroceder en el pasado desciende también hacia el fundamento”.
La Soberanía –consideran los criollos– le ha sido dada al rey por el pueblo a través de un pacto socialbasado en el consenso de los gobernados, que el rey no puede alterar. A su juicio, cuando el rey se encuentra imposibilitado para ejercer el gobierno, la nación debe volver a tener la Soberanía que se le había otorgado originalmente.
Aunque este bagaje de ideas manejadas por los criollos nos recuerdan a Rousseau, Luis Villoro advierte que en los primeros teóricos de la Independencia la influencia que se manifiesta es más bien la de ciertos autores tradicionales como Vitoria y Suárez, cuyas ideas se acomodaban a sus demandas y concepciones de sociedad.
De hecho, estas doctrinas tradicionales se ligaban con ideas del Jusnaturalismo racionalista de autores como Grocio, Puffendorf y Heinecio , el cual tuvo significativa influencia en los reinos hispánicos durante el siglo XVIII.
Además, habría que aclarar que el concepto de pueblo que manejaban muchos de estos teóricos de la Independencia estaba ligado a la concepción del Despotismo ilustrado que ya antes vimos. Por ejemplo, Talamantes, alejándose de Rousseau, piensa que el pueblo en sí, debido a su ignorancia, rusticidad e indigencia no puede ser el que ejercite la Soberanía, sino sólo sus tutores , es decir, los hombres más preparados o ilustrados. Análogamente cuando Fray Servando Teresa de Mier critica alFederalismo piensa que se impone a un pueblo ignorante, incapaz de comprenderlo y menos de valorarlo en su justa magnitud.
Por otro lado, en esta fase de la etapa Independentista los criollos no plantean todavía abiertamente la separación de la Nueva España respecto a la metrópoli. Aspiran, por lo pronto, a establecer reformas que coadyuven a reivindicar, en alguna forma, sus derechos.
Lo que desean es administrar y dirigir ellos mismos el país sin intromisión de voluntades extrañas, manteniendo fidelidad a la estructura social que deriva del pacto originario , aunque no faltan criollos audaces, como Melchor de Talamantes, que van más allá de la mera necesidad de dirigirse y administrarse conforme a las leyes establecidas por el régimen colonial, al reclamar una autonomía tal que permita constituir la nación según sus intereses, necesidades y aspiraciones y de acuerdo con una legislación propia. Con su actitud, dice Villoro, “Talamantes se adelanta a los deseos del resto del partido criollo y a su momento histórico; su voz precursa ideas posteriores a cuya aparición no tardaremos en asisitir”.
Alarmados los europeos por el sesgo que tomaban las demandas criollas, sus atrevidas ideas sobre la Soberanía, el pueblo, la libertad, el fundamento mismo de la sociedad, etc., y antes de que la junta nacional se reuniera, un grupo de acaudalados comerciantes, al mando de Gabriel de Yermo, apresa al virrey Iturrigaray y a los líderes del partido criollo cortando, así, las aspiraciones de reforma acariciadas por los americanos.
Sin embargo, lejos de detener el proceso iniciado en 1808, esta afrenta – como analiza Luis Villoro – obliga a los criollos a no detener su marcha y llevarla hasta sus últimas consecuencias.
Al derrocarse el orden existente por medio de la violencia y arbitrariedad – un golpe de Estado – y por los propios europeos, supuestamente defensores y representantes de ese mismo orden, la situación cambia, “la clase que se hace garante de la estabilidad social, se ha colocado fuera del orden, precisamente con la intención de sostenerlo”. Ello hace que las protestas de los criollos tengan un objetivo concreto a quien dirigirse, la clase europea que ha incurrido en una flagrante violación y en un desafío. El golpe de Estado de Yermo tiene un resultado inapreciable: revelar detrás del orden establecido la personalidad del ofensor, presente desde hace siglos, sólo ahora manifiesto.
A partir de aquí, los criollos cobran conciencia de un grupo social regido por intereses económicos concretos, que se encubre bajo la estructura legislativa que él mismo ha creado. Desde entonces, nos explica Villoro, “Ya no se habla de un intento de reforma jurídica o administrativa, ahora se expresa una rivalidad concreta entre clases enemigas, americanos contra europeos, criollos contra gachupines”.
De esta manera es como se da el salto que desata la cruenta guerra de Independencia, la cual abre todo un capítulo de esta etapa independentista, la etapa heroica de las luchas concretas que los caudillos de la Independencia –Hidalgo, Morelos y otros– emprendieron para alcanzar la libertad y soberanía de nuestro pueblo.
Como recordarás, en este tema pudiste examinar la forma como los criollos aplicaron las ideas modernas en sus luchas concretas para el logro de la independencia. La situación histórica de la Nueva España en 1808 planteó una importante coyuntura en la que se dirimieron ideas modernas. La pérdida de autoridad y la relativa impotencia del régimen colonial español fueron aprovechados por los criollos para proponer reformas donde ven la necesidad de administrar y dirigir ellos mismos el país sin intromisión de voluntades extrañas.
Al apresar al virrey Iturrigaray y a los líderes del partido criollo, los peninsulares incurren en un “golpe de estado” que revela a los criollos los intereses de una clase que solo desea mantener el poder al margen de la legalidad. Los sucesos de 1808 constituyen un antecedente de las luchas libertarias que más tarde surgirán al frente de Don Miguel Hidalgo y Costilla, quien emprenderá una revolución de carácter popular, muy distinto a la que avizoraban los criollos de la primera etapa.
DOS PALADINES DE LA INDEPENDENCIA EN LATINOAMÉRICA SIMÓN BOLÍVAR Y JOSÉ MARTÍ
El proceso de independencia de los pueblos latinoamericanos tuvo, además de los que ya vimos, notables revolucionarios e ideólogos que guiados por los ideales modernos pugnaron por sacudirse del yugo colonial para crear naciones nuevas, libres, democráticas y soberanas. Tal es el caso del venezolano Simón Bolívar y del cubano José Martí. Expongamos a continuación algunos rasgos de la vida y obra de estos pensadores y hombres de acción.
Como dice uno de los estudiosos del pensamiento bolivariano: estudiar la obra y vida de este héroe “es preguntarse por los cimientos de la actual sociedad hispanoamericana, es observar cómo la aspiración por alcanzar la libertad es poderoso agente que permite reunir ejércitos, librar batallas, sufrir derrotas, ser expulsado del territorio y volver a la lucha con mayor experiencia y brío”.
Simón Bolívar nació en Caracas en 1783, fue hijo de una familia criolla acomodada. Recibió una educación esmerada, centrada en filósofos modernos como Locke, Condillac, Mostequieu. Rousseau y Voltaire. En su juventud viajó a diversos países europeos: Francia, España, Inglaterra e Italia. En 1805, ante su maestro Simón Rodríguez, en la ciudad de Roma jura luchar contra el poder español. A partir de entonces dedica su vida a la causa independentista hasta su muerte ocurrida en 1830.
El pensamiento del libertador venezolano puede encuadrarse en un “realismo político” y a la vez en un “idealismo” (en el sentido moral de generar ideales y utopías). Veamos: es un realista en política porque no formula ideas abstractas y universales, sino que le interesa partir de las situaciones concretas y “reales” e históricas de los pueblos hispanoamericanos para preguntarse sobre sus posibles formas de gobierno y las maneras viables de practicar la libertad, de superar caudillismos, dictaduras y otros vicios de la colonia española.
En este sentido es un poco, deudor de Montesquieu, quien en su espíritu de las leyes considera que la legislación y las constituciones políticas deben amoldarse a las condiciones geográficas, al clima, a la calidad del terreno, a la situación e idiosincrasia de cada pueblo.
Gran parte de este realismo político lo encontramos en un documento escrito por el propio libertador en 1815 y que se conoce como “la carta de Jamaica” (contestación de un americano meridional a un caballero de esta isla). Estando exiliado en la isla de Jamaica, Bolívar se dedica activamente a despertar el interés por la causa republicana. En esta carta el prócer caraqueño hará un análisis de la sociedad latinoamericana y de su futuro.
Bolívar considera que todavía es difícil y prematuro determinar el porvenir que la aguarda al nuevo mundo pues nos dice: “nosotros somos un pequeño género humano; poseemos un mundo aparte, cercado por dilatados mares, nuevo en casi todas las artes y ciencias” el prócer americano tiene conciencia de que este continente representa una identidad geográfica, étnica y política, distinta de la europea y aún de la norteamericana.
Mas adelante José Martí englobará a los países latinoamericanos bajo el nombre de nuestra Américapara delatar esta situación; sin embargo a pesar de ser nuevos y presentar características especiales, estos países poseen resabios viejos y caducos derivados de su herencia colonial, mismos que le impiden adoptar las formas más modernas de civilización y cultura.
Bolívar se pregunta por la identidad del hombre americano ¿quiénes somos?“, no somos indios ni europeos –nos contesta – sin una especie intermedia entre los legítimos propietarios del país y los usurpadores españoles; en suma: siendo nosotros americanos por nacimiento y nuestros derechos los de Europa, tenemos que disputar esto a los del país y que mantenernos en él, contra la intromisión de los invasores”
La situación de los americanos, después de la independencia no era muy favorable. Nuestros pueblos, decía Bolívar, se encontraban en un grado todavía más bajo que la servidumbre , de tal modo que no había preparación para ejercer la libertad ya que aún se manifestaba la tiranía activa y denunciante. Así no estábamos preparados para practicar la democracia y la libertad en nuestras circunstancias históricas, el hecho de haber sido conquistados por una nación como la española “que solo ha sobresalido en fuerza, ambición, venganza y codicia, nos impiden por el momento, abrazar las instituciones perfectamente representativas”.
Sin embargo, los pueblos americanos deben ser nutridos con las virtudes modernas y republicanas y por ello se requiere una educación adecuada a tales fines pues “un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción” la libertad es como dice Rousseau: “como un alimento suculento pero de difícil digestión”. Por ello, los hombres de estas latitudes tendrán que robustecer su espíritu con los valores cívicos necesarios antes que logren el saludable alimento de la libertad.
Acorde con su criterio realista, Bolívar se pregunta sobre cuál sería el tipo de gobierno más adecuado para los países latinoamericanos que iban adquiriendo su independencia, ¿sería un gobierno federalista?, ¿sería un gobierno centralista? o ¿convendrá acaso un sistema monárquico como el que encontramos en España, y otros países europeos?
Bolívar piensa que sin duda el sistema federalista que desde entonces se practicaba en países como los EE.UU. es uno de los “mas perfecto y más capaces de proporcionar la felicidad humana en la sociedad”, sin embargo, analizando la situación de nuestros pueblos, inexpertos en política y administración; ayunos o carentes de experiencias liberales, el héroe venezolano opta por rechazar esa forma de gobierno por no adecuarse, en ese crucial momento, a la vida de los nacientes pueblos latinoamericanos, al carácter de las circunstancias, de los tiempos y de los hombres. “Yo soy de la opinión -decía- que mientras no centralicemos nuestros gobiernos americanos, los enemigos obtendrán las más completas ventajas”. Así pues, sus temores de sucumbir a la anarquía le hacían al libertador Bolívar optar por gobiernos centralistas y aun paternalistas a pesar de sus convicciones democráticas.
Ahora bien la dimensión idealista y utópica –en el mejor sentido del término– del pensamiento bolivariano se hace manifiesto en su panamericanismo, en su ideal de formar de todo el mundo nuevo una sola Nación con un solo vínculo ya que nuestros pueblos tienen un origen, una lengua, unas costumbres y una religión. ¡ Qué bello sería-exclamaba el libertador de pueblos- que el Istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el Corinto para los griegos!
Esta utopía o sueño, que retomarán otros pensadores como Martí y Vasconcelos, constituyó una preocupación constante que Bolívar mantuvo a lo largo de su vida. Pero el fracaso de este magno proyecto transformó radicalmente su visión de América; su optimismo se trocó en amargura al grado de expresar “no hay buena fe en América, ni entre las naciones, los tratados son papeles”, sólo hemos arado en el mar, el desengaño sufrido por Bolívar en los últimos meses de su vida es notable; sin embargo, para nosotros es mucho más importante la trascendencia de sus actos, lo correcto de sus análisis y su entrega total a la causa de emancipación y de integración latinoamericana.
El legado bolivariano cobrará elocuente expresión en otra de las grandes figuras de las luchas independentistas latinoamericanas.
José Martí (1853-1895). Nace en la Habana Cuba en el seno de una familia modesta. Hijo de Mariano Martí Navarro nacido en Valencia España y de Leonor Pérez Cabrera natural de Tenerife. En el despertar de su vida, tanto en su niñez como en su adolescencia este prócer cubano vive en carne propia las injusticias y vejaciones del sistema colonial español; incluso es enviado a prisión en 1870 cuando apenas contaba con 17 años, acusado de “infidencia”, es decir, de oponerse al régimen colonial y profesar ideas separatistas. Cuba fue el último país latinoamericano en alcanzar su independencia.
Su guerra de liberación fue larga y tesonera y se puede dividir en dos grandes etapas; la primera, se conoce como “la guerra de los diez años” que da comienzo con “El grito de Yara“ el 10 de octubre de 1868, siendo sus principales caudillos Carlos de Céspedes e Ignacio Agramonte.
Esta guerra culmina en 1878 con La Paz del Zanjón , posteriormente surgen luchas aisladas y cuando la guerra de liberación parecía extinguirse, José Martí comienza, a partir de sus diversos destierros, en España, México, Guatemala, Venezuela y sobre todo en los Estados Unidos, a preparar y organizar lo que él llamó la guerra necesaria , hasta que en 1895 estalla la insurrección, bajo las nuevas perspectivas éticas, democráticas y filosóficas establecidas por el revolucionario cubano y con el apoyo decidido de los combatientes de la guerra pasada, entre ellos Antonio Maceo y Máximo Gómez.
Precisamente en este año de 1895, en uno de los primeros combates de esta insurrección que debía ser la definitiva para lograr la independencia Martí cae abatido por las balas españolas en territorio cubano cerca de un lugar llamado Dos Ríos, el 19 de mayo, luchando heroicamente por la libertad de su patria.
José Martí poseía una interesante y contrastante personalidad: era bueno, humilde y de apariencia frágil pero al mismo tiempo duro, decidido y orgulloso; intelectual, pensador y escritor y a la vez hombre de acción; poeta de sensibilidad delicada y político enérgico y sagaz, puesto que llevó a cuestas la penosa tarea de organizar la guerra de independencia que pondría fin al dominio español.
En 1871 su familia logra que se conmute su prisión por un destierro a España, lugar donde termina sus estudios de Bachiller y obtiene los títulos de licenciado en derecho y de estudios de Filosofía y Letras.
En la misma España publica un folleto titulado la República española ante la revolución cubana ; aprovechando la coyuntura de que España se había convertido en una República denuncia enérgicamente, en este escrito, las inconsecuencias y anacronismos en que desembocaba la “Nueva República” al permitir que Cuba siguiera siendo una colonia explotada y gobernada con principios totalmente contrarios a los valores republicanos y democráticos.
En 1875 el héroe cubano se aloja en México con sus padres y hermanos; en este país conoce y traba una fraternal amistad, que abría de prolongarse durante el resto de su vida con el diplomático mexicano Manuel Mercado quien lo apoya y recomienda para que escriba en la Revista Universal , así se dedica asiduamente al periodismo escribiendo brillantes artículos de gran valor literario social y filosófico, muchos de ellos dedicados a defender la causa independentista de su patria.
En México también cultiva amistad con prominentes hombres de letras e intelectuales de ideas liberales y progresistas tales como: Ignacio Altamirano, Guillermo Prieto, Manuel Gutiérrez Nájera. Juan de Dios Peza y Justo Sierra.
Podemos decir que en la patria de Juárez Martí descubre la esencia de América, la realidad mestiza e indígena donde sus ideas se ensancharon para salir de Cuba y adquirir trascendencia continental. Su visión de América se matizó y enriqueció con su estancia en otros países latinoamericanos en los que los llevó su exilio y en los cuales trabajó siempre en favor de estos pueblos exaltando sus valores culturales y su valiosa identidad.
Al caer el gobierno liberal de Lerdo de Tejada y ocupar Porfirio Díaz el poder, Martí abandona México; en 1877 realiza un viaje a su tierra natal con el nombre de Julián Pérez después se instala en Guatemala donde se desempeña como profesor y escribe un espléndido ensayo sobre este país, publicándolo en 1878; así mismo en Venezuela editará la Revista Venezolana en 1881de la cual sólo aparecerán dos números.
Como se ve su ferviente dedicación y entrega a los pueblos de América era primordial para este héroe cubano. Su existencia andariega no encontrará cierto reposo sino a partir de 1881 en que establece su residencia en Nueva York donde permanecerá hasta sus últimos años organizando la guerra de independencia, concentrando a los grupos revolucionarios, emigrados cubanos, en su mayoría obreros y fundando en 1891 el Partido Revolucionario Cubano cuyo objetivo central era la de apoyar la independencia de Cuba y de Puerto Rico y con ello asegurar el “equilibrio del mundo”.
Durante su larga estancia en los Estados Unidos se familiariza con la vida y cultura de esta gran nación, elogia sus virtudes, reconoce el valor de sus poetas, filósofos y artistas pero también descubre y denuncia los vicios y lacras de un país -como éste– en cuyo seno empieza a desplegar un capitalismo monoteísta e imperialista que representa un eminente peligro para Cuba, Puerto Rico y los demás Países Latinoamericanos.
Sus agudas observaciones sobre el naciente imperialismo norteamericano le hace emitir juicios como éste: “viví en el monstruo y conozco sus entrañas, pero mi honda es la de David”; “los pueblos de América son más libres y prósperos en la medida en que más se apartan de los Estados Unidos”. Así, Martí era consciente de que la lucha que emprendía no solo era contra la España colonial sino, así mismo, contra las ambiciones imperialistas del Coloso del Norte.
Por otro lado, al igual que Bolívar, el apóstol cubano analiza, en forma realista, las problemáticas de Hispanoamérica las cuales quedan plasmadas en sus numerosos artículos, cartas, poemas y ensayos que escribe a lo largo de su vida; por ejemplo en su ensayo titulado Nuestra América publicado en México en 1891 reclama la vuelta a la realidad latinoamericana, a reafirmar su personalidad y sus propios valores y al no caer en la tentación de imitar formas de vida ajenas a su ser. Nos habla también de una Universidad Americana que enseñe las ciencias, las artes y las humanidades a partir de las experiencias que nos son propias, las de los hombres de estas tierras sufrientes: sus indios, mestizos y criollos que han padecido dominaciones pero que, insistentemente luchan por arrancárselas. Así, en el pensamiento del héroe de Dos Ríos se conjugaron indisolublemente un pensamiento americanista, antiimperialista, democrático y revolucionario.
En los hombres que lucharon por la independencia de los pueblos latinoamericanos se lograron conjugar: el pensador y el hombre de acción, tal fue el caso de dos pensadores ejemplares: Simón Bolívar (1783 – 1830) de Venezuela y José Martí (1853 – 1895) de Cuba.
En Bolívar examinamos su realismo político que lo hace consciente de las limitaciones que sufren los pueblos recién liberados: el caudillismo y la falta de experiencia política que muchas veces no les permite acceder rápidamente a las formas de gobierno plenamente democráticas y federalistas; las preocupaciones por la identidad nacional y el ideal de integración latinoamericanista también son esenciales en el pensamiento bolivariano.
Los ideales de Simón Bolívar cristalizaron en el pensamiento del cubano José Martí quien desde su juventud sufre las injusticias del régimen colonial español. Su vida toda estuvo dedicada a luchar por la Independencia de su patria, la de Puerto Rico, y por lograr el “equilibrio del mundo” y la reivindicación de Nuestra América a la que amó entrañablemente, una entidad histórica que se extiende desde el Río Bravo a la Patagonia, con identidad propia y con específicos problemas que deben ser resueltos partiendo de sus propias realidades y necesidades. Su lucha fue muy amplia: con las armas del pensamiento, desde las tribunas a través de penetrantes ensayos y artículos periodistas, fundando el Partido Revolucionario Cubano para dirigir y coordinar una guerra necesaria que acabaría con la tiranía y represión del sistema colonial español, guerra en la que finalmente perdió heroicamente la vida el 19 de Mayo de 1895 en la batalla de Dos Ríos. Martí advirtió la necesidad de proclamar una 2ª Independencia que se haría frente a las ambiciones del imperialismo norteamericano, este pensador cubano vivió exiliado en los Estados Unidos por cerca de 15 años por lo que escribió: “Viví en las entrañas del monstruo, pero mi honda es la de David”.
EL LIBERALISMO Y EL POSITIVISMO EN MÉXICO Y EN LATINOAMÉRICA
Una vez alcanzado su independencia frente a la metropoli española, los pueblos hispanoamericanos se plantean el problema de su porvenir. No queriendo sucumbir en el despotismo y en la tiranía que los agobió durante tre s cientos años de coloniaje, pretenden encontrar nuevos principios y alternativas que les permita crear sociedades más libres y democráticas, tales principios los encuentran fomulados en las doctrinas liberales que se desarrollaban en países que encarnaban la modernidad, naciones como Inglaterra, Francia y particularmente los Estados Unidos, nación américana que de manera eficaz se había incorporado al proceso que había hecho del republicanismo una contundente realidad.
En el siglo XIX surge una pléyade de pensadores que sientan las bases de liberalismo latinoamericano tomando, principalmente, las ideas de la Ilustración derivadas de filósofos como: Locke, Condillac, Rousseau, Montesquieu y otras corrientes que les ofrecía su propio siglo: el utilitarismo, la escuela escocesa, el socialismo romántico entre otras.
Una de las grandes preocupaciones de estos liberales decimonónicos era, además de introducir la modernidad para crear nuevas sociedades propiciar una revolución o emancipación mental capaz de desterrar los hábitos y costumbres que habían sido heredados de la colonia y que por su naturaleza tradicional y antimoderna constituían un obstáculo para la modernización de los pueblos hispanoamericanos. En sus intentos por aniquilar el viejo orden colonial se toparon con mentes conservadoras que se oponían a sus ambiciosos proyectos, pues se insistía en mantener dicho orden, de tal manera que nuestros pueblos pronto se enfrascaron en prolongadas guerras civiles en las que se enfrentaron los llamados partidarios del progreso (liberales radicales) y los aliados del retroceso (conservadores y ultraconservadores) aquellos que tercamente se aferraran al pasado.
Esta lucha ideológica que se dio en los países latinoamericanos en el siglo XIX, como nos explica Leopoldo Zea, se manifestó en estos pensadores de mentalidad ilustrada y liberal como una confrontación, como un dilema entre optar por lo moderno o lo tradicional. De esta manera el pensador argentino Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888) daba a escoger entre la civilización o la barbarie , donde lo primero significaba una sociedad moderna, democrática e industrializada y lo segundo, la barbarie, simbolizaba el pasado colonial, el despotismo, el atraso y la marginación que se conjuntaba con las agrestes costumbres que imperaban en las inhóspitas pampas. Obviamente, Sarmiento se pronunciaba por la civilización como única vía para encaminar a las nuevas naciones por la senda de la modernidad.
En Chile, otro pensador, Francisco Bilbao (1823-1865) planteaba la alternativa entre: liberalismo o catolicismo, mientras que en México el liberal José María Luis Mora (1794-1850) enfrentaba el progresocontra el retroceso. Igualmente, el progreso nos remitía a las formas de vida republicanas, a una sociedad individualista, capitalista, regida por principios liberales y el retroceso a las viejas estructuras coloniales que frenaban la prosperidad por su intolerancia y dogmatismo.
Según el propio Zea, “el pensamiento latinoamericano, de esos azarosos años que siguieron a la emancipación política se transformó en la acción que ensangrentó a la casi totalidad de sus pueblos. Sus pensadores empuñaron la pluma y el sable para realizar sus sueños. Poco a poco los partidarios de la barbarie, el supuesto catolicismo, el retroceso y el conservadurismo en general fueron acorralados y, aparentemente vencidos”.
Los partidarios del “progreso”, los seguidores del liberalismo cobrarán plena conciencia de la necesidad de transformar el orden social y que para ello era menester, antes que nada, cambiar la mentalidad de los ciudadanos, revolucionar los hábitos que había impuesto la Colonia española y en su lugar instrumentar una nueva educación basada en los principios modernos y liberales. Las emergentes fuerzas progresistas, después de la independencia política, se percataron que las estructuras coloniales seguían perviviendo.
El clero continuaba dominando social y políticamente; usufructuaba las tierras y riquezas. La independencia frente a España no había cambiado la situación, tan solo había aumentado el numero de terratenientes; en lo político surgían los caudillos militares imponiendo severas dictaduras, violando las medidas democráticas y liberales.
Contra esta situación se oponían los liberales, portavoces de la burguesía mismos que pretendían establecer un nuevo orden basado en las ideas inmanentes de la modernidad.
El doctor José María Luis Mora fue uno de los más importantes teóricos del liberalismo mexicano y representante de la clase media y burguesa en el siglo XIX. Nació en el Estado de Guanajuato, en el pueblo de San Francisco de Chamacuero hoy Ciudad Comonfort, el 12 de octubre de 1794 y murió el 14 de julio de 1850 en París, cuando se encontraba desterrado en esa ciudad. En la capital de Virreinato en 1807 ingresa en el Real y Antiguo Colegio de San Pedro, San Pablo y San Ildefonso. Más tarde en 1819 recibe las órdenes sacerdotales y al año siguiente obtiene el grado de doctor en teología. Así pues, este pensador liberal, conoce con profundidad y detalle la situación de la Iglesia de su tiempo.
El doctor Mora inicia la lucha que habrá de concluir con el triunfo de la burg u es í a mexicana. Su filosofía liberal se inspira en autores como Jeremías Benthan, Benjamin Constan t , Destutt de Tracy y Cabanís y de los ilustrados españoles Jovellanos y Campomanes. Retomando las ideas de estos filosófos y de otros ilustrados, Mora interpreta la historia de México como una inminente lucha entre elprogreso y retroceso.
Según el notable liberal la marcha del progreso era aquella que tenía como fin la ocupación de los bienes del clero, la abolición de todo privilegio especialmente del prop i o clero y de la milicia; así como la difusíon de la educación pública independiente de la Iglesia y la absoluta libertad de opiniones. Como contrapartida del retroceso significaba una marcha en sentido contrario, la cual pretendia abolir, nulificar lo poco que se había hecho por el progreso.
Mora enfocó sus críticas a lo que denominó corporaciones , tales como la milicia y el clero; organismos heredados de la colonia que en su tiempo habían convertido al Estado y a la sociedad en un mero instrumento de sus intereses y ambiciones partículares, por ello decía el celebre liberal que era necesario que cada mexicano se preguntara diariamente si estas corporaciones habían sido creadas para servir a la sociedad o para que la sociedad le sirviera, subordinando el bienestar de la nación a la satisfacción de sus intereses y necesidades.
Mora era consciente de que mientras perdurara el “espíritu de cuerpo´”, esto es: el considerar las corporaciones al margen del espíritu nacional, jamás se llegaría a formar una sociedad abierta, democrática y moderna que velara por los interéses de la totalidad de los ciudadanos. Pero esto no significaba que la milicia y el clero debierán desaparecer, sino simplemente ser puestas al servicio de la sociedad limit á ndose a cumplir con sus tareas específicas. Así, para el doctor Mora cada mexicano debería cumplir con la misión que le corresponde dentro de su sociedad. Más tarde esta tesis se encontrará formulada por Benito Juárez cuando señala que: “el respeto al derecho ajeno es la paz”.
Contra la idea de que determinados privilegios constituyen un “don divino” los liberales sostienen que el trabajo y el esfuerzo personal son los medios para alcanzar la prosp e ridad, el bienestar y por lo tanto la dignidad del individuo: cada hombre tiene derecho a poseer aquello que es capaz de lograr con su propio esfuerzo. La misión del Estado será la de preservar el orden, el Es tado de derecho, que permitirá el desarrollo individual, deslindado de toda ingerencia religiosa o poder espíritual (espíritu laico).
Otra de las preocupaciones de José María Luis Mora se centraron en la educación que deberían recibir los hombres de la nueva sociedad, cimentada en los baluartes del liberalismo, una educación diametralmente opuesta a la que había impartido el r é gimen colonial.
Si ésta hab í a inculcado hábitos dogmáticos, donde lo más importante era defender una determinada doctrina sin importar que se adecuara o no a los hechos, la Nueva Educación debería de impulsar la investigación científica , la cr í tica y la duda como caminos indispensables para llegar a la verdad, así como despertar el amor al trabajo a la laboriosidad que hace a los hombres verdaderamente virtuosos y ú tiles a la sociedad.
Esta nueva educación debería combatir los vicios y prejuicios en que nos había sumido la colonia, por ejemplo: uno de estos vicios nefastos era el burocratismo, la “empleomanía”, el hábito de vivir de los presupuestos creando empleos parasitarios y completamente in ú tiles que para nada contribu í an a la prosperidad de la nación.
Siendo vicepresidente Valentín Gómez Farías, en 1833, las ideas de Mora sirvieron de base para llevar a cabo la primera reforma liberal en nuestro país que tuvo como consecuencia la abolición de la Real y Pontificia Universidad, bastión de la educación tradicionalista. Sin embargo, esta reforma pronto fue abolida por la acción conservadora al frente del general Antonio López de Santa A n n a. Fue con la reforma de Benito Ju á rez cuando las ideas liberales se van a concretar en un proyecto de nación, con la Constitución de 1857 que establecía la separación entre la iglesia y el Estado, haciendo factible el que cada mexicano fuera libre para tener la religión que más le satisf a ciera y que así mismo fuera libre para expresar su pensamiento.
EL POSITIVISMO
El liberali s mo latinoamericano preparó el terreno para la adopción de otra filosofía que expresaba los anhelos de progreso y de evolución social, tan necesarios para incorporarse a la modernidad. En realidad muchos pensadores latinoamericanos del siglo XIX que habían sustentado el liberalismo se percataron de que sus ideas encajaban perfectamente con el positivismo doctrina que como ya viste en el cap í tulo I de este fasc í culo fue creada por Augusto Comte y cultivada por otros filósofos como Herber Spence r . Dicha filosofía como recordarás se caracteriza por su franco rechazo a la metafísica y su reclamo de atenerse a los hechos, tomando como modelo los m é todos de las llamadas “ ciencias positivas”: la biología, la física, la química, entre otras. Uno de los ideales de Comte, dentro de este espíritu cientificista, fue el de pretender explicar los procesos sociales de acuerdo a leyes semejantes a las de las ciencias naturales. No era otro el papel de la sociología o “f í sica social”.
Pensadores como el argentino Domingo Faustino Sarmiento se percataba de que obras suyas como:Conflictos y armonías de las razas en América , publicada en 1 8 83, mostraba sorprendentes coincidencias con las ideas evolucionistas del positivista ingl é s Herber Spencer. Por su parte, José Victorino Lastarria pol í gr a fo, juriconsulto y reformador social chileno encuentra en el positivismo las ideas rectoras de su pensamiento filósofico , un pensamiento que pugna por el avance de las naciones.
En el Perú el positivismo cobra expresión en autores como Mariano H. Cornejo (1866-1942) y en Javier Prado y Ugarteche (pensadores que surgen ya a finales del siglo XIX y principios del XX) C ornejo escribe una sociología general (1908) bajo la influencia de Comte y Spencer, mientras que Javier Prado lleg ó a plantear la necesidad de mejorar nuestra condición humana con la mezcla de otras razas. “Es preciso –decía– aumentar el número de nuestra población, y lo que es más cambiar su condición, en sentido ventajoso a la causa del progreso ”.
Muchas veces esta preocupación de los positivistas por “mejorar la raza” y favorecer la inmigración europea presente en autores como Sarmiento y Juan Bautista Alberdi desembocarán en consignas discriminatorias; así, por ejemplo el pensador boliviano Nic ó medes Antelo llegaba a decir: “el indio no sirve para nada. Pero, eso sí, representa en Bolivia una fuerza viviente, una masa de resistencia pasiva una induración concreta en las vísceras del organismo social” y agregaba: “sí la extinción de los inferiores es una de las condiciones del progreso universal, la conscecuencia es irrevocable; por mas dolorosa que sea. Es como una amputación que duele, pero que curará la gangrena y salvar á la muerte”.
Es preciso advertir que el positivismo hispanoamericano no signific ó una mera copia del europeo, pues cada pensador, -siguiendo la idea de Alberdi de que nuestra filosofía deberá proporcionar una serie de soluciones a los problemas que interesan a los destinos nacionales- retomará los aspectos que considere mas viables para su sociedad así muchas veces se inclinan por las ideas de Spencer ; otras seleccionan lo que consideran más adecuado de la doctrima Comtiana mientras que otros, como sucedió en Brasil, aceptan la religión de la humanidad propuesta por el propio Augusto Comte.
En México, al triunfar la revolución de Reforma y ser derrotado el imperio invasor de Maximiliano, se imponía la necesidad de establecer un nuevo orden social y una nueva educación que desplazará, definitivamente, a la que hab í a impuesto el clero. “El positivismo –como observa Leopoldo Zea– fue al mismo tiempo un instrumento para negar las ideas del derrotado régimen conservador y oponerse a las peligrosas ideas combativas que aún sostenían los viejos liberales”.
El pensador y educador mexicano Gabino Barreda (1818-1881) disc í pulo de Comte en Francia entre 1847 y 1851 fue el introductor de la filosofía positivista en el país.
En 1867, el G obierno de la R epública comisiona a Barreda para reorganizar el sistema de la educación nacional retomando, precisamente las ideas positivistas que estaban en oposición a la filosofía escolástica que se impartían en seminarios y planteles superiores dominados por el clero.
Barreda consideraba que era necesario establecer una educación completa capaz de abarcar todo conocimiento que eliminara los prejuicios que impedían la acción efectiva de los educandos en la sociedad provocando la anarqu í a social. El orden social, para este educador mexicano, dependerá a la vez del orden mental de cada uno de los mexicanos. Según Barreda la anarquía y el desorden se evitará n si se uniforma la conciencia de los ciudadanos con el orden social.
El plan educativo de este pensador estaba diseñado para garantizar dicho orden, el cual –siguiendo a Comte– iba de los más abstracto y simple como las matemáticas a lo m á s concreto y mas complejo como la sociología. Mediante este plan se pretendía unificar las mentes a partir de puntos de vista semejantes apoyados en la ciencia con sus metodologías precisas y rigurosas. Se necesita –decía Gabino Barreda– que la educación sea igual para todos, v álida para cualquier profesión, pues todas las profesiones y actividades tienen, en ultima instancia, una misma finalidad que es el bienestar social.Pero esta b ú squeda de un transfondo común de principios y bondades no deben basarse en la imposición y el dogmatismo , sino en el convencimiento que nos proporcionan las demostraciones científicas. Así , para Barreda la educación científica propiciaba la concordía y la prosperidad social.
La educación positivista era expresión de una nueva época que daría fin a la etapa liberal romántica y combativa para dar paso a una era positiva (recuerda los estadios de Comte) donde lo más urgente era proporcionar a los mexicanos el bienestar material y la paz social. Más adelante el porfiriato llevará hasta sus ú ltimas consecuencias la ideología positivista tratando de imponer un orden en detrimento de la libertad con tal de llegar al progreso material del país (progreso que benefici ó s ó lo a los grupos privilegiados, los terratenientes y capitalistas de l porfirismo), considerando que por lo pronto las aspiraciones de libertad no eran sino una lejana u top í a que era menester dejar pendientes mientras que no se acabara con el desorden y la anarquía. Ya vendria el momento en que aquellos ideales se realizar a n y se plasmar a n en determinadas legislaciones.
El momento lleg ó al estallar la revolución de 1910 que reclamaba nuevamente el logro efectivo del progreso pero incluyendo al campesino y al obrero de cuyo bienestar y prosperidad ha de depender también la pujanza de lo que ha de ser una burguesía mexicana auténtica.
Como te h abr á s percatado, la introduccciòn de las ideas modernas en México y el resto de latinoamérica contituye un largo proceso hist ó rico que se manifiesta desde finales del siglo XVII con las obras de Sor Juana In é s de la Cruz y Carlos de Sigüenza y Góngora, que apesar de tener una formación tradicional y escolástica se abren, en muchos aspectos, a la nueva filosofía que con filósofos como D escartes reclaman partir de la evidencia que proporciona la razón para resolver cualquier problema por intrincado que é st e sea.
Ya a mediados del siglo XVIII la explosión de la modernidad como ya vimos, se hace patente en los llamados jesuitas innovadores que combinan la filósofía aristotélica con los métodos experimentales de las ciencias modernas; es en estos mismos jesuitas y en otros pensadores de mentalidad moderna, como José Antonio A lzate e Ignacio Bartolache, que vemos surgir la con c iencia de la nacionalidad, la conciencia de saberse ciudadano de un mundo nuevo con nuevos problemas, conciencia que va a s er retomada por los caudillos de las guerra de Independencia en México, hombres de la talla de Miguel Hidalgo y José María Morelos, los cuales pugnan por arrancar las cadenas que inponían la metr ó poli española.
Hemos visto también c ó mo en otro s pa í ses latinoamericanos el afán de libertad y soberanía se hace expreso en proc e res como Bol í var y Martí que a la par que luchan por la independencia de sus pueblos se preocupan por el futuro de América, un continente donde habr á de brillar la libertad, la justicia social y las formas de vida más propias a su realidad hist ó rica.
Así mismo, analizamos c ó mo despu é s de alcanzar la independencia política , las naciones latinoaméricanas, a través de sus más destadad os representantes, adoptaron las doctrinas liberales y positivistas para tratar de establecer un nuevo orden social y una educaciòn que permitiera abolir la funesta herencia colonial y posibilitar el tránsito gradual y progresivo hac i a la modernidad con sus concomitantes valores de desarrollo econ ó mico, democra c ia, goce de libertades y prerrogativas a que todo ciudadano tiene derecho .
Recordemos que la Ilustración:
• Es un movimiento filosófico–cultural que se da en el Siglo XVIII en Europa, principalmente en Inglaterra y Francia.
• En Francia alcanza gran relevancia, los filósofos de esa época le denominan: “El Siglo de la Filosofía”.
• La filosofía en esta época es concebida como una herramienta para transformar la vida social.
• Priva una concepción inmanentista del hombre, es decir la vida humana cobra sentido en sí misma independientemente de cualquier principio trascendental o metaempírico.
• La historia es concebida como una incesante marcha hacia la perfectibilidad y el progreso.
• Conlleva un rechazo a la Edad Media, la cual es considerada como una “Época de tinieblas”.
• En lo político surge un despotismo ilustrado según el cual los reyes o soberanos son encargados de administrar la cultura y el bienestar del pueblo.
• En lo religioso, se desarrolla un deísmo que ve en Dios una suprema razón que establece la armonía y orden del universo.
• Surgen filósofos y enciclopedistas como Diderot, D'Alambert, Voltaire , Montesquieu y Rousseau que influyen en las ideas independentistas de los pueblos latinoamericanos.
Rousseau, por ejemplo, contribuye con su Contrato Social a imbuir ideas democráticas y libertarias.
La modernidad comienza a repercutir en la Nueva España con las obras de Carlos de Sigüenza y Góngora (1645–1700), astrónomo, matemático e historiador novohispano, autor, entre otras obras, de la “Libra astronómica y filosófica” en la que combate los prejuicios y errores que privan en la antigua astronomía orientándose ya por principios objetivos basados en la observación científica y asimismo repercute en la obra de Sor Juana Inés de la Cruz (1651–1695) que muestra un espíritu moderno y un afán por conocer sin precedentes. Su obra Carta a Sor Filotea de la Cruz es una brillante defensa de la mujer novohispana donde se enfrenta a criterios tradicionales para juzgar al género femenino, mientras que su primer sueño es una obra filosófica donde aborda el tema de los límites del conocimiento que es típicamente moderno.
Ya entrado el Siglo XVIII vimos surgir la actuación de los jesuitas innovadores, entre ellos: Francisco Javier Clavijero, Francisco Xavier Alegre, Rafael Campoy, Diego José Abad, Andrés Cavo, Andrés de Guevara y Bazoazabal. Los jesuitas de este Siglo XVIII son considerados como los primeros ideólogos de la Independencia, más bien en el aspecto de la cultura y de los valores espirituales y en la forja deidentidad nacional que posee nuestra patria. Estos jesuitas, como ya vimos, difunden las ideas modernas aunque todavía combinándolas con las tradicionales, dando lugar a un eclecticismo . Así, siguen la filosofía racionalista de un Descartes y las teorías anatómicas, físicas y biológicas de diversos autores modernos, pero al mismo tiempo quieren rescatar al auténtico Aristóteles.
Una inquietud notable de los ilustrados hispanoamericanos es, por así decirlo, su defensa de los valores nacionales frente a los juicios negativos que sobre su cultura y su entorno tienen los extranjeros. Así Juan José Eguiara y Eguren (1695–1763) escribe su obra la Biblioteca Mexicana donde da a conocer una gran cantidad de escritores y sabios que ha tenido la Nueva España, mientras que Francisco Xavier Clavijero publica, en pleno destierro en Italia, su obra Historia Antigua de México donde descubre las grandezas y hallazgos de nuestra historia y cultura.
Otros pensadores portadores de la modernidad que en este fascículo estudiaste son Benito Díaz de Gamarra y Dávalos (1745–1783) autor de Elementos de Filosofía Moderna , obra didáctica en la que adopta un espíritu renovador, crítico y metodológico así como una disposición sincera y rigurosa de rechazar todo lo erróneo y dogmático. Los principales temas que trata en esta obra son: elementos de lógica, de metafísica y de filosofía moral.
José Antonio Alzate (1737–1799) y José Ignacio Bartolache, autores dedicados a la ciencia y preocupados por difundir la ciencia y sus logros, inclusive fuera de los ámbitos académicos a través de gacetas o periódicos. En ellos se da, al igual que en los jesuitas, un espíritu nacionalista que se manifiesta en la propagación de la cultura y la civilización mexicana. Vislumbran, por ejemplo en el México prehispánico una muestra indudable de sabiduría y avanzados conocimientos que incluso superaba a los de los españoles.
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